La historia se repite, nosotros no

Hoy se cumplen 28 sesiones consecutivas que el S&P 500 (el índice de las principales empresas estadounidenses) tiene tímidos movimientos de menos del 1% diario. El crecimiento de la principal economía del mundo se acható a un ritmo anual del 2%, la inflación está controlada por debajo del 2% y la tasa de interés a un año de la FED está bien por debajo del 1%… ¿En qué conviene invertir?

Pocas oportunidades

Para los inversores, no es muy atractivo invertir en bonos porque los rendimientos son prácticamente nulos. Como no existen muchas otras alternativas, algunos se animan a apostar por acciones que todavía estén a precios razonables, pero las oportunidades son pocas. La semana pasada ocurrió algo muy curioso que no pasó desapercibido entre los inversores: los 3 principales índices estadounidenses (Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq) batieron sus máximos históricos al mismo tiempo. ¿Todos? Si, todos! Sin selectividad, sin discriminación: el índice tecnológico, el industrial, el general… todo. La última vez que se dió esta notable coincidencia fue durante la euforia del mercado en 1999, justo unos meses antes que estalle la tremenda “burbu…”, bueno, no voy a ahondar en ese caso puntual para no desviarme del tema de hoy. Mi punto es que por estos tiempos tampoco resulta muy atractivo invertir en la bolsa de valores. Si uno busca señales en lo que hacen los más grandes administradores de dinero del mundo, tampoco es fácil encontrar pistas claras. Por ejemplo, Dan Loeb de Third Point (administra unos USD 17.000 millones) compró USD 428 millones en acciones de Facebook en este último trimestre mientras que David Tepper de Appaloosa (administra USD 14.000 millones) vendió USD 1.800 millones de la misma empresa en el mismo período. ¿Quién está más acertado? ¿El que compró o el que vendió? También comentábamos hace apenas unas semanas que Berkshire Hathaway (el conglomerado financiero de Warren Buffett) había adquirido USD 1.000 millones en acciones de Apple en el mismísimo momento en que Carl Icahn (otro gran inversor y activista que conocía la empresa desde adentro) estaba deshaciéndose de ellas tal como comentábamos en este artículo. Los grandes inversores parecen no ponerse de acuerdo en cómo evolucionarán los precios de las principales empresas del mundo.

En definitiva, no hay una dirección definida. No pasa nada. Los inversores dan argumentos a favor y en contra de las subas. No hay un rumbo claro con el aumento de tasas de interés de la FED, ni con la famosa recesión global, ni con la desaceleración China, ni con el colapso del Deutsche Bank, ni con la inflación estadounidense. Todo parece estar monótono y aburrido por estos días en las bolsas.

Déjà vu

Sin embargo, tengo el recuerdo de haber vivido exactamente esto hace un tiempo atrás. Permítame unos minutos para ponerlo en contexto.

Un día parecido al de hoy, hace 10 años atrás, fue cuando me decidí a incursionar en las inversiones de Venture Capital (estas inversiones no-bursátiles en emprendimientos especiales). ¿Qué me motivaba? Varias cosas. Por un lado, ya llevaba varios años ininterrumpidos invirtiendo a través de Internet. Mi primer depósito a “plazo fijo” fue cuando tenía 12 años. Lo tuve que hacer a nombre de mi mamá porque yo no podía abrir una cuenta bancaria. Cuando apenas cumplí 22 años, me tocó atravesar la crisis del 2000 y también ver mis depósitos convertirse en bonos en la época del “Corralito”. A mis 26 ya tenía una oficina para mí sólo en donde me pasaba el día leyendo y haciendo trading: tenía 2 televisores (uno de ellos con el exclusivo propósito de tener prendido el canal Bloomberg para no perderme ni un detalle de las noticias del mercado estadounidense), y 2 computadoras: una para ver las noticias en tiempo real de Internet y otra bien poderosa preparada para usar varias plataformas de trading al mismo tiempo. Y para asegurarme de no perderme ningún comentario calificado, recibía 5 diferentes diarios por debajo de mi puerta cada día (en ese tiempo todavía se usaba recibir el diario en papel – y algunos los usé para coleccionarlos… algún día le voy a comentar porqué).

Todo iba bien hasta que en el 2006, el mercado alcanzó niveles muy altos y se hacía cada vez más difícil estar tranquilo con apostar a que todo seguiría subiendo. Es decir, no había forma (ni la hay hoy) de saber hasta dónde puede llegar a subir el mercado, pero cuanto más alto está, más riesgo se corre de quedar atrapado en una fuerte corrección a la baja. Está en cada uno decidir si quiere asumir ese riesgo o no. En mi caso, decidí vender todas mis acciones y retirarme por tiempo indefinido hasta que el mercado vuelva a ofrecer oportunidades más claras. Sin embargo, esto no fue tan fácil de implementar como suena.

