La empresa del billón de dólares

Cuando vemos a alguien conseguir el éxito en un ámbito que nos resulta atractivo, es normal que nos interese saber cómo empezó y qué hizo para tener mejores resultados que el resto. Esto no es solo por curiosidad sino que muchas veces nos sirve además para ayudar a potenciar nuestro propio crecimiento. No por casualidad los inversores hacen algo parecido con las empresas: analizan los factores de éxito para saber qué observar cuando están frente a su próxima inversión.

Resulta que en los últimos días, las acciones de Apple batieron sus récords históricos, dando un valor a la compañía de USD 950 mil millones. Esto es igual a 20 veces el monto del mega-crédito que el FMI aprobó otorgar a la Argentina para los próximos años. Un crecimiento del 5% la convertiría en la primera empresa de la historia en valer USD 1 billón, y por eso nos interesa saber cómo hizo para llegar hasta donde llegó. Le cuento brevemente la historia.

Los comienzos se remontan a poco más de 40 años, cuando un ingeniero llamado Steve Wozniak mostró un prototipo de computadora de bajo costo en una reunión de aficionados a la computación. Justo allí se encontraba su viejo amigo Steve Jobs que vio en ello un potencial comercial.

Luego de asociarse con WozniakSteve Jobs logró que una tienda local le encargara 50 computadoras y que un proveedor le permita pagar los componentes en un plazo de 30 días, cuando él ya hubiera vendido las máquinas. Así nació la “Apple I” y con ello, el comienzo de la compañía.

Las nuevas versiones de las computadoras fabricadas por Apple fueron un rotundo éxito en ventas, y en el año 1980 la compañía decidió salir a cotizar en la bolsa de valores, donde recaudó más dinero que quien tenía el récord hasta entonces, Ford, y a través de lo cual sus inversores iniciales pudieron rescatar el lo que habían invertido.

Pero en el año 1985, un conflicto interno desató la furia de Jobs, quien decidió dejar la compañía y vender todas sus acciones, para luego crear una nueva empresa llamada NeXT dedicada también a la fabricación de software y computadoras.

Once años más tarde, Apple compró NeXT y, como parte del acuerdo, Jobs volvió a la empresa que había fundado, iniciando una serie de reformas profundas. Durante los años siguientes, Apple lanzó el iPod, el iPhone y el iPad. La historia de Jobs en la empresa termina en el año 2011 cuando un cáncer de páncreas lo obligó a salir de sus funciones hasta que finalmente murió.

Quienes invierten hoy en Apple, aseguran que su éxito continuará, ya que no depende de las características de un producto particular como el iPhone, sino de sus incesantes esfuerzos por diseñar productos innovadores y de buena estética, y de la fidelidad de sus usuarios, que siguen comprando los productos de la compañía sin siquiera tentarse con los de sus competidores.

Apple le tomó 42 años ver crecer su valor hasta el billón de dólares, parecido al tiempo que le tomó a Microsoft alcanzar los USD 776 mil millones. Sin embargo, una nueva generación de compañías está llegando a valuaciones similares en mucho menor tiempo: Amazon requirió de “solo” 24 años para llegar a los USD 809 mil millones. Alphabet (la madre de Google) necesitó de “apenas” 20 años en alcanzar los USD 788 mil millones.

Aún las compañías con el crecimiento más alto y más rápido del mundo requirieron de al menos 2, 3 y hasta 4 décadas para llegar hasta donde están. Este es el horizonte de tiempo que manejan los inversores de largo plazo para ver materializados sus más grandes resultados. Entonces, si invertimos ahora… ¿Qué podemos esperar?

Toda gran empresa comenzó siendo pequeña

Startup es el término con el que se conoce a las empresas muy jóvenes y de alto potencial. Son empresas que nacen pensando en grande, proveen un producto o servicio innovador, y crecen de manera veloz. Apple fue una startup alguna vez. Hoy es una empresa madura.

El crecimiento no es parejo a lo largo del tiempo: en sus etapas más tempranas o de startup suelen crecer mucho más rápido que en el resto de sus vidas. En el ‘78 Apple llegó a crecer un 920% mientras que el máximo crecimiento anual que consiguió en los últimos tiempos no superó el 68% (vea la tabla de crecimiento aquí).

Uber es considerada hoy como la gran startup de nuestros tiempos. Comenzó en el ‘09 con tres emprendedores que ofrecían un servicio de transporte superior y hoy está cambiando por completo a su industria. Hace poco se conoció que el propio Warren Buffett estuvo en conversaciones para invertir en Uber, aunque la inversión finalmente no se concretó.

