Cuando la mejor inversión es no invertir

Uno de los grandes desafíos que tienen los inversores es decidir cuándo invertir. En un mundo perfecto, las oportunidades aparecen constantemente, o al menos llegan de una forma previsible. Sin embargo, cuando miramos para atrás y revisamos los errores, encontramos que muchos de estos surgieron de haber hecho inversiones que podríamos haber evitado.

Le comparto una situación que le pasó alguna vez a la mayoría de los inversores amateur en la bolsa:

Un inversor tiene una cartera en línea con las inversiones que cuidadosamente fue estudiando. Luego se entera de una oportunidad que va a revolucionar la industria (hoy puede llamarse “wearables”, ayer Redes Sociales, anteayer cualquier cosa “.com”) entonces elige las acciones de moda (no dedica mucho tiempo a analizarla porque siente que mientras tanto puede perderse toda la suba de precios de esos días) con el convencimiento de que “¡Ése es el futuro!” y tarde o temprano va a “explotar”. Pero llega el día en que las acciones empiezan a bajar de precio, entonces el inversor por primera vez dedica tiempo para averiguar porqué está pasando eso. Ahí descubre que las había comprado carísimas y que pueden seguir bajando. Inmediatamente vende esas acciones asumiendo una pérdida que, por sí sola, arruina casi toda la ganancia que había tenido en los últimos 6 meses con el portafolio que había construido cuidadosamente.

¿Alguna vez le pasó?

El problema es que si hacemos lo mismo invirtiendo en una startup, no tenemos la misma posibilidad de deshacer la inversión apretando un botón. Dicho en forma más cruda, la startup toma el dinero de la inversión y lo ejecuta (gasta) para apalancar su crecimiento. La liquidación de una inversión así, es mucho más complicada. Por tanto, no basta con evaluar todo lo que puede salir mal, sino que directamente conviene no invertir en casos que no estemos suficientemente seguros de que están dadas las condiciones para que todo salga bien. ¿Es fácil hacer esto? No. Para nada. Por alguna razón, muchos inversores se sienten incómodos de mantenerse quietos mientras otros están en plena (hiper)actividad. Para peor, en un mundo más real, las oportunidades no llegan cuando el inversor está listo, ni llegan en forma regular. ¿Qué hacer mientras tiene la plata y está listo para invertir, pero las oportunidades no terminan de convencer? Pues, seguir buscando. ¿Y si pasa mucho tiempo? Pues… nada. Si el objetivo es el resultado, entonces hay que estar dispuesto a esperar por las oportunidades. Si el objetivo es mantenerse activo, entonces hay que estar dispuesto a invertir en lo mejor que se encuentre en el momento de la búsqueda.

Warren Buffett suele decir que las buenas oportunidades son muy difíciles de encontrar, por eso, se conforma con tomar no más de una buena decisión por año. ¿Y si pasa más de un año y no encuentra buenas oportunidades? Pues…. nada de nada. En el año 1969 se pasó mucho tiempo tratando de encontrar empresas en las cuales invertir. Los precios de las acciones no habían parado de crecer hasta entonces. Como no podría encontrar ninguna buena oportunidad, decidió disolver sus vehículos de inversión y devolverles la plata a todos sus inversores. Cuatro años después, llegó el colapso del mercado de 1973-1974 y pudo encontrar cientos de buenas empresas a precios de remate. Después de años de inactividad, volvió al ruedo recién cuando pudo encontrar excelentes oportunidades y lo hizo en grande. Tal como lo dijo en algún momento, se sintió como un “sexópata en un harem”. Esa fue una de las jugadas más famosas de su carrera, en la que aventajó a todos los administradores de fondos de la época… no sólo porque él logró resultados inusualmente altos en sus inversiones, sino además porque los otros habían tenido resultados inusualmente bajos en las suyas. Los inversores profesionales, normalmente no buscan hacer jugadas excelentes a cada momento, sino más bien esperar el momento para hacer una jugada fuerte. Esto es lo que las hace excelentes y nosotros adherimos a esta forma de pensar.esta forma de pensar.

Hasta la próxima!

Sebastian (@sportega)

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