Conocedor de todo, especialista en nada

La semana pasada se cumplió el 100° aniversario de la revista Forbes (esa que arma los rankings de los millonarios) y por ello lanzó una edición especial que incluía historias de las 100 personas más brillantes en el mundo de los negocios que existen en la actualidad. Para celebrarlo, organizó una fiesta con los propios protagonistas entre los que estuvieron presentes Jeff Bezos creador de AmazonBill Gates creador de MicrosoftMark Zuckerberg creador de Facebook, entre otros.

La tapa de esta edición especial fue dedicada a Warren Buffett que convirtió a una empresa textil en decadencia en el principal conglomerado financiero de hoy, Berkshire Hathaway, y quien fue orador del evento en donde lanzó la siguiente predicción: “El Dow Jones [índice de la bolsa estadounidense] estará en más de 1.000.000 dentro de los próximos 100 años”.

Esta predicción es tan simple como importante. A juicio del “Oráculo de Omaha” el índice estadounidense seguirá creciendo durante el próximo siglo a la misma velocidad que lo hizo desde 1917 hasta hoy, a razón de 4 o 5% por año (10% si se toman en cuenta los dividendos).

Con esto, Buffett intenta transmitir su confianza por el futuro de los mercados en la principal economía del mundo. Sin embargo, este dato no significa que todos deban entusiasmarse, ya que estudios revelan que el 92.2% de las personas no pueden siquiera igualar los rendimientos de los índices, por más esfuerzo que le dediquen. Algo tan sencillo y poco ambicioso resulta una tarea imposible para la mayoría, pero no para Buffett, así de conservador como parece.

Es solo cuestión de enfoque

Si usted hubiera invertido en Google desde el 2004, cuando salió a cotizar a la bolsa, hoy estaría celebrando un 1.610% de ganancia, mientras que durante el mismo período el Dow Jones (mencionado por Buffettganó solo un 127%. Es decir, no solo hubiera estado entre el 7.8% de la gente que le gana a los principales índices bursátiles, sino que le hubiera ganado por 10 veces, y más aún, le hubiera ganado a casi cualquier otro inversor de Estados Unidos ya que Google fue una de las empresas que mejor rindió en los últimos años.

¿Vió? Es así de fácil: solo necesita poner todo su dinero en una única empresa, luego no hacer nada por 13 años, y con eso ya sería uno de los máximos ganadores de los mercados. No hace falta comprar ni vender varias veces al mes, ni saber de muchas empresas al mismo tiempo, o preocuparse por las crisis, nada.

Con seguridad estará pensando que hoy es muy fácil decir que tendríamos que haber invertido toda nuestra cartera en Google. Lo difícil era saberlo en el 2004. ¿Cómo se hace para tener más chances de poder detectar este tipo de oportunidades cuando están frente a sus ojos? Bueno, le comparto lo que dijo al respecto Charlie Munger, vice-presidente de Berkshire Hathaway:

El juego de las inversiones consiste en hacer mejores predicciones sobre el futuro que las otras personas. ¿Cómo es posible hacer eso? Una forma es limitar tus intentos a tus áreas de competencia. Si intentaras predecir el futuro de todo, estarías intentando algo imposible. En ese caso, vas a fallar por falta de especialización.

Puede encontrar estas palabras en la página 176 de su biografía Damn Right donde revela las estrategias con las que consiguió amasar sus miles de millones de dólares (es uno de los libros que pude traerme cuando estuve en la conferencia de Berkshire Hathaway en Omaha en mayo de este año).

En particular, tengo acciones de Google prácticamente desde el 2004, pero no fue sino hasta 2007, cuando tomé la decisión de tener hasta un 35% de mi cartera en esa sola empresa. Por aquella época, tuve la oportunidad de visitar las oficinas centrales de Google en Mountain View de la mano de unos amigos que trabajan allí. Recuerdo que durante el almuerzo en GooglePlex, abrí mi computadora y compré las acciones necesarias para llegar a más de un tercio de mi portafolio. No hubiera tenido semejante confianza si no hubiese estado allí para entender cómo funcionaba todo por dentro y cuáles eran sus objetivos más ambiciosos. A partir de ese día, dejé de estar pendiente de las variaciones de los precios de sus acciones, y decidí que las iba a mantener por décadas (ya pasó la primera).

Aún así, nunca llegué a sentirme suficientemente tranquilo como para asignar toda la cartera a una única empresa. Ni siquiera a Google. Es cierto que los hombres más ricos del mundo llegaron a esa posición conociendo muy bien una única empresa, como los que fueron parte de la edición aniversario de la revista Forbes que mencionamos anteriormente. Entonces, ¿cuántas acciones debería conocer muy bien una persona para tener una cartera ganadora? Esta misma pregunta se la hicieron a Buffett en la reunión anual de accionistas de 2008, a lo que él respondió:

Si tuviera unos USD 50, USD 100 o USD 200 millones para administrar, tendría el 80% en solo 5 empresas, con el 25% para la mayor. En 1964 encontré una empresa en la que iba a asignar hasta un 40% del portafolio. Le dije a mis inversores que podrían retirar dinero del fondo si no estaban tranquilos. Ninguno lo hizo. La empresa era American Express, luego del escándalo del aceite.

Unas 5 empresas que uno conozca muy bien son suficientes para tener un excelente resultado invirtiendo en los mercados. Si invirtiera en las 30 empresas más grandes de Estados Unidos, tendría un rendimiento equivalente al Dow Jones, pero no más. Si eligiera las 500 más grandes, lograría el mismo éxito que el S&P 500, pero no más. Cuantas más empresas tenga su portafolio, más se acercará a los promedios, y menos chances tendrá de ganarles algún día.

Entonces, ¿por qué hay quienes invierten en muchas más que esa cantidad? Otra vez, los gurús ya se adelantaron con una respuesta para estos casos: “la diversificación, cuando es en exceso, es una protección contra la propia ignorancia”. Quien no sabe bien en qué invierte, elige muchas por las dudas.

Probablemente ni usted ni yo estemos vivos para comprobar si el Dow Jones superará la cifra de 1.000.000 dentro de los próximos 100 años, por lo que podríamos desconfiar de la predicción hecha la semana pasada. Pero justo en este caso, las palabras vienen del hombre que en el 2007 apostó USD 1.000.000 a que nadie podría elegir 5 fondos de inversión que en promedio pudieran ganarle al S&P 500 (haciendo honor a los números que hoy presentamos). Luego de 10 años de aquella apuesta, y a punto de finalizar a fin de este año, Buffett ya es prácticamente el ganador. Al menos vale la pena tener en cuenta las palabras de quien es conocido como “El Oráculo”.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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