Nuevos escenarios para el inversor

man1 - 336-212

Estamos viviendo una época de cambios importantes en el mundo de las inversiones. En menos de 2 meses, todos los estadounidenses tendrán a su alcance la posibilidad de invertir en compañías que no cotizan en bolsa (empresas privadas, startups, etc.) gracias a un cambio regulatorio aprobado recientemente. Hasta ahora, estas inversiones estaban sólo disponibles para inversores con más de USD 1 millón de patrimonio o USD 200 mil de ingresos anuales. Estas condiciones son reunidas por apenas el 3% de la población.

Pero en pocas semanas, el 97% de la población restante (310 millones de personas – excepto quienes no tengan capacidad de ahorro) estará habilitado para acceder también a estas opciones. Es un hito que el mundo sigue atentamente ya que Estados Unidos mueve el 50% del volumen de inversiones en Venture Capital a nivel global con un promedio de USD 40.000 millones al año. Esto quiere decir que un carpintero de Arkansas podría ganar una fortuna invirtiendo en la próxima Google o Facebook desde sus inicios.

Esto no sólo es una nueva opción para el inversor, sino que hasta puede convertirse en uno de los pocos lugares donde conseguir altos rendimientos ya que son cada vez menos las empresas que quieren cotizar en la bolsa de valores: un estudio reciente de Ernst & Young reveló que en el primer trimestre del 2016 ninguna empresa tecnológica salió a cotizar en la bolsa de Estados Unidos ver informe aquí y ya habíamos estado analizando los motivos con anterioridad en este post. Pero al mismo tiempo, el mundo entero está viendo crecer a empresas como Uber (que acaba de aterrizar en Argentina en medio de protestas de los taxistas) o AirBnB, en las que no se puede invertir desde un broker tradicional.

Habilitar el acceso a las nuevas oportunidades de inversión, lo que está por ocurrir en Estados Unidos, es un fenomenal primer paso. Esto significa abrirle la puerta a unos 200.000 millones de inversores locales para invertir en startups… de un día para el otro, y que ahora finalmente toda la población va a poder conseguir retornos muy superiores a los que se consiguen en la bolsa de valores. El problema, es que esto no es tan así.

Permítame conectar este punto con un costado personal. La apertura de este nuevo mercado para los inversores individuales nos ha fascinado a Federico Tessore y a mí desde que comenzamos con el Club de Inversores Ángeles por el año 2007. Luego, seguí estudiando el tema mientras hacía el Doctorado en Dirección de Empresas en la UCEMA, el cual concluí hace 2 semanas y, más allá de compartir esta novedad personal con los inversores, quería sintetizar algunas reflexiones que de allí surgieron para prever posibles escenarios.

Luego de esta liberación de las inversiones en empresas privadas para un extenso público minorista:

  • Habrá muchos nuevos inversores que estarán habilitados a invertir de un día para el otro, pero llevará tiempo hasta que crezca el número de empresas de buena calidad en donde invertir bien este dinero. Mientras tanto, es posible que gran parte del dinero sobrante se invierta en empresas de poca calidad, y los rendimientos terminen siendo magros.

  • Si aumenta el dinero disponible por este nuevo grupo de gente, pero la cantidad de empresas se mantuviera igual (al menos en el corto plazo), los precios de las empresas subirán hasta que se vuelvan muy caras. Quienes compren a precios caros, tendrán rendimientos magros.

  • Un inversor que repentinamente tiene acceso a oportunidades que nunca manejó, tiene menos chances de obtener buenos rendimientos que aquellos que tienen experiencia acumulada.

La incorporación de muchos nuevos inversores en un mercado que todavía está madurando, puede generar algunos desajustes como los que enumeramos anteriormente. A fines de la década del ‘90, cuando un gran flujo de dinero se invirtió en forma indiscriminada en compañías tecnológicas (las “.com”), se infló una burbuja tal que, cuando explotó, terminó dañando a muchos buenos negocios y a la economía en general.

No todos salieron dañados. Quienes supieron mantenerse disciplinados invirtiendo en negocios rentables, pudieron salir airosos de la tormenta. Poder distinguir entre las buenas y las malas inversiones, no sólo le permitirá obtener excelentes resultados en las buenas épocas, sino también, mantenerse al tanto de las crisis que de tanto en tanto aparecen, como podría darse a partir de este cambio en Estados Unidos.

En cualquier caso, la recomendación es la misma: capacitarse, es la mejor inversión que uno puede hacer en la vida. Y conviene empezar desde ahora, para que cualquier situación lo encuentre preparado.

En Twitter @sportega

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías