El día que estuve cara a cara con Warren Buffett

Estoy escribiendo desde la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, Estados Unidos, el lugar de nacimiento del inversor más exitoso de todos los tiempos, para asistir a la asamblea anual de accionistas de Berkshire Hathaway. Éste es el evento de inversiones más importante del mundo donde 40.000 personas se hacen presentes para escuchar y compartir las enseñanzas del tercer hombre más rico del planeta.

A simple vista, la escena se asemeja a la de un concierto de rock en un estadio colmado, solo que enfrente se encuentran dos señores sentados detrás de una mesa, uno de 86 y otro de 93 años, conocidos por lograr un rendimiento de 2.000.000% (dos millones por ciento) a lo largo de 52 años enfrente de esta compañía. Para que tenga una idea, las acciones pasaron de valer USD 11,50 – once dólares con cincuenta centavos- cada una, a USD 250.000 – doscientos cincuenta mil dólares- durante este período.

Del otro lado, estamos nosotros, los fanáticos, atentos a cada señal que nuestro “ídolo sin guitarra” deja entrever. Pero no somos simples fanáticos: somos accionistas de la empresa, condición excluyente para poder participar. Durante 6 horas los protagonistas despliegan todo su talento para transmitir los conceptos más sublimes y útiles en materia de inversiones, que no es otra cosa que música para nuestros oídos. Por todo esto, el evento es conocido como el Woodstock del Capitalismo.

Llegar hasta acá fue una travesía. Omaha queda justo en el centro del país, lejos de todo. ¿Conoce las ciudades de Nueva York, Miami, Washington DC, San Francisco o Los Ángeles? Bueno, esta debe ser la única ciudad que queda lejos de todas ellas al mismo tiempo. Además, es una ciudad pequeña, muy pequeña. Yo soy de La Plata y, con 750.000 habitantes, somos prácticamente el doble de habitantes que los escasos 400.000 que hay en Omaha. El evento, por supuesto, hizo colapsar la capacidad hotelera y gastronómica del lugar.  

Si a esto le sumamos que el año pasado el evento fue seguido en vivo por más de 1.1 millones de personas, y tuvo más de 11.5 millones de repeticiones por Yahoo Finance, venir hasta acá no parecía tener sentido. Sin embargo, vine.

Había un motivo muy especial para hacer toda esta expedición en vez de quedarme mirándolo por internet. Algo muy importante que empecé a descubrir en los últimos años. Algo que, como muchos de los aprendizajes más profundos, no me resultaba evidente a primera vista. Me gustaría compartirlo, pero para ello, necesitaría comenzar desde antes.

La primera señal

A esta altura del año pasado compartí un artículo llamado “La pregunta de los USD 3,5 millones” en donde repasaba algunas inquietudes que se me habían planteado un tiempo atrás y que no había conseguido resolver con la información que estaba en los libros. Ahí contaba también que me hubiera encantado tener la posibilidad de saber lo que opinaba Warren Buffett al respecto, pero para ello debía pagar USD 3,5 millones. Para ir ganando tiempo, fui a estudiar a la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde el propio Buffett fue a estudiar la filosofía que le marcó su destino como inversor, y donde conoció a su “héroe”: el profesor e inversor Benjamin Graham, autor de los libros Security Analysis y El Inversor Inteligente. Allí pude aprender a fondo la filosofía de las Inversiones de Valor (Value Investing) y conocer a muchos de los colegas de Buffett que siguen enseñando allí.

Durante mi estadía en esa universidad, tuve la oportunidad de conocer a un grupo de alemanes que venían asistiendo religiosamente a la famosa reunión anual de accionistas de Berkshire Hathaway durante los últimos años. Me puse a pensar que nunca había conocido a ninguna persona que haya estado alguna vez ahí. Llevaba más de una década moviéndome en un entorno donde todos hablaban de Buffett, de sus consejos, de sus reuniones, etc. pero nadie había estado ahí. “¿Qué se siente?” – les pregunté con esperanzas de obtener algún indicio que explique tanto entusiasmo de los inversores. “Es…es… es indescriptible”, me dijeron y agregaron, “pero… ¡no te lo podés perder!”. No me habían ayudado mucho con sus argumentos, pero lograron convencerme.

Recuerdo que por esos mismos días, no por casualidad, pasaba varias horas en la computadora diseñando una estrategia que pudiera plasmar la filosofía de Buffett en un nuevo fondo de inversión que cuente con la seguridad y con la liquidez de las mejores empresas de la bolsa de Estados Unidos -como por ejemplo, Google-, pero también con el potencial de crecimiento de empresas privadas y de startups -como por ejemplo, la brasileña Amaro. Lo que buscaba era pensar cómo sería Berkshire Hathaway si volviera a nacer hoy. Meses más tarde, apareció en el registro público de la Securities and Exchange Commision (SEC) de Estados Unidos el tan esperado Grit Fund (se llama Grit en referencia al concepto psicológico que refiere a la pasión y a la perseverancia por los objetivos de largo plazo), inspirado en los fondos de inversión que ideó Buffett hace un tiempo atrás. Por eso, a partir de entonces, se volvió muy importante conocer en profundidad acerca de quién es él, cómo es su manera de pensar, y cómo ha ido evolucionando para saber qué podremos esperar en los próximos años.

Lo conocido, y lo menos conocido

En el año 2008, Buffett llegó al puesto número 1 de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes después de varios años de estar cabeza a cabeza con Bill Gates, aunque un año más tarde, el fundador de Microsoft recuperó el primer puesto. Aunque el año pasado ganó USD 12 mil millones alcanzando una fortuna de USD 76 mil millones, fue recientemente desplazado del segundo puesto por Jeff Bezos, el fundador de Amazon, de quien hablamos sobre su éxito y filosofía en este artículo hace apenas unas semanas.

Lo que no es tan conocido es que en los últimos 10 años Buffett donó cerca de USD 24.3 mil millones. Si hubiera conservado aquello que donó desde el 2006 y lo hubiera invertido como el resto de su patrimonio, tendría en este momento más de USD 100 mil millones, manteniéndose holgadamente como el hombre más rico del mundo, tal como cuenta el documental publicado en febrero de este año por HBO y que puede ver desde YouTube.

Para hacer un repaso de estos y otros detalles curiosos de sus orígenes como inversor, armé este pequeño video mientras recorría la exposición de las empresas de Berkshire Hathaway, a metros de donde estaba por desarrollarse la reunión anual de accionistas. Puede ver el video desde aquí.

Pero más allá de los números en crudo, me gustaría agregar cierta perspectiva.

¿Qué significa ser rico?

Hace algunos años, leí el libro El millonario de al lado que analizaba los resultados de un estudio sobre el modo de vida de la gente que tiene algo más de dinero que el promedio. Las conclusiones de este estudio son fascinantes porque muestran que es muy frecuente encontrar gente que ostenta una vida de innumerables comodidades, lujos, y hasta excesos como si el dinero fuese infinito para ellos, cuando en realidad tienen mucho menos dinero que su vecino que no lo ostenta. De ahí viene el nombre del libro, que dedica uno de los capítulos a replantear el concepto de “riqueza” para proponerlo de esta manera: una persona no es “rica” por tener una determinada cantidad de dinero medido en términos absolutos, sino que lo es tanto como la relación que existe entre lo que tiene y lo que gasta. Por ejemplo: una persona que posee USD 2 millones y gasta USD 20.000 por mes, puede vivir por 100 meses de su dinero. En cambio, quien tiene USD 1 millón y gasta USD 5.ooo por mes, puede vivir por 200 meses haciendo uso exclusivo de su capital. De acuerdo al punto de vista de los autores, la segunda persona es más rica que la primera.

Uno es tan rico como la cantidad de veces que se pueda comprar aquello que gasta para su vida

¿Cómo aplica Buffett  este concepto?

Como comentaba anteriormente Buffett es conocido por tener hoy una fortuna personal de USD 76 mil millones, algo así como un 50% más que todas las reservas del Banco Central de Argentina.

Durante 2016 ganó USD 12.000 millones, que equivale a:

  • USD 1.000 millones por mes.
  • USD 33 millones por día.
  • USD 1,38 millones por hora.
  • USD 23.1 miles por minuto.

Fue el segundo hombre que más ganó en el mundo en el año 2016, detrás de Jeff Bezos.

Al día de hoy, tiene un sueldo de USD 100.000 por año (unos USD 8.333 por mes) que está entre los más bajos de los CEOs de empresas grandes. Nunca en su vida vendió ni una sola acción de Berkshire Hathaway. Vivió alquilando incluso cuando llevaba varios años de casado, hasta que compró en su Omaha natal por USD 31.500. La casa es cómoda pero modesta y … mejor vealo con sus propios ojos en este breve video grabado desde la puerta de la casa de Warren Buffett. Puede ver el video desde aquí.

