Damos la bienvenida al Brexit!

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Todas las decisiones de inversión están basadas en nuestras expectativas. Miramos hacia adelante con la información que contamos, y tratamos de estimar cuán buena y cuán riesgosa es una determinada oportunidad. La salida del Reino Unido de la Unión Europea (conocida como “Brexit” por Britain + Exit) afecta a nuestras expectativas y por eso queríamos compartir nuestra perspectiva con usted, no sin antes anticiparle que algunos comentarios pueden resultar un tanto controversiales, pero me gustaría aclararle que nuestro análisis no tiene nada que ver con juzgar la situación, sino entender cómo este hecho afecta a nuestras inversiones.

Desde hace un par de meses venimos esperando que el mercado se empiece a comportar de una manera diferente. Hemos estado adecuando nuestras estrategias para invertir en startups en cuanto al momento y el perfil de cada una de las compañías, y también estamos monitoreando de cerca el contexto para analizar la oportunidad de lanzar nuestro nuevo fondo SV Global Fund IV. Pero además (y acá le comparto otro comentario de tinte personal), vendí todas aquellas posiciones que ganaban con la suba de las empresas de la bolsa, y empecé a comprar activos que suben de precio cuando el mercado baja. Es una estrategia válida sólo para el mercado de valores y de mediano plazo (por favor, no tomar esto como una recomendación, sino sólo como una perspectiva estratégica). La razón es muy simple: llevamos 7 años de un mercado global en alza: 2009-2016, la tercera racha más larga de la historia después de los períodos 1987-2000, y 1921-1932; con los índices bursátiles más caros de la historia en términos de Precios vs. Ganancias; gracias a mantener artificialmente las tasas de interés en niveles récord por mucho tiempo; mientras las economías de las principales potencias mundiales crecen a paso lento; justo cuando en Estados Unidos se alcanzó el “pleno empleo” con señales de un “despertar de la inflación” en medio de un año electoral con mucha polémica (tanto del lado del Clinton como de Trump); con una China contrariada, y el petróleo alcanzando los mínimos de las últimas décadas. Un cóctel explosivo que estaba esperando cualquier mecha para poder encenderse.

A continuación, le incluyo un gráfico del S&P500 para que analice estos factores en este preciso momento del ciclo.

Todos sabemos que los mercados tienen ciclos, que pasan de la euforia al pánico y viceversa, pero no podemos predecir cómo ni cuándo van a ocurrir. Estos ciclos son los mejores amigos del inversor. El buen inversor quiere que la empresa que le gusta baje de precio para poder comprar más acciones y así obtener mejores rendimientos.

Con precios tan (tan y tan) caros, y tantos desafíos globales en contra, se achicaba el espacio para que las empresas sigan subiendo, pero sin embargo había lugar para que las empresas bajen un 30 o 40% y sigan estando caras. Ese es el momento de ser cauteloso.

¿Porqué le damos tanta importancia a lo que ocurre en Estados Unidos en cambio de hacer foco en el mercado local? Porque en un mercado globalizado, cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría. Lo que ocurra allá, indicará para qué dirección va el viento en nuestra particular travesía a vela.

Y un día llegó el Brexit…

El resultado de la votación me tomó de sorpresa, y justo coincidió que estaba en un momento ideal para contrastar distintos puntos de vista: a la hora del resultado cenando en Nueva York con un grupo de administradores de fondos de inversión, convocados también por el encuentro de inversiones que comentaba la semana pasada, que venían desde distintas partes del mundo (incluyendo el mismísimo Reino Unido, China, etc.) que aportaban un punto de vista muy valioso por haber vivido las situaciones en primera persona y que contaban con una mirada financiera privilegiada. Aún así, la noticia no alteró ninguno de nuestros planes de inversión en absoluto. Le cuento más adelante porqué.

Reconozco que yo no tenía capacidad para estimar cuál podría llegar a ser el resultado y mucho menos invertir en función de eso. Las encuestas eran muy parejas. Lo único que sí era evidente, es que las empresas del S&P500 estaban muy caras y cualquier excusa las haría volver a los niveles normales. Una eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea podría anticipar un descenso de los mercados, pero… ¿Qué pasaría si los votantes del Reino Unido hubieran decidido quedarse? En ese caso, y por unas semanas, los mercados subirían para festejar, y eso le daría a la FED las evidencias suficientes para avanzar con una suba de tasas que inevitablemente harían decaer a los mercados de todos modos. Warren Buffett suele decir que las tasas de interés “actúan como la fuerza de gravedad, atrayendo las valuaciones de las empresas hasta el piso”. Por ende, si el mercado no bajaba por el Brexit, entonces bajaría luego por la suba de tasas de interés en algún momento de lo que resta del año.

Usted se preguntará… ¿y si finalmente no suben las tasas de interés? Eso quiere decir que entonces sí hay espacio para que las empresas sigan creciendo. Bueno, esa también es una situación engañosa. La FED mantuvo la tasa de interés en niveles históricamente bajos justamente para estimular a una economía estadounidense que no era capaz de crecer por sus propios medios… siempre necesitaba algún tipo de ayuda. La FED necesitaba subir las tasas para controlar una eventual aceleración de la inflación y también para evitar que se produzca una burbuja en los mercados bursátiles (aunque esa no es la función oficial de la FED, se sabe que monitorea los mercados de cerca). Había un sólo motivo por el cual la FED venía demorando la suba de tasas que tanto necesitaba: no quería ser la responsable de precipitar una recesión. Es decir, una suba de tasas podría contraer el crédito, disminuir el consumo y las inversiones, y así generar un golpe letal a una economía que no podía crecer sin ayuda. Subir las tasas era como sacarle un respirador artificial a un paciente… ¿Quién podría arriesgarse a tanto sin estar completamente seguro? Entonces, si finalmente no subían las tasas, era porque la FED veía un significativo riesgo de recesión en la principal economía del mundo, cosa que es aún mucho peor que el Brexit y una mera suba de tasas de todos modos terminaría en menos del 1%.

