Crisis y oportunidad

Hace más de un mes que estoy en Moscú. Cada vez que vengo me encuentro sobrepasado de actividades. Al trabajo habitual se le suman reuniones con inversores, visitas a nuevas empresas, y todas aquellas cosas que uno se propone finalizar antes de la fecha de regreso. 

Con todo esto, no tuve oportunidad de seguir minuto a minuto lo que pasaba con el dólar en Argentina. Cuando me tomé el avión para venir, cada dólar se vendía por menos de $30. Cuando tuve la primera conversación por Skype con mi familia, ya estaba a $40, se estaba renegociando el acuerdo con el FMI y se habían multiplicado las manifestaciones en contra del gobierno.  

La distancia ayuda a ver los hechos con una mejor perspectiva. Ya el psicólogo y ganador del premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, descubrió que frecuentemente exageramos el impacto de lo que nos sucede o pensamos en el presente. A esto lo llamó la “Ilusión de enfoque”. Así, tendemos a percibir una crisis rápidamente como “catastrófica” y “permanente” a lo largo del tiempo, cuando en realidad, una crisis es cualquier cambio importante de algún suceso, que muchas veces es temporal.

Puede ver más información en este video de 2 minutos en YouTube (está habilitada la opción de configurar los subtítulos con traducción automática al español). También le recomiendo leer sobre ésta y otras distorsiones de la percepción que afectan directamente a sus decisiones de inversión, en el más entretenido libro de Kahneman llamado “Pensar rápido, pensar despacio”. Yo aproveché para leerlo en idioma ruso, lo terminé hace poco y me gusto muchísimo.  

Con esto podemos entender mejor que solo con el tiempo llegamos a evaluar el verdadero impacto de una crisis económica/cambiaria/social que pudo haberse sentido como el evento más importante de nuestras vidas mientras duró.

No solo la distancia en el tiempo ayuda a mejorar nuestra perspectiva, sino también la distancia física. Warren Buffett dice que vivir en Omaha, Nebraska, le permite mantenerse a salvo de la vorágine que afecta negativamente las emociones de los inversores en Wall Street.

El área alrededor de la calle Wall Street de Nueva York tiene una de las mayores concentraciones de inversores y compañías financieras del mundo. Allí también se encuentra la principal bolsa de valores de Estados Unidos, el New York Stock Exchange (NYSE). Sin embargo, el mejor inversor de todos los tiempos y tercer hombre más rico del mundo, nunca vivió ni vivirá allí… y no es una casualidad. La ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, cuenta con una población de apenas 415.000 habitantes. Es algo así como un pueblo grande que se encuentra en el centro de Estados Unidos, alejado de cualquier otra ciudad importante. Este pueblo es el hogar del único hombre que desde hace 7 décadas le viene ganando a los gurús/expertos del principal centro financiero del mundo.

El mejor jugador de Wall Street, es justamente alguien que no vive en Wall Street     

En una nota publicada por el medio especializado Business InsiderBuffett aseguró que “en algunos lugares es muy fácil perder la perspectiva. En lugares como Omaha puedes pensar más claramente. Aquí no estás afectado por los factores irrelevantes ni por los ruidos que afectan al mundo de las inversiones”.

Puede leer más sobre la importancia de tomar perspectiva en la nota de referencia a través de este link.

También, puede ver unos videos muy cortos que armé desde Omaha contando algunas de las historias más curiosas del afamado inversor. En este video estoy frente a la casa de Buffett repasando parte de su historia personal y de su relación con el dinero. En este otro video estoy frente a sus oficinas contando cómo fue el momento en que, a partir de una muy mala inversión, se hizo cargo de una compañía textil en decadencia a la que años más tarde logró convertir en una de las 10 compañías más valiosas del mundo.

La distancia, tanto en espacio como en tiempo, permite darnos una perspectiva única para entender las crisis y las oportunidades, y para tomar mejores decisiones que el resto de los involucrados.  

El inversor argentino

Hace poco tiempo hablamos sobre el paradójico caso de la empresa argentina a la que le va mejor cuando al país le va peor. Se trata de Globant, la empresa que exporta servicios de desarrollo de software, que fija sus ventas en dólares pero tiene costos en pesos. Por esta razón se vio fuertemente beneficiada por la crisis cambiaria ocurrida entre mayo y julio de este año que llevó al peso argentino a devaluarse de los $20 a los $29 por dólar. La crisis le significó un ahorro tal que impulsó al alza del precio de sus acciones. Puede leer el artículo aquí.