Ganando USD 23 mil por minuto y asumiendo que gasta poco más de USD 8.000 por mes, le bastan solo 4 minutos para generar todo lo que necesita para vivir durante todo un año. Entonces, en términos del libro mencionado, Buffett no solo es quien tiene una de las fortunas más grandes del planeta si la midiéramos en términos absolutos, sino que es suficiente para sostener a su familia a este ritmopor 760.000 meses o 63.333 años y de no haber donado todo lo que donó en la última década, le alcanzaría para 1 millón de meses u 83.333 años… casi 1.000 vidas como la que ya vivió.

Su formación

Otra característica muy conocida es que Buffett es un lector voraz. En los inicios de su carrera leía entre 600 y 1.000 páginas por día. Sin embargo, no estaba interesado en hacer una carrera universitaria,. no le gustaba. Su principal objetivo en la universidad fue “salir de ahí” tan pronto como fuera posible. Y lo hizo, pero no abandonó la carrera, sino que estudió más rápido para obtener el título universitario en 3 años. El padre le aconsejó que siguiera estudiando y, para satisfacerlo, hizo el intento de entrar a Harvard, pero luego de entrevistarlo lo rechazaron. Para cuando se había dado por vencido, pasó lo inesperado. Según él, el rechazo de Harvard fue lo mejor que le pasó en la vida. ¿Quiere saber por qué? Se lo cuento en un breve video realizado en la Universidad de Nebraska, en Omaha, donde se recibió de economista. Puede ver el video desde aquí.

Su primer fondo de inversión

A sus 26 años, crea su primer fondo de inversión con 7 familiares y amigos. Entre todos juntaron USD 105.100. Él puso USD 100, y los demás pusieron 105.000, tal como comentaba anteriormente en este video.

Al fondo le fue muy bien, pero 10 años después, comenzó a tener dificultades para encontrar buenas oportunidades de inversión. El mercado de valores se encontraba en máximos históricos con precios excesivamente caros. Como consecuencia, tomó una decisión difícil: vender todas las acciones que tenía en el portafolio y devolver todo el dinero a sus inversores. Según él, su estilo de inversión ya no era redituable en esas condiciones.

Después de su decisión, dedicó los siguientes meses a deshacerse de todas las empresas que pudo. Pero le quedó una: Berkshire Hathaway, una empresa textil que no estaba funcionando muy bien. Él estaba dispuesto a venderla en un precio razonable, pero entró en una discusión con quien era hasta entonces el máximo ejecutivo de la empresa. Se molestó mucho yfue tanto su enojo (algo muy poco habitual en él) que sintió la necesidad de enseñarle una lección,pero todo terminó de un modo que ni él mismo lo sospechaba. ¿Cómo fue que pasó de querer deshacerse de la empresa, a convertirse en su CEO y lograr transformar un negocio que caía en picada, en el mayor conglomerado de la actualidad con valor USD 400 mil millones, la 6ta empresa más valiosa del mundo, apenas por debajo de Apple, Google, Microsoft, Amazon y Facebook?. Como no podía ser de otra forma, se lo cuento en un mini-video desde las oficinas centrales de Berkshire Hathaway. Puede ver el video desde aquí.  

Todo esto es apenas el contexto previo para compartir la razón del viaje a Omaha. En el artículo de la semana que viene estaremos compartiendo los consejos del “Oráculo de Omaha”, las conversaciones con otros asistentes, y lo que no se vió de la reunión de accionistas más grande del mundo.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

2 thoughts on “El día que estuve cara a cara con Warren Buffett

  1. He quedado muy impresionado por todo lo leído, y aunque no he sido, ni puedo decir que soy un hombre que ha conocido el mundo de las finanzas, sino todo lo contrario, la pasión y el interés que noto en sus comentarios, me impresionan favorablemente.
    He comenzado en este momento por absoluta necesidad a incursionar en su mundo puedo decir sin dudar a ciegas porque no me he detenido más que a realizar una muy modesta inversión, pues una estafa me ha dejado en la ruina, considerando que tengo 76 años, no es fácil y creo un camino posible el de las inversiones call, aunque arriesgadas pueden tal vez darme la única chance que tengo de poder pagar lo que ahora debo y luego tal vez sí pueda incorporarme a un mundo desconocido totalmente para mi dedicado a las ciencias sociales y siendo casi la mayor parte de mi vida Gerente de RRHH, y desarrollador de algunos negocios donde errores míos y un país tan complejo como la Argentina, no me permitieron consolidarme como lo deseaba, y si bien no tenía un mal pasar esta estafa me tomó de sorpresa y a una edad compleja pues ya no es fácil pelear, pero no voy a dejar de intentarlo. Espero la próxima contarle aquello que he ido aprendiendo. Creo que soy un cliente suyo y de ser así me alegra serlo

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