Parece una locura, pero sabíamos que iba a suceder

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En esta época del año siempre me encuentro escribiendo sobre los avances de las empresas de South Ventures, y en esta oportunidad me encontré con una situación tan “engañosa”, que merecía la pena dedicar un artículo para compartirla abiertamente.

Le resumo la situación: una misma crisis empujó a algunas empresas hacia lo más bajo y a otras hacia lo más alto. Es decir, en el mismo momento y en el mismo lugar, un conjunto de empresas tuvo que enfrentarse a un mismo desafío. Ese desafío era enfrentar una “crisis económica” que afectaba a todas por igual. Algunas no sobrevivieron, y otras alcanzaron su máximo potencial hasta el momento. ¿Cómo puede una empresa batir récords de ventas en medio de una crisis económica? ¿No sería más lógico que todas sufran caídas en sus ventas?

Un comienzo de año agitado

El 2016 comenzó con el pie izquierdo: la bolsas globales sufrieron uno de los peores comienzos de año de su historia –ver más aquí– y Brasil atravesó el peor momento de su crisis económica e institucional precipitando la destitución de la presidenta Dilma Rousseffver más aquí-. Todas las empresas basadas en Brasil se vieron obligadas a poner a prueba sus habilidades para “pilotear la nave en medio de la tormenta”. Algunas pudieron superarla y otras no. ¿Por qué?

Cada una de las personas que lideraban estas empresas poseían calificaciones de sobra para hacer frente a éste y a otros desafíos de mayor magnitud. Tenían el conocimiento, la experiencia, un gran equipo de apoyo, y un gran proyecto para llevar adelante. Todo esto permitió que cada una de las empresas, sin excepción, pudiera crecer a una velocidad increíble durante los últimos años.

Sin embargo, bastó con una repentina crisis para dividir a estas empresas en dos grupos: por un lado, aquellas que lograrían superarla y, por el otro, aquellas que no. Pero lo más curioso, es que aquellas que pudieron superarla, no sólo resultaron intactas, sino que además batieron todos sus récords en medio del contexto adverso. ¿Imagina por qué? Se lo cuento a continuación.

Todas las empresas que no pudieron superar la crisis fueron víctimas de la misma causa: falta de dinero. Las formas de acceder al dinero para afrontar gastos son básicamente dos: lo puede generar el propio emprendimiento a partir de lo que vende, o también puede solicitar un préstamo o inversión para cubrir lo que le falte durante un tiempo. Es normal que un emprendimiento pase sus primeros años de vida sin ventas suficientes como para cubrir sus gastos, y es ahí cuando entra en juego el inversor aportando dinero para cubrir este faltante. A cambio del dinero, el inversor se transforma en socio del emprendedor. Pero… ¿qué pasaría si el emprendimiento necesita dinero y no encuentra inversores que puedan aportarlo? Bueno, esto es lo que suele pasar durante una crisis económica: no hay suficiente financiación para cubrir lo que no pueden generar por sí mismos, y se ven obligados a cerrar persianas. Es drástico y hasta deja un sabor a injusticia, pero se pierde el 100% de todo lo que se haya construido hasta entonces.

Las empresas que no pudieron sortear la crisis económica brasileña tuvieron esta misma causa en común: todavía no habían llegado al punto en que sus ventas cubran sus gastos por tanto dependían de inversores que pudieran aportar el dinero que les faltaba. Esta es la situación típica de las startups. El problema fue que esta situación se encontró con el punto más agudo de la crisis económica y los inversores no abundaban. Independientemente de lo capacitado que esté el equipo emprendedor, y del buen producto/servicio que ofrezca el emprendimiento, un negocio puede sustentarse en el tiempo sólo si es capaz de afrontar los gastos necesarios para mantenerse en funcionamiento. Suena bastante obvio, pero cuando una crisis se avecina, muchos inversores y emprendedores subestiman la importancia de este punto, quedan heridos de muerte.

Con tan buenos equipos emprendedores y tan buenos productos, para nosotros fue una verdadera sorpresa que algunos hayan quedado atrapados en esta “trampa del financiamiento”.

Ni más ni menos que lo que esperábamos

Luego de un primer trimestre agitado, llegó el momento de analizar la situación de las compañías que sí pudieron “pilotear exitosamente en la tormenta”. Tal como si se hubiesen puesto de acuerdo, las tres inversiones que tenemos en Brasil batieron sus récords históricos en forma simultánea a pesar de tener negocios completamente distintos entre sí. Hoy por hoy, están en su mejor momento y creciendo con mucha fuerza. Los más grandes fondos de inversión del mundo están volcando varios millones de dólares en ellas. Uno de los casos ya se hizo público recientemente cuando Goldman Sachs invirtió USD 10 millones en nuestro “Uber de camiones”ver artículo completo aquí– y hay más casos que podremos compartir próximamente. Sin embargo, todo esto ocurrió en el mismo momento en que Brasil seguía ahogada en su crisis económica e institucional. ¿No es esto contradictorio? ¿No deberíamos esperar que pase lo mismo que con aquellas que tuvieron inconvenientes? No. Para nada. Es curioso que esta situación contrasta mucho con la que compartí anteriormente. Parece como si estuviésemos hablando de otro contexto. Mientras en los otros casos predominaba la escasez, en esta predomina la abundancia. No es meramente diferente, es lo opuesto. Aunque parezca contra-intuitivo, esto es lo que estábamos esperando que ocurra.

