A veces, perder es necesario

Tal vez suene ridículo, en un mundo donde “perder” es una mala palabra (aunque mucha gente pierda en contra de su voluntad), puede resultar extraño que alguien piense que perder sea a veces beneficioso.

Hace unos meses atrás, nos tomamos un café con mi amigo Juan que venía de perder una gran cantidad de dinero en la bolsa de valores. Resulta que había apostado a que las principales acciones de Estados Unidos bajarían de precio y eso no se dio. Por el contrario, aceleraron sus subas fuera de todos los pronósticos.

“¿Qué debo hacer?”, se preguntó. “Por un lado, siento que ya no soporto perder ni un centavo más… miro mi celular cada minuto -allí tenía las cotizaciones de sus acciones- para ver si algo cambia, y lo único que logro es estresarme más”. Entonces continuó:  “pero por otro lado, tengo miedo de deshacerme de todo y que mañana la tendencia cambie. Tarde o temprano tiene que ocurrir y se que puedo recuperar todo. Por eso no quiero vender.” ¿Qué harías?”, me preguntó.

Juan estaba en una encrucijada. Si bien las acciones estaban caras, nada aseguraba que vayan a bajar al día siguiente. En el fondo ambos sabíamos que los mercados son impredecibles en el corto plazo. No había ninguna respuesta que pudiera calmar su angustia.

“Esto está afectando tu salud, y seguramente la de tu familia. Hacé aquello que te permita volver a dormir tranquilo”, le dije.

“En ese caso, tendría que deshacerme de todo. Pero no quiero asumir que eso lo perdí. Siento que podría haber hecho muchas cosas mejores con ese dinero que haberlo perdido en la bolsa”, dijo.

“Pensalo de esta forma: estás en tus treinta y pico de años. El mejor inversor del mundo, Warren Buffett, tiene hoy 87 años y viene ganando un 2.400.000% (no hay ningún error en la cifra) desde que tenía tu edad hasta hoy. Cualquier pérdida que sufras hoy, vas a poder compensarla a lo largo del tiempo si invertís de la forma adecuada. Cuando el tiempo pase, vas a ver que esa pérdida no solo habrá resultado pequeña en comparación a todo lo que ganaste, sino NECESARIA para entender una de las principales lecciones de las inversiones: hay situaciones que no tienen solución… la mejor manera de enfrentarlas es no entrar en ellas”.

Si bien la pérdida era significativa y dolorosa para mi amigo Juan, esta podría ser la enseñanza más importante que pueda recibir, si aprende de ella, para sacarle provecho durante los próximos 50 años.

De hecho, muchos de los más grandes inversores de la historia sufrieron pérdidas importantes en algún momento de sus vidas, que a pesar de ser dolorosas en su momento, reconocen que aportaron la experiencia y la inspiración para permitir que se transformen en los mejores del mundo.

Las pérdidas de los mejores del mundo

En los últimos artículos insistimos bastante en que solo el 5% de los inversores logra ganarle a los mercados, y que esto se debe a que en el mundo financiero se gana más por comisiones que por buenas inversiones y también a que la forma ideal de invertir va en contra de la naturaleza de las personas.

Pero aún quienes hoy son considerados los mejores del mundo estuvieron alguna vez dentro del 95% que invertían de forma especulativa y terminaron perdiendo casi todo. Lo particular en estos casos, es que cada uno de ellos aprendió de la experiencia y dio un vuelco total a su forma de pensar que lo ubicó entre los mejores.

  • Ray Dalio es el creador del Hedge Fund más grande de nuestros tiempos, Bridgewater Associates, que maneja USD 160.000 millones. En 1982, cuando andaba por sus 33 años, Dalio apostó a que los bancos estadounidenses caerían por haberle prestado mucho dinero a países emergentes que finalmente no podrían pagar sus deudas. Tuvo razón en que no podrían pagar sus deudas, pero la FED bajó la tasa de interés para constrarrestar el movimiento y las acciones subieron. Dalio declaró que quebró y que tuvo que pedirle prestados USD 4.000 a su papá. “Fue muy, pero muy doloroso. Pero fue la mejor experiencia de mi vida. Cambió por completo mi modo de pensar las inversiones”. El dueño del Hedge Fund más grande del mundo publicó un libro llamado Principios en donde repite la siguiente fórmula: “Dolor + Reflexión = Progreso”. Puede encontrar la historia completa aquí.

  • Jim Rogers co-fundó el Quantum Fund con George Soros y ganó 4.200% entre 1970 y 1980 mientras que el S&P 500 ganó solo 47% en el mismo período. A sus 37 se “retiró” de la administración para dedicarse a invertir únicamente su propio dinero. Rogers quebró cuando tenía casi 30 años, justo antes de fundar el mítico fondo y asegura que es bueno quebrar al menos alguna vez (aunque preferentemente dos veces) en la vida. “Mis errores fueron el resultado de mi codicia, de mi ego y de mi testosterona. No hay nada como un mercado alcista para hacerte creer que sos un genio”, dice y agrega: “ser curioso y escéptico a lo largo del tiempo es lo que hace exitoso a un inversor”. Puede encontrar la historia completa aquí.

  • Benjamin Graham, el mismísimo padre de las Inversiones de Valor, el profesor y jefe de Warren Buffett, se convirtió en el principal pensador de las inversiones que ha existido en la historia y creó sus dos grandes obras maestras (Security Analysis y El Inversor Inteligente) después de haber perdido todo en la gran depresión del 1930Graham manejaba un fondo de inversión con el cual tomó dinero prestado para apalancar sus inversiones. La depresión del ‘30 fue mucho más profunda de lo que esperaba y lo dejó prácticamente en bancarrota. Recuerdo una anécdota del libro Snowball donde  se comentaba que para el ‘30 Graham ya era un acaudalado hombre de negocios que se vio obligado a pedir trabajo (y su esposa también) para sostener el hogar después de sus desafortunadas inversiones.

Para tener éxito en las inversiones, no es necesario tener un alto coeficiente intelectual, ni haber egresado de las mejores universidades del mundo. Se necesita sentido común y un extraordinario control de las emociones. En particular, este último punto no se logra a partir de leer un libro, sino que se consigue a base de entrenamiento con la práctica, conociéndose mejor a uno mismo ante las situaciones en donde se pierde y se gana dinero.

Por tanto, más temprano que tarde, es conveniente tener la experiencia de perder algo de dinero para conocer lo que se siente y reflexionar sobre ello, ya que ese aprendizaje podría transformarnos en el tipo de inversores que queremos ser.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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