Google es ahora una gran compañía de inversiones

Para sintetizar la temática de hoy, usted encontrará:
  • Los motivos para hacer una inversión en la bolsa;
  • Cómo ajustar sus objetivos de largo plazo;
  • En qué se tiene que enfocar como inversor.

Google nació en 1998 como un simple buscador de páginas web. Todos los buscadores de esa época como Altavista, Yahoo o Lycos funcionaban igual que los directorios telefónicos, hasta que apareció Google con una visión más evolucionada: interpretar lo que era más relevante para una persona en función de lo que otras personas con perfiles similares habían estado buscando. Esto fue insuperable. Sus competidores desaparecieron o tuvieron que dedicarse a otra cosa. Ya nada fue igual y hoy nos parece normal “Googlear” una palabra.

En estos días la empresa volvió a patear el tablero con una movida de vital importancia para los inversores. Pero para explicarla, permítame ponerlo en contexto.

Google tuvo siempre una misión clara: “Organizar la información del mundo”, por eso, además del buscador, desarrolló Gmail, Gmaps y compró YouTube. Luego comenzaron a impulsar proyectos más disruptivos y de largo plazo: Internet de alta velocidad (Google Fiber), mejoras en la calidad de vida (Calico), laboratorio de investigación en proyectos altamente innovadores desde donde se desarrollaron los productos de Google Glass y los autos que se manejan solos (Google X), y hasta 2 fondos de inversión: uno especializado en startups (Google Ventures) y otro especializado en grandes empresas privadas (Google Capital).

Los fundadores de Google siempre buscaron involucrarse en proyectos que transformen el mundo. Eso lleva tiempo, dinero y un gran equipo de gente detrás.Google tiene todo eso, pero empezaron a enfrentarse con un gran obstáculo: estos proyectos ya no estaban relacionados a la misión de Organizar la información del mundo. Si todo proyecto de Google debía contribuir a la misión, entonces tendrían fuertes limitaciones para innovar diversificando.

La solución fue muy impactante considerando que Google es hoy es la segunda empresa más valiosa del mundo con una capitalización bursátil de 450 mil millones de dólares y tiene casi 60 mil empleados: sus fundadores crearon una nueva empresa, llamada Alphabet, que será la “madre” de Google, pero además, será la dueña directa de todos los otros proyectos no vinculados al buscador.

Para algunos, esto no tiene mayor trascendencia: Alphabet es ahora un holding de un grupo de empresas entre las que estará Google y otras más, y así dedicarse a distintos proyectos tecnológicos no vinculados. ¿Logra ver algo asombroso en esto? Bueno, hasta acá, yo tampoco.
Pero quiero contarle cuáles son los cambios trascendentes en esto:

  • Alphabet es una compañía de inversiones. Larry Page, el co-fundador de Google dejó su puesto para concentrarse ahora en Alphabet. Su función principal será únicamente decidir cómo distribuir/asignar recursos (invertir) para los distintos proyectos. Cada proyecto tendrá su propia finalidad y un Director Ejecutivo con independencia para trabajar. ¿Esto le suena a algo? Por si no le suena, es una réplica de Berkshire Hathaway, la compañía de Warren Buffett. Ya desde la carta a los accionistas en el IPO de 2004, Larry Page comunicaba que su inspiración para el modelo de compañía venía de la filosofía de Buffett. De hecho, hay quienes llaman a Alphabet “la Berkshire de la tecnología”.

    Ahora, invertir en Alphabet (por lo pronto seguirán en la bolsa bajo los símbolos GOOG y GOOGL) implicará invertir en una especie de gran fondo de inversión tecnológico diversificado entre los que estará Google como uno de los componentes, pero además, pondrá especial foco en el resto de los proyectos disruptivos de hoy y mañana.

    Hoy es una gran oportunidad invertir en Alphabet. Eso sí, tiene que ser con un horizonte de muy largo plazo, digamos, 10 años. Los proyectos más innovadores requieren tiempo para evolucionar, ser adoptados por los usuarios, y volverse rentables. Imagine por ejemplo el caso de los autos que se manejan solos. Habrá momentos complicados en donde los inversores cortoplacistas castiguen a la empresa por no considerar suficiente los resultados trimestrales. También trataron de “pasado de moda” a Buffett cuando evitó invertir en las compañías “.com” en los ’90. Pero el tiempo recompensa con creces a los inversores pacientes.

  • En segundo lugar, me parece interesante rescatar la decisión tomada respecto a cómo ajustar los objetivos de largo plazo. ¿Cuál es su horizonte de tiempo cuando piensa en sus inversiones? Los analistas dicen que Buffett logró convertirse en el mejor inversor de todos los tiempos cuando empezó a pensar a 15 o 20 años en el futuro. Fue ahí cuando se enfocó en invertir en Coca-Cola, Gillette o la salsa de tomate Heinz. ¿Piensa que los hombres podrían dejar de afeitarse en 15 años? ¿O que dejaremos de usar ketchup en las comidas? Con seguridad, no tendremos que preguntarnos cada mañana si estas empresas seguirán teniendo demanda.

    Hace poco leí un artículo muy gracioso en Techcrunch que decía que para el 2030 iba a estar prohibido que un humano maneje un coche. Es que habría tantos beneficios en los autos que se manejen solos, que sería muy arriesgado quedar expuestos a las fallas humanas. A esto se anticipa Alphabet.

    Los cambios más profundos, poderosos y hasta los más rentables, exigen estrategias de largo plazo. Si usted piensa que no puede pensar en el largo plazo porque ya tiene más de 70 años, piense que Buffett cumple 85 años a fin de este mes.

  • Por último, hay un mensaje profundo en la evolución de los fundadores de Google. Larry Page y Sergey Brin se conocieron mientras hacían su doctorado en Stanford en el año 1995. Cuando se encontraron con el sorpresivo éxito de su producto, dejaron su carrera para convertirse en emprendedores. Ahora, 20 años después, y habiendo construido la empresa de tecnología más valiosa después de Apple, dieron otro paso evolutivo en sus carreras personales: dedicarse a comprender el lugar para donde va el mundo y asignar recursos de forma eficiente entre los distintos proyectos para construir el mejor futuro posible. Esto sería, como diría un gran amigo, el último nivel del videojuego que tenemos que dominar.

    Esto último es útil tenerlo en cuenta cuando nos sintamos preocupados por la devaluación de China, o los resultados de las próximas elecciones. Estos vaivenes sin duda van a afectar la evolución de las inversiones en el corto plazo, pero no debería cambiar los fundamentos de una buena inversión de largo plazo.

Creo que el nacimiento de Alphabet es trascendente para los inversores. Personalmente, yo invertiría ahí pensando en dejar la inversión sin tocarla durante la próxima década. Por otro lado, invita a ejercitar nuestros objetivos y plazos de inversión. Y por último, entender qué cualidades tenemos que dominar para el éxito de las inversiones en el largo plazo.

En unos años, muchas otras empresas recorrerán el mismo camino. Un día nos va a parecer normal. Pero la oportunidad de hacer algo rentable con ello la tenemos hoy. Mañana podremos convertirnos en expertos, pero será demasiado tarde para encontrar buenos rendimientos.

En Twitter @sportega

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