Sin entrar en detalles, ya que hay datos que son confidenciales, puedo compartir que, en promedio, estas últimas startups tuvieron un crecimiento en ventas de más de 100% respecto del mismo trimestre del año anterior (más allá de todo el crecimiento anterior acumulado), mientras que el índice de la bolsa brasileña Bovespa, perdió un 4% en el mismo período, habiendo llegado a perder hasta un 30% el día 22 de Enero de este año cuando tocó su mínimo desde la crisis del 2008.

Todas estas empresas batieron sus récords históricos en forma simultánea, en el preciso momento en que el país estaba “tocando fondo”. Lo que ocurrió fue algo bastante simple de entender.

  • Durante una crisis económica, las empresas que necesitan capital quedan fuera de juego, y las que querían entrar a jugar, abandonan sus planes hasta que el panorama sea más favorable. Así, la empresa que tenía autonomía financiera, gana el espacio que las otras empresas no ocupan, y así crece más fuerte.

  • Durante una crisis económica, los inversores se vuelven más conservadores. No es que los inversores “no tengan capital”, sino que no quieren invertirlo en aquello se se vea muy riesgoso. Así, la empresa que tiene autonomía financiera es percibida como menos riesgosa, y se transforma en la favorita de los inversores. Como comentario de color: estas empresas a las que me estoy refiriendo tuvieron que manejar el “problema” de poner límites al deseo de los inversores de invertir en ellas, ya que los propios inversores fueron a buscarlos para ofrecerles más dinero de lo que las empresas podían aceptar, generando así una compulsa entre los mismos inversores para ver quién tendría la posibilidad de poner más dinero. Si compartiera estas anécdotas sin el debido contexto, esto podría resultar difícil de creer, y si a esto le sumamos que todo ocurría en un contexto económico adverso que otras empresas no pudieron superar, esto parecería simplemente una locura. Pero no lo es.

El 1ro de Noviembre del 2013 (casi 3 años atrás) publicamos un artículo en donde comentábamos que el crecimiento de una startup no depende en forma directa del ciclo económico del país en donde se desarrolle, sino que depende más de sus capacidades internas por dos aspectos muy importantes: es muy pequeña, por tanto tiene espacio para crecer incluso si la demanda general estuviera en caída; y es muy innovadora, ofrece algo radicalmente superior a lo que existe en el mercado. Puede ver un análisis más específico de estas características en el artículo que publicamos hace 3 años haciendo click aquí.

Todo esto es lo que nos motivó a invertir en startups con un grupo de inversores ya desde el año 2007: tener un rendimiento superior al del mercado bursátil y sin depender de él, tal como lo comentábamos aquí. Aún así, si bien seleccionamos startups que tienen todas las condiciones para convertirse en un éxito, también asumimos el riesgo de que alguna pueda fallar tal como compartimos en el artículo de hoy, pero lo máximo que puede perder una empresa que falla es un 100%, mientras que una empresa ganadora puede crecer 100%, 200%, 500% o más, aún durante una crisis económica como la de Brasil. Lo que pasó parece una locura, pero sabíamos que iba a suceder.

En Twitter @sportega

3 thoughts on “Parece una locura, pero sabíamos que iba a suceder

  1. Sintesis, si invertis en una startup con cierto potencial como idea, brindandole la solidez necesaria, y tenes la suerte (o lo buscas) de tenerla dentro de un contexto que cae, tenes mas probabilidades de ganar que de perder (entiendo que por como lo decis, ustedes ya lo sabian).
    Ergo. Si invertian en el Uber para camiones en USA, no les iba a andar tan bien como en Brasil (hablando en terminos relativos – % – ya que en absolutos quizas el mercado americano sea mas atractivo por el volumen).
    Muy errado ?

    1. José, sí, algo de eso hay. Lo importante es que el éxito o el fracaso de la startup no depende tanto de cómo le vaya a la economía, sino de las habilidades de la propia startup. Coyote anduvo muy bien en USA y uno de sus ejecutivos clave es hoy parte de CargoX. Y en particular, en épocas de crisis lo más importante es el aspecto financiero: pierde mucho quién está necesitado de dinero, y gana mucho quien no lo necesita. Abrazo!

      1. En terminos callejeros … en crisis, el que mas tiene ($), mas puede seguir teniendo :). No haber nacido platudo !!! 🙂 .

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