La pregunta de los USD 3.5 millones

Si tuviera la posibilidad de hablar a solas con el inversor más exitoso de todos los tiempos… ¿qué le preguntaría? En los últimos días finalizó la subasta para ganarse un almuerzo privado con Warren Buffett. Durante 5 días, los interesados hicieron sus apuestas por EBay (ver el sitio de la subasta) en donde el anónimo ganador pagó 3.456.789 de dólares (que serán donados a una organización que ayuda a personas sin hogar) para tener la oportunidad de hacerle cualquier pregunta al “Oráculo de Omaha”, excepto, sobre recomendaciones de acciones para comprar.

Quienes participan de la subasta generalmente son personas de las finanzas y los negocios, algunos de ellos ya famosos gestores de fondos de inversión que aseguran que esta experiencia les cambió la vida, tal como comenta Mohnish Pabrai en este artículo.

¿Usted qué le preguntaría? Su fórmula ha sido descrita con lujo de detalle por escritores, colegas y hasta por él mismo… así que eso no es un misterio. Su portfolio también es conocido (puede verlo actualizado desde aquí). Incluso desde nuestro newsletter hemos dedicado varios artículos a conversar sobre sus inversiones en empresas privadas y públicas. Tal vez lo que a muchas personas le causa curiosidad es saber cómo inició su fortuna dado que él venía de una familia de clase media y no aceptó ayuda de ningún tipo. Es decir, cómo pasó de “cero” a su primer millón. Eso también es conocido: en sus inicios, armó un fondo de inversión privado, llamado “Buffett Partnerships”, en donde cobraba hasta un 20% de las ganancias a sus inversores. Entonces, cuando hacía ganar dinero a sus inversores, ganaba él también, a pesar de no contar con mucho dinero para invertir. Buffett llegó a crear 7 fondos de inversión de este tipo en pocos años. Este esquema es, incluso hoy, el que reina en casi todos los fondos de inversión como en los casos de Carl Icahn, George Soros, Peter Lynch, Seth Klarman, etc. que llevan décadas invirtiendo y miles de millones de dólares bajo administración. Así es como funciona la industria de la gestión activa de fondos.

Sin embargo, desde hace bastante tiempo, yo sí vengo teniendo en mente una pregunta que me hubiera encantado poder hacerle, de la que no había encontrado respuesta, explicación, ni mención en ninguna parte: ¿Por qué un día decidió cerrar definitivamente sus 7 fondos de inversión y seguir su carrera como CEO de una empresa que cotizaba en la bolsa de valores (Berkshire Hathaway, BRK.A, 4ta empresa de mayor capitalización de mercado en USA apenas después de Apple, Google y Microsoft) en donde ya no cobraba comisión por las ganancias? Es decir, seguía haciendo la misma tarea de invertir en empresas, pero ya no administraría fondos de terceros, ni ganaría nada extra por el éxito de sus inversiones. Abandonó por completo la posibilidad de cobrar ese 20% de las ganancias del dinero que administraba. Está bien, él tiene invertido el 99% de su dinero en Berkshire, entonces, si a Berkshire le iba bien, a él le iría bien también. Pero desde mi punto de vista, podría haber elegido un camino más sencillo y dedicarse a administrar su patrimonio personal sin tener que darle explicaciones a nadie. Nunca le encontré lógica a esa decisión de “cambiar de trabajo” por uno menos provechoso. Usted se preguntará: “¿Tal vez tenga buenos ingresos o beneficios por dirigir Berkshire?” Bueno, durante algunas décadas tuvo un sueldo de poco más de USD 4.000 por mes (no, no me olvidé ningún “0”), aunque desde hace algunos años se lo subió a un poco más de USD 8.000 por mes. No cobra bonos especiales, ni recibe “stock options”, ni premios en acciones. Personalmente conozco muchos inversores de South Ventures que cobran bastante más que eso. El sueldo, para Buffett, no era un factor determinante. Entonces, ¿Por qué dió un giro para ir a contramano del resto? Para mí esa era la “pregunta del millón”, aunque técnicamente hoy habría que pagar 3.5 millones de dólares para poder discutirlo con él.

La búsqueda

Desde hace tiempo me inquietaba saber por qué había decidido dejar el trabajo de administrar fondos de terceros. Sabía que había decidido cerrar los 7 fondos de forma abrupta por una decisión personal, y recomendó a los inversores que habían confiado en él, que se pasen al fondo de un amigo suyo. Me resultaba extraño que alguien con tanto talento tomara una decisión tan importante en un momento tan temprano de su carrera (no llegaba a los 40 cuando esto pasó) sin dejar registros de porqué lo hizo. Para mí era como si Messi abandonara su carrera de jugador a los 20 años para dedicarse a entrenar a otros jugadores. Aún en ese caso, no estaría mal en absoluto. No es mi intención juzgar una decisión, pero me intrigaba saber el porqué.

Venía buscando el motivo desde hace tiempo. Hace más de 15 años que vengo siguiendo de cerca sus pasos y su filosofía. Aunque esto es algo de un tinte más personal, le comparto una foto casera con más de 40 libros que aparté de mi biblioteca especialmente dedicados a Buffett, las Inversiones de Valor (su filosofía), y a inversores que están muy vinculados. Pero no encontré nada de lo que buscaba en esas páginas.

