La implementación de la inversión – Parte I: La creación de la sociedad

Dado que las inversiones en Capital de Riesgo son menos “standarizadas” que las inversiones en acciones cuyos papeles cotizan en bolsa, es habitual desconocer los aspectos implementativos de una inversión de estas características. Por eso, comentaremos algunos puntos simples de las prácticas habituales en las inversiones de Capital de Riesgo a lo largo de éste y de los próximos artículos.

En esta oportunidad, intentaremos incluir aquí los aspectos más básicos que un Inversor Ángel debe tener en cuenta a la hora de participar de una primera ronda de inversión.

Dejando de lado los tecnicismos legales, la inversión se concreta básicamente en el momento en que el inversor suscribe las acciones de la compañía comprometiéndose a aportar los fondos acordados para la inversión. De aquí se desprende que el emprendimiento debe estar constituido por al menos una sociedad comercial que permita fácilmente la incorporación de nuevos socios (en Argentina es preferible que sea una Sociedad Anónima).

Los aportes que el inversor se compromete a realizar, no requieren de ser en efectivo pero en caso que lo fuera, no siempre requieren de hacerse todo junto. Se podría pensar en el caso en que se requieran fondos para desarrollar una planta en donde el inversor aporta los gastos que sean necesarios para desarrollarla, sin comprometerse a un número concreto y sin que eso pase por la caja de la compañía. Por otro lado, en caso en que el inversor se comprometa al aporte de efectivo, puede hacerlo en distintos desembolsos conforme se verifica el alcance de los objetivos del Plan de Negocios. Todo esto depende de la creatividad que exista en la relación Inversor-Emprendedor durante las negociaciones.

Después de este momento, es común que todos se sientan dueños de la compañía (y de hecho lo son en las proporciones que indiquen las acciones) pero esto agrega un nuevo desafío: la manera en que se decidirá el rumbo de la compañía. Nuevos accionistas indican también nuevas visiones que consensuar. El objetivo de máxima es que el inversor pueda participar y colaborar con la administración al mismo nivel que los emprendedores, pero esto pocas veces se da así. Frecuentemente, el inversor tiene un rol más pasivo, interviniendo solo en las decisiones estratégicas. La implementación es la siguiente:

1)      El inversor forma parte de la Asamblea de Accionistas.

2)      La Asamblea designa a los Miembros del Directorio que tratarán los temas estratégicos de la conducción. En la práctica, el inversor suele contar con participación en el Directorio en donde tiene capacidad para opinar y votar.

3)      El Directorio suele designar a los principales directivos de la compañía: la Alta Administración (en estados unidos se lo llama Nivel C por la denominación de la “C” en CEO, CMO, COO, etc). Cuando la compañía es recién nacida, estos directivos suelen ser los mismos emprendedores. El inversor no suele participar del equipo aunque existen casos en que sí lo han hecho con muy buenos resultados.

La comprensión de la participación del inversor en un emprendimiento puede ayudar a mejorar la manera en que se diseñan e implementan las rondas de capitalización de empresas nacientes.

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