Una batalla no es la guerra

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Por Mayo del 2016 compartimos un artículo en donde comentábamos una situación muy particular en el mundo de las inversiones en donde 2 de los más grandes inversores del mundo tomaban posiciones radicalmente contrarias respecto a la empresa más valiosa de nuestros tiempos. Hoy, 9 meses después, mostramos los resultados que tuvo cada inversor para aprender a invertir como ellos.

La inversión en cuestión es Apple, la empresa de tecnología fundada por Steve Jobs en el 1976 y que hoy vale USD 714.000 millones. Siendo la compañía más valiosa del mundo, millones de inversores analizan cada detalle de ella cada día: con cada acción valiendo USD 130, se transaccionan 30 millones de acciones por día en promedio. Eso es muchísimo.

Los 2 inversores en cuestión son, por un lado Warren Buffett, cuyo conglomerado de inversión vale hoy unos USD 415.000 millones y es conocido como el mejor inversor de todos los tiempos, y por el otro Carl Icahn, conocido inversor activista (lo de “activista” es porque toma un rol muy activo en las empresas en las que invierte influyendo sobre los directores y gerentes) que maneja activos por USD 35.000 con un perfil más especulativo.

El 19 de Mayo del 2016 comentamos que, en la misma semana, se dió a conocer que la empresa de Warren Buffett había invertido USD 1.000 millones en Apple porque la consideraba atractiva, Carl Icahn había vendido todo porque consideraba que ya había perdido su prosperidad (ver artículo).

¿Quién tuvo razón?

Desde la fecha en que publicamos el artículo, hasta hoy, las acciones de Apple crecieron un 44%. Buffett fue el notable ganador, haciéndose de nada menos que USD 440 millones en apenas 9 meses. No hay duda, la sabiduría del paciente Buffett derrotó a la astucia del sagaz Icahn… o al menos ésto es lo que titularía un diario que intente analizar inversiones en forma liviana para sus lectores de paso.

Sin embargo, aquí podemos resaltar que ambos actuaron razonablemente conforme a sus formas de invertir y sin necesidad de predecir el futuro.

Icahn suele invertir pensando en plazos muy cortos y la caída de ventas de Apple en China podría significar una gran baja en sus acciones. Ese temor fue el principal motivo de su decisión y ese riesgo todavía está presente hoy.

Por su lado, Buffett invierte pensando en el larguísimo plazo (10 años, 20 años o incluso 30 años). No está preocupado por los problemas en China ya que los considera como temporarios en su horizonte de inversión y no le molesta experimentar la volatilidad (altos y bajos) que distorsionan la razón de muchos inversores.

¿Usted hubiera invertido en Mayo? No hay dudas que si yo le hubiese podido prometer que ganaría 44% en 9 meses, usted hubiera invertido todo el dinero que tenga a su disposición para hacerse de esa ganancia. Pero eso no lo hubiera podido predecir yo, ni los mismísimos Buffett o Icahn, ni nadie. Cada uno actuó de acuerdo a su estilo, en función de lo que esperaba ganar y de los riesgos que estaba dispuesto a asumir.

En los últimos años, muchos inversores están consiguiendo ganarle al mercado obteniendo resultados bastante parecidos entre ellos a partir de estrategias y comportamientos completamente distintos. No hay una única estrategia que sea ganadora en todas situaciones del mercado, sino muchas buenas estrategias que ganan en la mayoría de las situaciones. Por tanto, ambos inversores pueden estar siguiendo buenas estrategias, que fueron ganadoras antes y lo seguirán siendo en el futuro, aún cuando hayan conseguido resultados diferentes en esta inversión.

Y por último, para quien mira el historial de los inversores en el largo plazo, podríamos decir que 9 meses es muy poco tiempo para juzgar lo bueno o lo malo que haya podido variar una inversión. En los siguientes 9 meses la acción puede bajar, puede subir, o puede quedarse como está… y bajo ningún caso el resultado de la inversión implica cuán buena haya sido la decisión. Las buenas decisiones se juzgan por lo razonable que hayan sido con los elementos que se tienen para evaluar en su momento, más que por el resultado final que haya arrojado un número difícil de predecir.

En Twitter @sportega

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