También ocurre algo parecido con quienes tienen inversiones en dólares. Si usted alquila departamentos o locales comerciales en pesos, y sus inversiones están en dólares, habrá resultado extremadamente beneficiado. 

Por ejemplo. Si en mayo usted alquiló un departamento por 2 años en pesos con un dólar a $19, hoy estará pagando exactamente la mitad de dolares que lo que acordó pagar hace 5 meses atrás. En el mismo lapso de tiempo, el S&P 500, la inversión más recomendada para los inversores no-expertos, rindió 9% en dólares. Es decir, su patrimonio creció un 9% en dólares, mientras que el costo de su alquiler descendió a la mitad. Y por si fuera poco, su patrimonio en pesos se duplicó inmediatamente por la devaluación.  

Sin embargo, la situación no fue pareja para todos. Si usted es propietario y recibe el pago de sus alquileres en pesos, su renta se vio severamente afectada, si la mide en dólares. Si usted invirtió en las conocidas Lebacs cuando rendían el 40%, o en la bolsa argentina, habrá perdido el 50% de lo que tenía, medido en dólares. Cualquiera de sus inversiones, rentas o ingresos que hayan estado vinculados al peso, sufrieron una pérdida del 50% en pocos meses. 

La diferencia de rendimientos entre quien invirtió en dólares y quien invirtió en pesos, fue del 59% en dólares (50% de pérdidas vs. 9% de ganancia), pero además, a quien invirtió en dólares se le abarató el costo de vida desde un 30% a un 50% (50% de beneficio por devaluación, menos la pérdida por inflación en el mismo período). Así como una devaluación hace más barato al país para los turistas, también lo hace para los residentes que tienen sus inversiones en los mismos lugares que los turistas. La clave no pasa por haber nacido en el lugar correcto, sino por haber invertido en el lugar correcto. 

La semana pasada nos consultaron algunos temas de inversiones para una nota que saldrá en estos días en iProfesional. Después de charlar sobre la situación económica del país, nos preguntaron: “¿Y a ustedes cómo les afecta la crisis?”, -”Muy mal como Argentinos porque afecta mucho emocionalmente. Pero estábamos preparados, así que nuestras inversiones se vieron beneficiadas”. Buffett siempre repite: “La regla nro. 1 de las inversiones es no perder dinero. La regla nro. 2, es no olvidar la regla número 1”.

Ya desde mayo del año pasado habíamos escrito un artículo sobre las grandes oportunidades que genera el país y nuestra expectativa a poder aprovecharlas. Pero no a ciegas, sino esperando el momento oportuno, y utilizando las herramientas adecuadas. Si le interesa, puede ver más información en la nota Invertir en Argentina desde un lugar seguro.

Con una crisis en marcha, el inversor argentino debe enfrentar muchos obstáculos para ver con claridad un horizonte de inversión mayor a uno o dos años, cayendo en la mayoría de los casos en la “Ilusión de Enfoque” descrita por Kahneman y viéndose perturbado en sus ideas como menciona Buffett.

¿A qué viene todo esto? Que hasta a mí me resulta más sencillo ver las oportunidades que se generan ante todo este revuelo cuando las miro desde Moscú. Las crisis (vistas como cambios inestables) y las oportunidades son las dos caras de una misma moneda. El problema es que las crisis generan emociones negativas en donde lo primero que una persona tiende a pensar es “correr para alejarse del peligro” cuando en realidad la oportunidad está en quedarse con calma. La trampa está en que las crisis afectan fuertemente la manera en que percibimos las oportunidades. Si uno no está preparado, probablemente sea uno mismo quien termine siendo desestabilizado. 

Usted ya sabe que solo el 5% de los inversores logra adoptar la actitud adecuada frente a las crisis. Esto es lo que marca la diferencia entre los que más éxito tienen a lo largo del tiempo, versus los que terminan siendo afectados económicamente cada 10 años, cuando el ciclo económico se vuelve recesivo.

Tener la actitud adecuada frente a las crisis no es precisamente fácil. En este artículo discutimos algunas de los aspectos que deben poder dominarse. Pero en el largo plazo vale la pena el esfuerzo. No solo por el premio económico sino también para mejorar la manera en que las transitamos, para ayudar a otros y para contribuir a salir de ella.

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