Desde South Ventures invertimos en startups ya desde hace varios años. Buscamos empresas que piensen en grande, arranquen en pequeño, y crezcan con fuerza. Cuando las encontramos, invertimos en ellas.

Al momento de hacerlo, la mayoría no contaba con un historial de negocios, ni con un nombre reconocible, pero tenían un buen plan y un gran equipo, y con el tiempo demostraron lo que eran capaces de hacer.

Conociendo a las empresas cuando están naciendo

Recuerdo el primer día en que nos juntamos con Federico Vega, fundador de CargoX, en una cafetería de la ciudad de San Pablo, Brasil. Como él era habitué de lugar, me recomendó probar el exquisito batido de Azaí que preparaban allí. Es una especie de licuado de color violeta, adornado con granola y rodajas de banana. Durante ese desayuno me contó del negocio que estaba comenzando, de la oportunidad que se presentaba y de su historia. En ese mismo instante, acordamos hacer una inversión en su compañía.

Hoy, a 4 años de aquel día, Federico fue entrevistado por la cadenaCNN de Estados Unidos para explicar el histórico conflicto surgido entre los conductores de camiones a partir de un “paro” que dejó inmovilizado a todo Brasil. No es para menos: CargoX es el “Uber para camiones” que pone en contacto directo a los clientes con los camiones que tienen aún cargas vacías, para que puedan contratarlos a precios más económicos. La entrevista se debió a que, justamente, la compañía es la solución ante ese tipo de conflictos, allí y en otros países de la región. Puede ver este video de YouTube en donde Federico cuenta cómo pasó de cero a facturar USD 200 millones en menos de 3 años, y a tener más de 5.000 camiones dentro de su plataforma, logrando estar ya entre las 5 compañías de transporte más grandes de Brasil.

Algo parecido pasó con Sebastián Serrano, fundador y CEO deRipio con quien hace algunos años nos juntarnos a tomar un café en Frawens, del centro de la ciudad de La Plata. Aunque ambos habíamos estudiando la carrera de Informática en la misma universidad, no habíamos tenido nunca la posibilidad de dedicarnos un tiempo a conversar de los proyectos de cada uno, así que ese fue nuestro primer encuentro. La charla fue ligeramente técnica, en donde me comentaba cómo podía implementar un nuevo sistema de pagos online para ayudar a las empresas a cobrar de forma más rápida y económica utilizando la tecnología de bitcoins. Fue un enorme placer para mí que un experto en el tema me comparta su visión de primera mano sobre lo que luego se conocería como “las criptomonedas”. Luego de esa charla, acordamos nuestra primera inversión desde el fondo SV Global Fund I. En estos días,Sebastian volvió a presentar su visión sobre el futuro de las criptomonedas, pero esta vez fue ante las 8700 personas que asistieron a la conferencia más grande del mundo en la materia que tuvo lugar en Nueva York: Consensus 2018. Allí aseguró que “Internet será el próximo mercado de capitales”.

Por último, en los últimos días, Guillermo Freire, fundador y CEO deTrocafone aseguró que “a nadie se le ocurriría cambiar el auto y dejar al anterior tirado” en referencia a lo que opina sobre los teléfonos móviles en estas épocas. La frase salió publicada en una entrevista del diario La Nación (vea la nota aquí) en donde el emprendedor proveniente del MIT (Massachusetts Institute of Technology) explicó cómo mejorar un mercado lleno de complicaciones.

La primera vez que nos conocimos con Guillermo fue en la casa de su familia en donde los dos fundadores de Trocafone, él y Guillermo Arslanián habían organizado una cena. Allí compartieron sus ideas frente a un grupo muy reducido de personas, recuerdo que no éramos más de seis. Contaron cómo se conocieron, como nació la idea, y cómo se configuraba el crecimiento del mercado de teléfonos móviles que veían para los años que seguían. Hoy ya facturan más de USD 70 millones por año.

A veces, los orígenes de las grandes compañías pueden ser muy simples y modestos. Tanto, que muchas veces se hace muy difícil reconocer su potencial cuando no hay prensa, ni analistas, ni cotizaciones de precios. Solo la perseverancia da grandes frutos a lo largo del tiempo, y ese es el modo de invertir que más resultado le da a los grandes inversores.

Reformulando las palabras de Mr. Ego en la película Ratatouille: “no cualquiera puede convertirse en una gran compañía, pero una gran compañía sí puede provenir de cualquier lugar”.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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