El dolor, nuestro aliado inesperado

Sentir dolor es una experiencia desagradable que está asociada con la lesión y el daño. Es por eso que, sin pensarlo mucho, hacemos lo posible por evitarlo o por pretender que no existe. Sin embargo, cumple una función necesaria: nos indica la necesidad de evitar un peligro o de corregir una conducta peligrosa para nuestra integridad. El dolor está relacionado de manera directa con el causante del daño, como por ejemplo, una inversión que nos hizo perder dinero.

Ray Dalio es el fundador de uno de los fondos de inversión más exitosos y rendidores de toda la historia, maneja hoy unos USD 160.000 millones (un valor parecido al que tiene Pepsi o Disney en la bolsa de valores) y tiene además una fortuna personal de USD 16.800 millones. Dalio fue tantas veces consultado sobre la “fórmula de su éxito”, que en 2011 decidió publicar un pequeño libro llamado Principios en donde finalmente resumió su “secreto” para todos los que lo estaban reclamando ansiosamente.

El libro no reveló una única fórmula, sino que consistió en un listado de “principios elementales“ que cualquiera podía utilizar para conducir su vida personal y laboral de manera exitosa, tal como lo viene haciendo él. Entre esos principios se destaca su relación con el dolor. Según él, su éxito se lo debe a su capacidad de aprender de la experiencia o, como le gusta decir, a su capacidad de “reflexionar sobre las cosas que le dolieron”. En este sentido, su razonamiento sería: dolor + reflexión = progreso. Tal es así, que asegura que deberíamos sentirnos “afortunados de sentir dolor, si sabemos abordarlo correctamente” (ver libro Principios, P.17).

El dolor como aliado

Seth Klarman es el actual director de Baupost, un fondo de inversión conocido por su visión de largo plazo y por ser un gran ganador en épocas de crisis. Klarman, un poco más modesto que Dalio ya que maneja apenas USD 30.000 millones y tiene una fortuna personal de tan solo USD 1.500 millones, escribió a sus inversores acerca de las lecciones olvidadas en la última crisis del 2008. Entre sus relatos, comenta que la gente parece no haber aprendido absolutamente nada del pasado y que de esta manera contribuye a que las crisis se repitan… situaciones que él particularmente utiliza para lograr sus mayores ganancias.

Algunas de las lecciones olvidadas incluyen (ver aquí):

  • Las cosas que no han pasado antes, empiezan a pasar con cierta regularidad. Usted debe estar preparado para lo inesperado. Ante cualquier escenario que imagine, puede encontrarse con una realidad peor.

  • Cuando los excesos persisten en el tiempo, las personas entran en una falsa sensación de seguridad, creando una situación todavía más peligrosa.

  • En ningún lado está escrito que el inversor debe obtener hasta el último centavo posible de ganancia. Nunca debe tomar un riesgo excesivo por el simple hecho de obtener un poco más de retorno.

  • El riesgo no es inherente a una inversión. El riesgo es siempre relativo al precio pagado. Incertidumbre no es lo mismo que riesgo. De hecho, en momentos de gran incertidumbre, como en la crisis del 2008, las acciones bajaron mucho de precio, haciendo que se vuelvan menos riesgosas.

  • Usted debe comprar cuando los precios bajan. Es casi siempre mejor comprar demasiado temprano que demasiado tarde, pero usted debe estar preparado a ver bajar los precios de sus inversiones.

  • Tener clientes (inversores) con una visión de largo plazo es crucial. Ninguna otra cosa es tan importante como esa para una firma de inversión.

Klarman y Dalio han estado manejando fondos de inversores durante varias décadas y superaron exitosamente varias crisis. Ambos escriben a sus inversores sobre psicología, en vez de finanzas, en dos momentos particulares: cuando los mercados están en auge y cuando están en pánico.

Cuando están en auge porque se hace difícil para el inversor ser prudente cuando los demás ostentan excesos (y encima durante un tiempo logran ganancias con esos excesos), y en épocas de pánico cuando llega el momento de invertir fuerte mientras que los demás se están alejando de los mercados.

La semana pasada conversábamos de este tema con Daniel, un comprometido inversor que forma parte de South Ventures desde hace unos años, y rescatábamos que tal prudencia en épocas de excesos suele ser propia de quien ya atravesó una crisis antes y entiende que lo inesperado es justamente así porque ocurre en el momento en que las personas ya se sienten seguras de que nada va a cambiar.

Hoy que estamos en el segundo ciclo alcista más largo de la historia (llevamos 8 años corridos de recuperación desde la crisis inmobiliaria del 2008) existe toda una generación de nuevos inversores que nunca experimentaron una crisis, que nunca sintieron ese dolor (como lo refiere Dalio) de ver un S&P 500 bajar un 50% o de ver bancos bajando más de un 80%. Hoy muchos de ellos piensan que nada de eso va a volver a repetirse (como señala Klarman en su primer punto), que “ahora es distinto”, que todo se ve en calma (el “índice del miedo” está en el nivel más bajo de los últimos 24 años).

A veces, el mero hecho de estudiar la historia no nos permite proyectar cómo nos vamos a sentir si la situación cambiara. Por eso, para quienes alguna vez sintieron ese “dolor” asociado a esta causa puntual y pudieron reflexionar sobre ello, tienen consigo al mejor y al más inesperado aliado que, tal como comentábamos inicialmente, nos ayuda a evitar peligros o a corregir conductas peligrosas.

Hoy, cuando todo sube, es cuando hace más falta hablar de la preparación emocional adecuada, más que de finanzas. Al fin y al cabo, como dice Klarman, “las inversiones se encuentran en la intersección entre la Economía y la Psicología”.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías