¿Está preparado para perder?

Perder es parte del mundo de las inversiones, pero no todo el mundo invierte pensando en que puede perder. Sin embargo, la forma en que nos relacionamos con la pérdida puede determinar el éxito o el fracaso de nuestra carrera como inversores. ¿A qué me refiero?

Cuando empezamos a ver retornos positivos, nos resulta muy fácil sentirnos orgullosos de las decisiones que tomamos y esperanzarnos con un futuro todavía mejor. Pero cuando tenemos una pérdida, sentimos dudas, miedos y nos esperanzamos con que algún día la inversión se recupere. Cada pérdida tiene el doble de impacto emocional que una ganancia de la misma magnitud, es decir, si perdemos un 10% nos duele dos veces más que la alegría de ganar un 10%. Pero pasa algo todavía más curioso: al perder en una inversión, sentimos miedo de todo lo que esa pérdida representa en la vida: menos seguridad, un viaje menos o un televisor que ya nos perdimos de cambiar.

Algunos expertos aseguran que la inversión ideal para cada persona es aquella que maximiza los rendimientos y lo deja dormir bien. El límite está en lo que cada uno sea capaz de tolerar. ¿Porqué hay tanta gente invirtiendo únicamente en bonos si históricamente las acciones fueron mucho más rentables en el largo plazo? El miedo a perder juega un papel fundamental.

En el caso de las empresas privadas, el tema es todavía peor. Al no cotizar en una bolsa de valores, la decisión es irreversible en la mayoría de los casos. ¿Qué hacer entonces?

  • La primera recomendación sería evitar todas aquellas inversiones que no lo dejan dormir. No importa si su vecino o pariente invierte. Cada uno tiene una forma distinta de reaccionar ante la pérdida.

  • En segundo lugar, conocer su respuesta ante la pérdida. Eso sólo se logra con la práctica: invierta, invierta, invierta. Empiece con montos pequeños. Tómese un tiempo para tener exposición a distintos resultados (buenos y malos). Vaya incrementando de los montos de a poco. Esté atento al momento en que empieza a sentir incómodo y deténgase. Esto indica que hasta el punto anterior usted estaba preparado para la pérdida, pero no más que eso.

Warren Buffett suele decir que un buen inversor se entusiasma cuando sus acciones bajan porque puede comprar más a un precio de oferta. Esto no es nada sencillo de lograr. Si bien es una reacción racional, va en contra de la naturaleza humana.  

El armado de una cartera con diversos activos tiene un sentido práctico. Más allá de la Teoría de Portafolios, una cartera lleva al inversor a tener un enfoque más apropiado para cada uno de sus componentes. En cambio de fijar la atención en un activo en particular, el inversor pasa a monitorear a sus inversiones como un conjunto, sin tomarse muy en serio los vaivenes de corto plazo de alguna en particular. Esta perspectiva debería ser posible tanto cuando se invierte en un activo o en cien. Es sólo que es muy difícil. El armado de una cartera no cambia el rendimiento particular de cada inversión, pero nos ayuda a ajustar el enfoque, y en definitiva, a tener una visión más adecuada para poder tomar mejores decisiones.

Hasta la próxima!

Sebastian (@sportega)

About Post Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Categorías