El verdadero Test del Inversor

Probablemente usted se haya cruzado con un Test del Inversor cuando estaba incursionando en el mundo de las inversiones. Los puede encontrar en las páginas web de los bancos, en revistas, y hasta puede ser que se lo haya pedido su asesor financiero para definir su perfil y saber cómo ayudarlo. Allí habrá visto cosas tales como: “¿Cuál es su objetivo al invertir? A) Conservación de capital, B) Renta, C) Crecimiento”, y también preguntas sobre su actitud frente a las oportunidades, como ser “conservador” o “agresivo”.

El inconveniente con este test es que, en la mayoría de los casos, no sirve para nada. Hay preguntas del estilo: “¿Cómo reaccionaría ante una baja del mercado? A) Retiraría mi dinero B) Invertiría más”. Esto es algo así como si un asesor sentimental le preguntara “¿cómo reaccionaría si lo abandonara su pareja?” …cuando usted nunca tuvo una pareja. En estos casos la teoría y la generalización sirven realmente de muy poco.

De todas formas, usted va a seguir encontrándose con ese tipo de tests muchas veces porque es la forma de ofrecerle un diagnóstico gratuito (nos encanta que nos hablen de virtudes que teníamos ocultas y mucho más si no tenemos que pagar para ello) que como resultado nos dice que somos mucho más talentosos de lo que imaginábamos -y esto no puede hacer menos que entusiasmarnos- justo a tiempo para vendernos un producto financiero que es ideal para “nuestro perfil” (según el test) y que normalmente coincide con el producto financiero que están promocionando ese mes.  

Sin embargo, el 95% de los movimientos del mercado se explican, en el corto plazo, por nuestra forma de reaccionar ante nuestras “esperanzas” y “miedos”, que normalmente van en dirección contraria a lo que nosotros respondimos en los últimos 10 tests.  

Por ejemplo: si usted ha comprado acciones de una empresa que viene subiendo con fuerza, sus amigos también ganan con ello, y los medios especializados dicen que eso puede crecer mucho más, ¿tendría usted las agallas de vender todo y ver a sus pares enriqueciéndose? Bueno, probablemente esta sea otra pregunta que no sirva para nada si usted nunca lo experimentó.

Por eso, quería plantear una situación más real que sí podría considerarse como un verdadero test.

El verdadero Test

Un buen test es aquel que permite descubrir los verdaderos rasgos del inversor. Para quien no ha vivido alzas y bajas verdaderamente fuertes como inversor (por ejemplo, la Burbuja “.com” en el 2000 o la Crisis Inmobiliaria del 2008) no tiene sentido insistir con cómo imagina que reaccionaría. Pero hoy tenemos la posibilidad de ensayar con algo más concreto.  

Hace apenas 11 semanas comentábamos que el Bitcoin, la criptomoneda que está ganando cada vez más adeptos, había logrado superar su máximo histórico de USD 1250 por unidad, y también repasábamos algunas formas de invertir en él. Si no leyó el artículo, se lo acercamos aquí.

La semana pasada, el bitcoin llegó a un pico de USD 2800 dólares por unidad, multiplicando su valor por casi 3 veces desde que publicamos ese artículo. Los medios de información ya comentan que pronto podría valer USD 15000 e incluso USD 25000, y ya hay casos de éxito de gente que hizo una mini-fortuna con esto. Si hasta hoy usted logró resistirse a la tentación de comprar, espere a ver lo que se siente si realmente alcanza los valores que auguran.

Tal como compartimos en nuestro artículo anterior, nosotros somos fuertes inversores en el rubro de la tecnología financiera y particularmente en el mundo bitcoin, tanto invirtiendo en startups como Ripio, como otorgando créditos a través de Bitfinex, y otros experimentos más incipientes. Pero lo que no hemos hecho es apostar a la suba del precio. ¿Por qué? Porque al día de hoy no hemos encontrado un factor determinante que nos permita predecir si el bitcoin va a llegar a los USD 25000 o puede llegar a bajar hasta los USD 400 nuevamente (ya en el 2014 perdió un 80% de su valor después de haber subido un 1000%). Hay tantos factores en juego (tecnológicos, legales, aparición de mejores alternativas, etc.), que se hace muy difícil y arriesgado intentar adivinar en qué niveles se encontrará en el futuro.

Esta situación es un verdadero Test del Inversor, en donde ponemos a prueba nuestra capacidad de aislar las emociones de la razón, de no seguir a las masas ni a los medios, de tener un motivo claro por el que no se apuesta hoy a la suba, pero sí al crecimiento de la industria, cumpliendo con la estrategia de largo plazo, y controlando los riesgos que asumimos. Como dice Warren Buffett: “no voy a poner una pistola en mi cabeza y tirar del gatillo solo porque existan pocas chances de que haya una bala adentro”. Poco tiene para preocuparse quien sigue estas reglas básicas.

Pero no todos tienen por qué compartir esta mirada sobre las inversiones. De hecho, si el bitcoin sube es porque hay más personas con esperanzas que con miedos. Así es el mercado. Lo importante es que cada uno sepa a qué juego juega. A pesar de no ser tan viejos, tenemos edad para haber vivido las últimas dos crisis siendo inversores y saber que con una sola mala decisión podemos arruinar años de buenos rendimientos. Claramente, no tenemos intención de hacer la prueba aunque existan muy pocas chances de perderlo todo.

Eso sí: si un día el valor del bitcoin se hundiera, seríamos los primeros en reaccionar comprando tanto como podamos. Puede que eso no ocurra nunca, pero mientras tanto, seguiremos aprovechando las ofertas que este mercado bipolar nos ofrece de tanto en tanto. 

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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