Lo que no se vio del Buffett-palooza

Muchos se esfuerzan por ser brillantes, nosotros nos esforzamos por mantenernos racionales

Charlie Munger en el inicio de la reunión anual de accionistas de Berkshire Hathaway.

Apenas momentos antes, Warren Buffett mantuvo un encuentro a solas con un grupo de periodistas y algunos pocos inversores, entre los cuales tuve la oportunidad de estar y de tomar la foto que ilustró el artículo de la semana pasada. En este espacio se celebró el tradicional “concurso de lanzamiento de diarios” en donde los presentes desafían a Buffett y a Bill Gates -actualmente director de Berkshire Hathaway y el hombre más rico del mundo- a lanzar el diario tan cerca como sea posible de la puerta de una improvisada casa ¿Quiere saber de qué se trata ese ritual? Se lo explico mejor en este video realizado desde el mismísimo lugar. Luego de eso, nos fuimos al estadio para asistir al comienzo de la gran reunión.

Si desea ver más detalles sobre la reunión para vivirla tal como si hubiese estado ahí, o si usted quisiera asistir alguna vez, le comparto la nota que publicó ayer el diario El Cronista de la mano del reconocido periodista económico Mariano Gorodisch que repasa nuestra experiencia desde un enfoque muy original y con datos complementarios a los que aparecen en el artículo de hoy.

Nota: haga click en la imagen para ampliarla y leer el contenido.

Al inicio, era palpable el clima de fiesta. El 99% de las personas recorrieron largas distancias para llegar hasta Omaha: algunos vinieron desde China y otros desde recónditas zonas de Argentina, como quien escribe. Todos estaban expectantes de ver en persona a uno de los hombres más ricos de la actualidad compartiendo su sabiduría.

No todo era alegría

La reunión comenzó con una serie de preguntas muy difíciles que tendrían un impacto directo en el bolsillo de los presentes y en el de aquellos que lo veían por internet. Es que, en verdad, eso no era una fiesta, era una reunión de accionistas y Buffett era el responsable de conducir a la empresa por buen camino. A medida que transcurría, el clima se fue poniendo más tenso, el estadio se mantenía callado, atento, concentrado en las palabras y tomando notas.

El momento no era fácil para nadie, ni para quien cuestionaba ni para quien respondía. Una de las primeras preguntas arrancó así:

Dado que Berkshire es dueña de una de las principales aseguradoras de automóviles de Estados Unidos (GEICO) y también uno de los principales ferrocarriles (Burlington Santa Fe), ¿cómo afectará la tecnología de los autos y camiones “sin conductor” a estas empresas?”. Sin disimular su preocupación, Buffett dijo: “Si eso prospera, será un beneficio para los consumidores, y dañará nuestras inversiones”.

Recuerde que él construyó un imperio alrededor de las inversiones en aseguradoras, se volvió un experto en aprovechar una de las características menos explotadas de éstas. Algo que la gente normalmente no aprecia pero que fue nada menos que el principal motor de su crecimiento. Para contárselo mejor, lo invito a ver este video sobre su estrategia para invertir en empresas aseguradoras, desde el stand de GEICO en la reunión de accionistas.

La respuesta de Buffett podría haber tenido poca importancia en una entrevista de televisión, pero en medio del estadio repleto de accionistas provocó un silencio casi trágico: era una confesión sobre el posible fracaso de muchas de las inversiones contemporáneas. Lo que me resultó llamativo fue que Buffett nunca sintió necesidad de complacer a la platea. Más de uno quedó atónito y temió por el futuro de sus inversiones, pero era una respuesta honesta. Dijo aquello que sinceramente pensaba sin esconder su imposibilidad para predecir el futuro ni suavizar las posibles consecuencias. Es muy propio del ser humano querer escuchar que “todo va a andar bien” aunque sea imposible asegurarlo, que querer escuchar una cruda verdad acerca de cómo “nos puede dañar”.

En respuesta a otra pregunta, confesó que uno de sus principales errores fue no haber invertido tempranamente en Google. Dijo que “conocía a los fundadores y tenía oportunidad de preguntarles todo lo que necesitaba, pero no lo hice”. Es muy poco frecuente escuchar a una persona con responsabilidades semejantes, andar admitiendo errores públicamente.

En el medio de la reunión hubo una pregunta lanzada directo al estómago: “Usted que es un hombre mayor… ¿Cómo es posible que sea el principal accionista de Coca-Cola, que fabrica productos tóxicos para la salud de los mayores y …” [el resto del estadio empieza a abuchear a esta persona]. El clima se tornó muy tenso, comenzaron los gritos, las protestas, los insultos, hasta la policía tuvo que intervenir. De hecho, mientras transcurría la reunión, había un grupo de manifestantes en la puerta del estadio repudiando la existencia misma de la empresa Coca-Cola. Cuando la situación se normalizó, Buffett contestó: “Cada lata de Coca-Cola tiene un 1.2 onzas de azúcar. Ustedes pueden ver que diferentes personas ingieren azúcares y calorías que vienen de todo tipo de cosas. Resulta que yo prefiero que mi azúcar y mis calorías vengan desde aquí, ya que es la bebida que más disfruto”.

