¿Quién quiere ser millonario?

Seguramente usted se cruzó más de una vez con recomendaciones de cómo volverse realmente rico. El problema es que esas recomendaciones muchas veces vienen de personas que no sólo no lo han hecho, sino que no saben cómo hacerlo. Un viejo gurú solía decir: “Wall Street es el único lugar en donde los que llegan en subterráneo, le dan consejos de inversión a los que llegan en Rolls-Royce”. Sin embargo, cuando habla un verdadero experto, los inversores se detienen a escuchar.

Una de las personas más escuchadas en el mundo de las inversiones es Charlie Munger, no sólo por tener una fortuna de más de mil trescientos millones de dólares, sino por tener más de 50 años invirtiendo con éxito desde Berkshire Hathaway junto a Warren Buffett.

Un día le preguntaron a Charlie: “¿Cómo se hace para ser verdaderamente rico?” y él lo respondió en una sóla frase: “Mantén USD 10 millones en el banco hasta que llegue la mejor oportunidad que hayas conocido”. Este consejo vale para cualquier número que usted pueda invertir. Pueden ser USD 10 mil, USD 100 mil o USD 1 millón. Lo importante es que una única gran oportunidad vale más que cientos de oportunidades mediocres. ¿Cómo es esto?

La mayoría de los hombres más ricos del mundo explican su fortuna a partir de una única empresa: Bill Gates con Microsoft, Jeff Bezos con Amazon, Mark Zuckerberg con Facebook, Sergey Brin y Larry Page con Google, Jack Ma con Alibaba, la familia Walton con WalMart, etc. Cada uno de ellos puso todo su foco en una única empresa y la mantuvo durante mucho tiempo. Inclusive Warren Buffett, que en su vida hizo más de 400 inversiones, sin embargo, el crecimiento de su patrimonio se explica con tan sólo 10 de ellas.

El problema es que para muchas personas es muy difícil implementar la estrategia de Charlie. Cuando un inversor promedio tiene dinero para invertir, normalmente lo invierte todo sin prestar atención al momento o al tamaño de la oportunidad. Esta conducta está dominada por una necesidad de “no sentir que el dinero está parado”.

Este pensamiento es una verdadera trampa: cuando llega el momento en que los precios de las empresas bajan (el mercado se mueve siempre en ciclos donde tarde o temprano se experimentan alzas y bajas), el inversor se niega a vender esperando (e implorando) a que su inversión se recupere. Cuando el mercado llega al piso, los inversores profesionales empiezan a comprar usando todo lo que tienen disponible de efectivo en su cartera. Luego, cuando el mercado se recupera, el inversor promedio vuelve a tener lo mismo que antes, mientras que el inversor profesional hizo una brusca multiplicación de su inversión. En este tipo de “movidas” es cuando el inversor profesional supera fuertemente en rendimientos al inversor promedio.

Los inversores profesionales pasan la vida entrenándose para identificar si una oportunidad es mala, mediocre, buena, muy buena o excelente. Pero también, pasan mucho tiempo desarrollando su temperamento para no tentarse a invertir en oportunidades simplemente buenas, esperando todo lo que sea necesario para enfocarse en la excelente.

El consejo de Charlie se refiere a que cada inversor desarrolle su sentido de la oportunidad pero también su temperamento para no tentarse con lo que no vale la pena. Con eso en mente, no necesita más que una única oportunidad para volverse realmente rico.

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