La lógica no puede ser más simple: si no era el Brexit, sería la suba de tasas. Si no fuera la suba de tasas, sería una recesión. Si los problemas no aparecían en 1 mes, aparecerían en 6 meses o en 1 año. Sea cual fuera el resultado de Brexit y las tasas, el nerviosismo iba a llegar igual por el solo hecho de estar en la parte más alta de un ciclo. Esta lógica es la que hizo volvernos más cautelosos y observar con muchísima paciencia. Recuerde que en el decálogo de las inversiones, la regla número 1 es “no perder dinero”, y la regla número 2 es “no olvidar la regla número 1” dicha por… bueno, a esta altura no necesito ni nombrarlo. Se consiguen mejores rendimientos aprendiendo a esquivar los problemas, que obteniendo resultados extraordinarios y perderlo todo en una única mala decisión. De alguna forma, el Brexit desactivó un Armagedón bursátil y acortó el período de tiempo que tendríamos que esperar para ver el comienzo del desenlace del que no es responsable. Eso hace más simple el trabajo del inversor, a pesar del negativo impacto social y político que la votación en sí misma significa.

Algunos inversores, sin duda, obtuvieron increíbles resultados apostando a la baja de la Libra Esterlina o a la baja de la bolsa española (ambas bajaron más de un 10% en un solo día después del Brexit). Pero las chances de ganar con una apuesta como esa eran 50% y 50%. Quien ganase con alguno de esos resultados, no estaría tomando decisiones racionales, sino más bien jugando a la lotería. De todos modos, quienes ganaron con esas “apuestas”, hoy están siendo entrevistados por programas de televisión para explicar cómo lo hicieron… como si el resultado en sí mismo hablara de la calidad de la decisión del inversor (así como una inversión que termina mal no es necesariamente porque la decisión haya sido mala – esta es una distorsión que se conoce como “sesgo de resultado” del que vamos a hablar próximamente).

¿Qué pasará de ahora en más?

Nadie sabe bien cuál es el verdadero impacto del Brexit en términos económicos. Quienes avanzaron con algo de profundidad, llegaron a la conclusión de que el hecho en sí mismo tiene un poder de fuego limitado. Pero sabemos que tarde o temprano las valuaciones de las empresas van a volver a sus promedios históricos, tal vez ahora, o en 1 o en 2 años. Esto es algo que se conoce como “regresión a la media”. Esta predicción, así de simple y vaga, es más razonable que intentar adivinar el resultado de una votación.

No es posible predecir lo que puede pasar de ahora en más. De todos modos, como inversores, no es nuestro trabajo saberlo. Si los gobiernos encuentran los mecanismos para inyectar calma en los mercados, seguramente vamos a ver una muy rápida recuperación a los niveles anteriores al Brexit y en un par de meses nos estaremos olvidando de lo sucedido como pasó en los primeros 2 meses del 2016… ¿Acaso se acuerda que las bolsas estadounidenses bajaron un 20% y se creía que la economía entraría en recesión arrastrados por China? Fue ayer nomás.

Sin embargo, en caso que el Brexit genere una incertidumbre excesiva al punto que provoque un detrimento de las expectativas de los consumidores, de las empresas y de los inversores, entonces podría darse un efecto dominó tan fuerte que podría terminar en la tan indeseada recesión. ¿Quién podría determinar si esta cadena de consecuencias podrían darse? Nadie! Absolutamente nadie! Una cosa va llevando a la otra, y se van sucediendo en forma poco previsible (como lo que pasó con la imprevisibilidad del Brexit). Si los problemas se presentaran de a uno por vez, los gobiernos (o los propios mercados) tienen mecanismos para contenerlos. Pero si los problemas se presentan todos juntos (e incluso que algún problema sea el desencadenante de otro) se hace realmente difícil sostener tanto peso. Por ejemplo: algunos analistas ya acuñaron nuevos vocablos graciosos como Italeave (por Italy + leave o Italia + dejar en español), Czech-out (parecido a check-out por la salida de República Checa), Finnish (Finland + finnish, por Finlandia), Departugal (por departure y Portugal) o Oustria (por out + Austria) para referirse nuevos desmembramientos que terminarían por completo con la Unión Europea. Lo cierto es que la turbulencia en los mercados no se da por la severidad de los hechos que ocurrieron, sino justamente por el miedo que provoca no conocer el grado de esa severidad. El secreto de las inversiones no está en poder anticiparse al futuro, sino en tomar las decisiones correctas en las situaciones que se vayan presentando. Decía Epicteto: “No pretendas que los sucesos ocurran como quieres, quiere a los sucesos como suceden y vivirás sereno”.

“Invertir” se hace extremadamente fácil cuando uno desacopla el pensamiento de las emociones y puede analizar las situaciones desde la perspectiva adecuada.

Ojalá que la situación mejore a partir de mañana. Ojalá se trate de un hecho aislado y la situación global se recomponga. De todos modos, en caso que esto se profundice, quedaremos en inmejorable posición para generar los mejores rendimientos que cualquiera pueda obtener en períodos de turbulencia ya que las grandes diferencias se logran más evitando quedar atrapados en las bajas, que siendo un campeón en las subidas.

En Twitter @sportega

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