Inversión en emprendimientos de Innovación

En la actualidad, es habitual encontrarse con el término “inversión en innovación”. Si bien existen múltiples connotaciones para esto, aquí vamos a enfocarnos en los emprendimientos basados en innovación de productos que se encuentran al alcance de la cartera del inversor.
Según la Real Academia Española, innovación es la “creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado” aunque en realidad el concepto no está limitado a productos ni al mercado y generalmente está asociado a la incorporación de novedades. Pero fundamentalmente, la innovación es un resultado. Para nuestro caso, sería más claro decir que se invierte en trabajos de Investigación y Desarrollo (I+D) que generan innovación.
Cuando hablamos de generar innovación, tenemos que discriminar dos instancias:
● La instancia en que se plantea la innovación a alcanzar y
● La instancia en que se realizan los trabajos para alcanzarla
Imaginemos la posibilidad de invertir en un emprendimiento que desarrolla un nuevo tipo de juego para celulares que utilizará tecnología disponible en el mercado pero que nunca fue combinada del modo en que se la requiere para este fin.
El Plan de Negocio de un proyecto así, incluirá la descripción del producto final así como la estrategia para desarrollarlo. Aquí se produce la instancia del planteamiento o proposión de la innovación. Pero claro, el camino hacia la generación de innovación introduce un factor de incertidumbre que debe ser gestionado y en tal caso, el inversor se enfrenta ante la necesidad de hacer una evaluación de la viabilidad técnica y económica del desarrollo del juego.
Pero eso no es todo. Al momento de realizar los trabajos tendientes a generar innovación (la segunda instancia), se presentan nuevas conclusiones e interrogantes, a partir de los descubrimientos realizados:
● Cada nuevo elemento que se descubre genera nuevas conclusiones e interrogantes sobre si mismo.
● Cada nuevo elemento que se descubre genera nuevas conclusiones e interrogantes respecto de las formas de interrelacionarlo o combinarlo con otros elementos.
● Cada nuevo elemento que se descubre genera disparadores de conclusiones e interrogantes no vinculados directamente al elemento en cuestión.
Estos desencadenantes de conclusiones e interrogantes, son sin duda un avance hacia el fin último: lograr la mejor innovación posible. Este es un proceso dinámico muy ligado a la conducta humana en la que, de forma iterativa e incremental, se va logrando una maduración del conocimiento.
El inversor debe conocer que, al embarcarse en un emprendimiento basado en generación de innovación, con seguridad se abrirán escenarios que no estaban previstos al día de la evaluación del Plan de Negocio. Cada nuevo escenario puede invalidar o modificar los anteriores y por tanto, puede invalidar o modificar la viabilidad técnica y económica del emprendimiento.
El trabajo en I+D es un camino hacia el conocimiento. En el transcurso, hay que decidir qué hacer con lo que se va descubriendo. Es posible encontrar que no es viable desarrollar el producto tal como fue planteado, así como es posible encontrar características sobresalientemente mejores a las originales.
La inversión en I+D no ofrece garantías respecto de la satisfacción de los resultados, aunque las empresas más exitosas son las que realizan mayores inversiones en I+D. Hoy por hoy, la inversión en I+D es considerada como la estrategia de inversión de mejor retorno para los nuevos emprendimientos.

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