¿Sabe cuánto ganan los mejores?

“¿Cuál es el secreto de un matrimonio exitoso? No es la apariencia, ni la inteligencia, ni el dinero. El secreto es… mantener bajas las expectativas”. Con este simpático comentario, Warren Buffett suele justificar su estilo conservador a la hora de compartir sus expectativas con los inversores.

Tener expectativas adecuadas es importante en todo tipo de vínculo, pero en temas relacionados con las inversiones puede llegar a ser determinante, aún más allá de los números concretos. Por ejemplo: imagine que usted hace una inversión, y un año después obtiene un rendimiento del 19%. ¿Cómo se sentiría? La respuesta depende de muchas y diversas variables, pero ninguna es tan relevante como la comparación que usted hace con respecto a sus propias expectativas. Si usted esperaba ganar un 10%, entonces se sentirá sorprendido gratamente por haber obtenido casi el doble de lo que tenía en mente. Pero si usted esperaba un 40%, puede llegar a sentirse muy decepcionado por no haber conseguido siquiera la mitad, aún cuando un 19% sea un número más que decente.

Dos personas que hicieron exactamente la misma inversión y obtuvieron exactamente el mismo resultado, pueden arribar a reacciones radicalmente opuestas que impactan directamente en su satisfacción y en sus futuras decisiones: mientras uno de ellos se siente premiado por sus buenas decisiones y se encuentra motivado a repetirlas/conservarlas, el otro se siente confundido por la decepcionante sorpresa, encontrándose motivado a huir del peligro en pos de inversiones que sí le retornen un 40%.

Sin embargo, ese 19% no es un número elegido al azar. Es el promedio que ha conseguido Warren Buffett a lo largo de los 52 años al frente de Berkshire Hathaway, logrando un rendimiento total de 884.319% (el punto es un separador de miles, significa que es un número cercano a 1 millón por ciento). Entonces, ¿Cómo puede ser que alguien espere un 40% de sus inversiones cuando el mejor inversor del mundo tiene un 19% de promedio? Esta pregunta tiene algo de capciosa.

En primer lugar, está el tema del “promedio”. Un promedio de 19% significa que hubo años con ganancias superiores al 50%, y otros años con pérdidas. Por tanto, sí existen inversiones que arrojan rendimientos muy altos, solo hay que tener en cuenta que en escenarios adversos, como la “Burbuja punto com” o la Crisis Inmobiliaria del 2008, el promedio puede bajar drásticamente.

Es realista esperar que tengamos años muy buenos. No es realista esperar que los tengamos siempre, o cuando nosotros queremos o necesitemos tenerlos.

En segundo lugar, Warren Buffett es conocido por ser quien más rendimiento total ha acumulado, pero existen inversores que han logrado incluso mejores rendimientos aunque por períodos más cortos de tiempo. ¿Cuánto es entonces lo máximo a lo que podemos aspirar?

Para estudiar los máximos rendimientos que se han alcanzado alguna vez, Frederik Vanhaverbeke escribió el libro Excess Returns (Retornos en Exceso) en donde realiza una comparación entre los distintos métodos y los resultados que han obtenido cada uno de estos maestros de las inversiones. Como consecuencia elaboró el siguiente mapa:

Este mapa muestra la medida en que los más grandes inversores le ganaron al índice de referencia de la bolsa de Estados Unidos, el S&P 500. Por ejemplo: Joel Greenblatt, autor de la “Fórmula Mágica” de quien ya hemos hablado en un artículo anterior, logró un rendimiento promedio del 27% por encima del S&P 500 a lo largo de un período de 20 años, mientras que Warren Buffett tuvo un rendimiento promedio del 17% por encima del S&P 500 por 57 años.

¿Qué tiene esto de interesante para nosotros?

En primer lugar, nuestra intención es compartir con usted aquellos rendimientos que pueden considerarse como razonables de alcanzar por un período largo de tiempo. Los inversores mencionados en el cuadro anterior no han logrado promedios espectaculares, y aún así son los más exitosos que existen. Es cierto que pueden alcanzarse rendimientos muy superiores en algún año particular, pero tarde o temprano caerán en la necesidad de promediarse con los períodos que resulten menos favorables.

Tener expectativas adecuadas ayuda a fortalecer relaciones de largo plazo. De igual modo podríamos pensar la reflexión para el caso opuesto: aún invirtiendo en compañías de buena calidad, puede ocurrir que existan años negativos, pero tarde o temprano los números volverán a reflejar el valor fundamental del negocio. Por tanto, si está invirtiendo bien, no permita que sus emociones le jueguen una mala pasada en tiempo de turbulencias.

Comentarios adicionales

Una de las cosas que más me gusta leer son las cartas que escriben los CEOs de empresas a sus inversores. En ellas se puede aprender mucho sobre la empresa, pero también sobre la manera de pensar de la gente que las conduce. De ahí surgieron muchos de nuestros artículos anteriores como “Lo que usted debe saber según el mejor inversor del mundo” en base a la carta de Warren Buffett (puede leer su carta aquí) y La startup más exitosa de nuestros tiempos en base a la carta de Jeff Bezos, fundador de Amazon (puede leer su carta aquí). Si usted quiere seguir las cartas de los inversores más famosos, le recomiendo esta página que las tiene actualizadas, incluyendo las de Ray Dalio y Seth Klarman. Y si le gusta mucho la evolución de Warren Buffett como inversor, le recomiendo comprarse el libro con la recopilación de todas sus cartas que puede conseguir desde el sitio de Amazon en este link. Claramente, este último es mi libro de cabecera.  

Un aspecto curioso de las cartas de Buffett es que, después de mostrar buenos resultados, pronostica un futuro optimista pero siendo conservador. Nunca se cansa de decir que sus inversores pueden estar tranquilos de recibir rendimientos “decentes” en el largo plazo. Por más que sea considerado el mejor inversor del mundo, sus comentarios buscan más adecuar expectativas que pronosticar números. Prefiere que reciban una sorpresa positiva con un número decente, que una negativa con el mismo número.  

Cuando en las entrevistas le consultan cuál es la razón por la que evita los pronósticos y solo se muestra prudente, siempre repite el mismo simpático comentario: “¿Sabía usted cuál es el secreto de un matrimonio exitoso? No es la apariencia, ni la inteligencia, ni el dinero. El secreto es… mantener bajas las expectativas”. Y usted, ¿tiene un matrimonio exitoso con sus inversiones?

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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