Algunas pistas sobre la situación actual

Por último, una de las preguntas más importantes de la jornada estaba  relacionada a la cantidad de dinero que tiene hoy sin invertir, casi USD 90 mil millones en efectivo, el máximo monto de su historia. “¿Qué piensa hacer con todo ese dinero?”-le preguntaron. Él respondió brevemente y dejó entrever una pista de su visión sobre el mercado actual, dijo: “hoy es es muy difícil encontrar buenas oportunidades de inversión”. No explicó por qué es difícil encontrar oportunidades, pero puede deberse a que el mercado está caro, como comentábamos en el artículo “Lo que usted debe saber según el mejor inversor del mundo”. Es sencillo juzgar si el mercado está caro, el problema es que no es posible predecir en qué momento va a bajar hasta que se vuelva barato o al menos hasta que vuelva a sus niveles normales. Simplemente debemos seguir invirtiendo con paciencia y cautela atentos a los cambios que puedan generarse en el futuro.

Imagínese estar en una reunión de accionistas donde el máximo responsable dice que los autos y camiones autónomos pueden dañar sus (y nuestras) inversiones, que cometió un error al no invertir en Google, y que no ve buenas oportunidades de inversión ni sabe cuando las habrá. ¿Cuántas veces escuchó a un experto en inversiones hablando de amenazas a su cartera, -más aún cuando afecta en forma directa a quien escucha- de errores propios y de su incertidumbre?

Lo excepcional de Buffett es que siempre fue así. Siempre moderó las expectativas, desalentó a los cortoplacistas, a los que necesitan seguridades, a los que insisten en tratar de adivinar el futuro. Y aún así, es quien logró los resultados más extraordinarios del mundo con ganancias de hasta 2.000.000% (dos millones por ciento) a lo largo de los 52 años en que estuvo al frente de Berkshire Hathaway. Ganó mucho más que los famosos gurús o visionarios de las finanzas que creen o aparentan saberlo todo. Con su sinceridad y sus resultados se ganó la confianza de sus inversores. Tiene la capacidad de exponer su filosofía, su historia y de plantarse frente a 40.000 accionistas para responder en vivo las preguntas más complejas de la manera más simple. Esa es una de las principales razones por las que vale la pena conocerlo más allá de sus números.

Habiendo contado el contexto, me gustaría compartirle mis razones personales por las que vine hasta Omaha a vivir todo esto.

En el artículo “La pregunta de los USD 3,5 millones” compartí algo que pude aprender recién hace muy poco tiempo: a pesar de que Buffett tenía habilidades superlativas para generar dinero, sus propios inversores le insistían en agregar fondos cuando veían que el mercado subía y pedían retirarlos cuando el mercado bajaba. Eso era exactamente lo contrario a lo que debían hacer y a Buffett le arruinaba los resultados. Sin embargo, estas son las reacciones naturales ante la esperanza y el miedo que padecen la mayoría de los inversores y, en general, son muy difíciles de dominar. Pero esto tiene una solución: cuando los inversores conocen en detalle la estrategia y a las personas responsables de tomar las decisiones, manejan mejor las inversiones desde lo racional y dominan mucho mejor las emociones. Solo en estos casos son capaces de “vender cuando todos compran y comprar cuando todos venden” que es la fórmula más efectiva para tener buenos resultados, y al mismo tiempo, es la más difícil de implementar.

Nada más y nada menos que por esto vine a Omaha, con la intención de conocer a Berkshire Hathaway por dentro, a las empresas de su portafolio, a sus principales responsables, e incluso para conocer la opinión de sus otros accionistas. Este es el tipo vínculo que nos gustas formar con las empresas en las que invertimos y el tipo de vínculo que buscamos desarrollar con nuestros propios. Nada esto sería posible con solo escuchar la conferencia por internet.

Por último, antes de volverme, participé de la carrera de 5km por las calles de la ciudad de Omaha donde los inversores nos reunimos para compartir una actividad en común que apuntaba al cuidado de la salud. El nombre de la carrera era “Invierte en ti mismo” (Invest in Yourself) en clara alusión a los dichos de Buffett que, de tanto en tanto, remarca que la mejor inversión que uno puede hacer es, justamente, “en uno mismo”. Claramente, una fuente de inspiración para todo lo que se viene.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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