 

 

En medio de esta búsqueda, me vine a Nueva York (hoy estoy escribiendo estas líneas desde un bar en la calle Wall Street a metros de la bolsa de Nueva York: NYSE) para participar de un programa de Inversiones de Valor en la Universidad de Columbia, justamente donde Buffett estudió y donde conoció a su maestro, el “padre” de las Inversiones de Valor, Benjamin Graham que daba clases aquí. Muchos de los profesores y autoridades de aquí tienen un trato personal con su notable ex-alumno (así como también lo tienen con otros como Barack Obama), incluyendo el profesor Joel Greenblatt conocido por haber logrado un rendimiento promedio del 40% anual desde el año 1985 al 2006 cuando dirigió el fondo Gotham Capital. Desde aquí pude conocer a varias personas que conversan frecuentemente con Buffett y así pude ir más allá con mi búsqueda, encontrando aquello que faltaba en los libros.

La respuesta

Por las dudas le anticipo que yo no fuí el oferente anónimo que ganó la subasta para hablar con él. La respuesta la conseguí por otro lado y fue reveladora. De ahí en más, entendí su decisión y también entendí porqué nunca la expresó. Pero también me dejó pensando en algo más profundo que aparentemente no tiene solución. Le cuento.

Comprar acciones de una empresa que está realmente “barata” implica tomar una decisión en contra de la multitud: “Comprar cuando todos venden”… cuando normalmente prima el pánico en los mercados. Por tanto, cuando Buffett encontraba una excelente oportunidad, sabía de antemano que sus propios inversores estarían en completo desacuerdo. Donde muchos veían “crisis” y se asustaban, él veía “oportunidad” y actuaba. Por eso, nunca sometió a discusión sus decisiones de inversión (aún hoy es el único tema del que no habla). Nunca las consultó antes, ni las explicó después. Él permitía a sus inversores participar de sus fondos, pero con la condición de no hablar sobre las decisiones que él tomaba, ni de atender consultas mientras él trabajaba. Un día al año, él dedicaría todo el tiempo que fuera necesario para hablar de los resultados generales y a responder preguntas. Esta es una tradición que conserva aún hoy, sólo que a su asamblea de accionistas asisten nada menos que 40.000 personas, y a sus 85 años dedica 6 horas seguidas para atender consultas.

Pero yendo al punto que a mi me intrigaba, quienes pudieron conversar de esto con Buffett me comentaron que: en épocas de crisis, muchos de sus inversores le pedían el retiro parcial o total del dinero, y en épocas de euforia, muchos le rogaban invertir ahí. Esto le generaba un dolor de cabeza enorme. Justamente, él necesitaba tener mayor dinero en épocas de crisis para poder aprovechar todas las oportunidades que veía, y en épocas de euforia, cuando él ya no encontraba más oportunidades, perdía mucho tiempo explicando a nuevos interesados porqué era contraproducente aceptar su dinero (algunos de los interesados se sentían incluso ofendidos o rechazados). Pero peor aún (y esto era algo que le afectaba a sus resultados) para poder devolverle el dinero a algún inversor, tenía que vender acciones del portfolio del fondo para hacerse liquidez y así entregar el efectivo… eso es ni más ni menos que “vender cuando todos venden”, es decir, sus inversores lo forzaban a vender en el peor momento… exactamente lo contrario a lo que él debía hacer para lograr los buenos rendimientos a los que aspiraba.

Buffett había desarrollado una extraordinaria capacidad para separar sus emociones de sus decisiones de inversión, de no verse afectado por el pánico/euforia que se vivía en los mercados. Él había nacido para eso. Pero lamentablemente, muchos de sus propios inversores no habían logrado desarrollar este talento. Eso lo perjudicaba de manera directa y un día dijo “¡Basta!”.

Tal como nos habíamos preguntado antes, él sí dejó todo para dedicarse a administrar únicamente su propio patrimonio. Esto era lo más racional. De alguna forma, se había “jubilado” antes de los 40. Pero una muy mala inversión que no quiso vender por “necio” (como él describe) en una empresa textil que iba en decaída llamada Berkshire Hathaway, lo tocó en el orgullo y volvió al ruedo. Se hizo cargo de la empresa, y fue vendiendo todas las unidades que daban pérdida del negocio textil, y usaba el dinero para hacer inversiones. Así, con los años, reconvirtió a Berkshire en un holding financiero. Ese papel sí le quedó mucho más cómodo, porque nadie podía solicitarle el rescate del dinero. El inversor que necesite liquidez, podía vender su participación en el gran mercado secundario ya que la empresa cotizaba en la bolsa de valores.

Pero incluso en esta nueva etapa, era común que los propios inversores de Berkshire salieran a vender en masa sus acciones en momentos de crisis, justo cuando él estaba haciendo sus mejores movidas. Por eso, para lograr deshacerse de los especuladores que entraban y salían afectados por los mercados, evitó hacer un split de sus acciones, permitiendo que hoy valgan unos 210.000 dólares por acción (la acción más cara, por lejos, de todo el mercado de valores). De esa forma, dice, logra atraer sólo al tipo de inversores que están alineados con su estrategia.

Aún hoy, a pesar de haber logrado un récord en rendimientos promedio por más de 50 años, fueron muy pocos (muy poquitos) los inversores que compraron acciones de Berkshire cuando Buffett se hizo cargo, y las conservaron más allá de los vaivenes. Muy poquitos compraron cuando valía USD 14 y las mantuvieron hasta los USD 210.000. Esos muy poquitos, dicen, son los que confiaban a ciegas en el talento de Buffett más allá de sus propias opiniones. Esta particularidad, la de los inversores queriendo salir en las crisis y queriendo entrar en el auge, se viene dando sin excepción desde hace más de un siglo incluso hasta en los mejores fondos que la historia pudo contar, y parece no haber solución más que en la alineación de estrategias entre el administrador y el inversor. Más allá de aquello en lo que se invierta, parece no haber mejor rendimiento que aquella inversión en la que hay relaciones sólidas de largo plazo. El resto, está en los libros.

En Twitter @sportega

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