Pasaban los días y las semanas. Pasaban los meses, y lo único que hacía cuando iba a la oficina era leer, leer y leer. Leía desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Ya no me detenía para ver lo que pasaba en el mercado cada día. Sólo estaba a la espera de un cambio verdaderamente fuerte. Confieso que llegar a la oficina y encontrar todo un arsenal de diarios y plataformas preparadas para actuar en segundos, pero sin usar siquiera 10% de todo eso durante casi un año, me dejaba una sensación rara. Era como tener la guardia alta sin tener oponente. Sentía como que tenía una Ferrari guardada en el garage que estaba acumulando polvo sin siquiera encenderse. Pero sabía que no había nada que pudiera hacerse. No todas las épocas son iguales para invertir y por eso el inversor tiene que estar preparado a cambiar su ritmo y sus actividades siguiendo los pasos del mercado tal como lo comentábamos hace poco en otro artículo.

El Club de Inversores

Aproveché ese tiempo de “inacción” para aprender sobre otro tipo de inversiones, y ahí llegué a conocer a las startups o inversiones en emprendimientos de alto potencial. Esto para mí tenía mucho sentido: como las startups no cotizaban en bolsa, no estaban afectadas por las variaciones de precios que se veían en el mercado bursátil, así que se podían encontrar buenas oportunidades, aún cuando en la bolsa no. Al tratarse de empresas privadas, el inversor tenía que dedicarle mucho más tiempo para obtener información y concretar la inversión (muy diferente a hacer un click en una plataforma tecnológica). Era exactamente lo que estaba buscando en ese momento. El problema era que por aquel entonces se necesitaban montos relativamente altos para invertir… me refiero a algo por encima de los USD 50 mil o USD 100 mil por persona por cada inversión, y se complicaba mucho más si uno quería tener un portfolio diversificado teniendo en cuenta que alguna/s podía/n fallar.

Unos meses después, Federico Tessore publica un artículo en su revista Inversor Global reflexionando sobre la cartera de inversión de la Universidad de Harvard, que administra hoy USD 36 mil millones, en donde mostraba que cerca de un 15% los invertía en empresas privadas, y el inversor individual casi no tenía acceso a ello. Todavía me acuerdo el mail que le mandé por ese entonces: era larguísimo y trataba de transmitir lo entusiasmado que estaba por ese tema. Yo no paraba de pensar en que su artículo apareció en el momento más oportuno posible. Federico hizo una convocatoria general a través de la revista, y un tiempo más tarde, teníamos hechas las primeras inversiones. Le dejo una foto en la revista Noticias con algunos miembros del grupo.

Pasaron algunos años ya desde esa foto, pasó también la crisis hipotecaria estadounidense del 2008, y nosotros seguimos trabajando activamente desde entonces. Muchos de los que aparecen ahí fueron creciendo profesionalmente y como inversores. Algunos ya son panelistas televisivos con mucho éxito hablando de finanzas e inversiones (si presta atención, a uno se lo puede reconocer en esta misma foto). Inversor Global es ahora la comunidad de inversores más grande de habla hispana con más de 500.000 miembros.

Muchos nuevos inversores comenzaron a sumarse en los últimos años, pero nuestro modo de funcionamiento tipo “club” nos presentaba desafíos a la hora de ponernos todos de acuerdo para concretar una inversión. Por eso nació South Ventures, que todos los que están en este Newsletter conocen, como herramienta para canalizar y simplificar el proceso de inversión y del que próximamente compartiremos más detalles de lo aprendido en los últimos años.

Con el tiempo, crecimos mucho más allá de los 28 socios originales, manteniendo un ritmo de inversión en empresas que están teniendo gran éxito como el crecimiento de Amaro, y el de Trocafone, o la reciente inversión de Goldman Sachs en CargoX o Ripio en la final de Techcrunch Disrupt, entre otros, al mismo tiempo de ganar el privilegio de convertirnos en miembros de la Latin American Venture Capital Association y ser uno de los pocos seleccionados por el programa XCALA del FOMIN que nos ayuda a seguir creciendo.

Por eso, la revista Apertura tuvo la gentileza de incluirnos en la tapa de la edición especial de este mes de Agosto contando sobre nosotros y nuestras inversiones. A continuación le comparto algo de ello.

Lo que se viene

Como comentábamos en un principio, la historia se repite, pero nosotros no. Hace 10 años no teníamos muchas formas de sacarle jugo a una situación como la de hoy en que los mercados no tienen una tendencia definida. Hasta ahora, la única opción ante un escenario como el de hoy, era esperar hasta que el mercado se vuelva barato nuevamente. Sin embargo esto está cambiando. Hoy hay muchas más opciones para encontrar buenas oportunidades en esta situación y consiste en implementar estrategias que usan una combinación de inversiones en empresas privadas (que no cotizan en bolsa – lo que venimos haciendo) en combinación con inversiones bursátiles para maximizar la rentabilidad del inversor, agregar liquidez, y tener coberturas ante los riesgos de mercado. Es decir, que podemos ganar incluso cuando el mercado esté quieto o en baja. Esto es parte de nuestra evolución y estamos ansiosos de poder compartirlo tan pronto como esté listo.

Nuestra motivación es seguir cambiando para ser cada vez mejores inversores, más allá de los ciclos económicos y de los mercados.

En Twitter @sportega

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