El precio de todo y el valor de nada

El pasado 5 de abril tuvimos un encuentro de inversores donde hablamos de los secretos y las estrategias de los inversores más exitosos del mundo. Me entusiasmó poder conversar sobre algunos temas importantes y poco difundidos en el mundo de las inversiones, y me alegró la cantidad de gente que se interesó por este tema: la mitad de los asistentes tuvieron que quedarse parados ya que se había superado la capacidad del lugar.

Pudimos conversar acerca de una de las características más curiosas de las inversiones: el 95% de los inversores profesionales pierde frente al índice Standard and Poor’s 500 (más conocido como S&P500), aún cobrando altos honorarios. Le acerco las conclusiones a continuación.

Como usted ya sabe, en los últimos 15 años, solo el 5% de los fondos de inversión (1 de cada 20) pudo ganarle al índice S&P 500. Esto se debe a que su principal ganancia proviene de los honorarios que cobran por administración más que por el éxito mismo de sus decisiones, tal como lo explica Seth Klarman (quien consistentemente gana al S&P 500) en su libro Margen de Seguridad.

Tal como una tabacalera vende cigarrillos sin preocuparse por la salud de las personas, la mayoría de los fondos de inversión ofrecen y recomiendan aquello que el cliente está dispuesto a comprar, aún cuando esto no es lo que más le conviene en el largo plazo. Un ejemplo de ello es el fondo Greenlight Capital de David Einhorn que durante el año pasado realizó inversiones riesgosas y sin sentido para retener dinero de sus clientes, sin hacer caso al dinero que se pusiera en riesgo con esa jugada (y que finalmente perdió).

Ésta no es una práctica aislada en el mundo de los inversores profesionales, y para ponerlo aún más en evidencia, Warren Buffett apostó USD 1 millón en el año 2007 a que nadie sería capaz de elegir una cartera de cinco fondos de inversión de cualquier especie (bonos, acciones, inmobiliarios, asistidos por inteligencia artificial, etc.) que pudiera ganarle al S&P 500 en el lapso de 10 años. Ted Seides, especialista en selección de fondos aceptó el desafío y seleccionó esos cinco fondos de inversión. El 31 de diciembre de 2017 se cumplió el período de la apuesta: ninguno de los fondos seleccionados pudo ganarle al S&P 500Esta cartera tuvo un rendimiento promedio anual de 2.2% mientras que el S&P 500 tuvo un 7.1%.

¿Cómo es posible que exista un 95% de fondos que no le ganan al S&P 500 y que sin embargo las personas sigan insistiendo en confiarles su dinero? ¿Cómo es posible que la gente elija pagar altos honorarios aún existiendo tantas alternativas más rentables y más sencillas?

A continuación le comparto las principales diferencias entre las estrategias que sí logran ganarle al S&P 500 y las que no:

Comprar “barato”, vender “caro”

Si usted se sienta en el bar de un hotel de lujo, y en el menú encuentra que un café tiene un precio de USD 100, probablemente considere que es “caro”, sin importar lo rico que sea el café o cuán bonito sea el lugar.

Sin embargo, alguien podría argumentar que ese café en realidad está “barato”, porque el día anterior estaba a USD 150. Entonces, dado que descendió de USD 150 a USD 100, considera que hoy está barato.

En el primer caso, “caro” o “barato” depende de la relación que haya entre el precio, y el valor percibido. En el segundo caso, se considera que está “barato” simplemente porque el precio bajó. Esa es la diferencia básica entre el Análisis de Valor que usa la mayoría de los inversores exitosos, versus el Análisis Técnico, que solo estudia los movimientos de precios.

Largo plazo vs. Corto plazo

En el corto plazo, los mercados se mueven guiados por una puja entre una oferta y una demanda motorizada por las emociones de los inversores. En el largo plazo, los precios de las acciones tienden a moverse alrededor del valor intrínseco de las empresas, que depende de sus fundamentos.

Los inversores exitosos encuentran oportunidades cuando las empresas se vuelven “baratas” injustificadamente, pensando que el precio volverá a ubicarse en un valor razonable en el largo plazo. Mientras tanto, la mayoría de los inversores se dejan llevar tanto por la codicia o por la esperanza cuando los mercados suben, como por el miedo cuando los mercados bajan.

Lo que para un inversor de corto plazo resulta definitivo, para un inversor de largo plazo resulta temporario.

Contrario vs. Consenso

Las inversiones de valor son esencialmente contrarias: en ellas se compra cuando todos los demás venden y se vende cuando todos los demás compran. Requiere de templanza para resistirse a la euforia que reina cuando los mercados suben y coraje para comprar cuando en los mercados predomina el pánico.

Quien invierte a contramano de las masas generalmente lo hace en forma solitaria, en oposición al sentimiento general de los mercados, de la prensa y de quienes lo rodean.

No predicen vs. Anticipación

Los inversores exitosos entienden que en el corto plazo no es posible predecir el ánimo ni la dirección de los mercados, por tanto no buscan adivinar el precio de las acciones ni anticiparse a los acontecimientos. Es algo frustrante escuchar a estos grandes inversores en entrevistas porque parece que no saben nada: ni qué va a pasar con las tasas de interés, ni qué va a pasar con la economía.

Sin embargo la mayoría de los inversores siente que su deber es adelantarse a lo que pueda ocurrir. Peter Lynch (otro frecuente ganador) decía que: “más dinero se ha perdido queriendo anticipar las crisis que en las crisis mismas”, tal como pasó en el caso de David Einhorn que apostó a la baja de empresas consideradas “caras” pensando que algún día bajarían de precio y tuvo el peor año de su historia.

Baja Actividad vs. Hiperactividad

Los inversores exitosos saben que las grandes diferencias se logran en el largo plazo, por eso cada vez que toman una decisión, esperan años o décadas hasta cosechar sus frutos. Esto requiere de muy poca actividad, algo que resulta aburrido para muchos. Por otro lado, la mayoría de las personas piensan que ganarle a los mercados requiere de múltiples y frecuentes batallas, cual pelea de boxeo.

Pero si todo esto ya fue descrito hace años por los propios inversores que le ganan al S&P 500… ¿por qué es que el 95% de los inversores sigue entregando su dinero a fondos que utilizan estrategias perdedoras?

Bueno, la respuesta es sencilla: tenemos una predisposición natural a juzgar las cosas por su precio, a darle justificativo a las decisiones que tomamos con nuestras emociones, a pensar en el corto plazo, a sentirnos más seguros cuando nuestras decisiones coinciden con las de la mayoría. Porque tendemos a querer controlar nuestro futuro y a sentirnos vivos únicamente cuando estamos activos. Todo esto que nos resulta de lo más natural va en sentido opuesto a lo que nos conviene en el largo plazo en materia de inversiones.

Recuerde el principal consejo de los inversores exitosos: aprenda a estimar el valor de aquello que compra. La razón por la que tantas personas pierden en Wall Street es que, tal como decía Oscar Wilde, “hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada.”

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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