Un inversor es tan bueno como sus rendimientos

Imagínese que recibe la feliz noticia de convertirse en padre/madre en los próximos 9 meses, y necesita conseguir un obstetra. ¿Cómo lo busca? Probablemente le pida recomendaciones a sus amigos para ir directo a uno de confianza. Pero si no, también puede acercarse a cualquier centro de salud ya que, cualquiera con esa especialidad, cuenta al menos con la carrera de medicina terminada, más la especialidad en obstetricia, más una licencia que lo habilita ejercer su profesión. La licencia no asegura que el profesional sea el mejor en su tipo, pero da una garantía de capacidad mínima suficiente como para que usted pueda confiar la salud de su futuro hijo en él. 

Ahora imagínese que usted recibe la feliz noticia de tener dinero que no necesita en su cuenta bancaria y quiere invertirlo. Aquí tiene dos caminos: o bien puede encargarse usted mismo de hacer el trabajo, o bien puede acudir a un profesional que lo ayude, sea un asesor que le recomiende o alguien que maneje el dinero por usted. 

Como comentamos anteriormente, su capacitación en el tema y su propia experiencia mejorarán enormemente la calidad de sus decisiones y maximizarán los resultados que obtendrá a lo largo de su vida. Usted ya sabe: La mejor inversión es en uno mismo. 

Pero si decidiera que alguien lo ayudara… ¿Cómo lo elige? Probablemente aquí también le consulte a sus amigos para encontrar un profesional de confianza, o bien puede acercarse (presencial o virtualmente) a una institución financiera. La diferencia aquí, es que quienes se dedican a las inversiones no requieren de licencias que acrediten una capacidad mínima suficiente como para que usted pueda confiarles el futuro de su dinero. La responsabilidad de evaluar la competencia de un profesional de las finanzas, está en usted, y si su fuerte está en otro rubro, sus primeras conclusiones podrían no ser las más acertadas.

Por ejemplo, alguien podría suponer que quien cursó la carrera de Economía es competente recomendando inversiones o incluso invirtiendo (esto último es más difícil porque requiere buen manejo de las emociones). Bueno, esto no es condición suficiente ni necesaria

– No es condición suficiente porque para invertir se necesitan conocimientos específicos y experiencia que un economista no las obtiene en su carrera. Un médico, por el solo hecho de ser médico, no está necesariamente preparado para hacer el trabajo de un obstetra, aunque cuente con una muy buena base si decidiera seguir la especialidad. Pero peor aún, ni siquiera los que se especializan en inversiones tienen garantizada la competencia suficiente para encargarse de ellas. Uno de los profesores más reconocidos del mundo en materia de inversiones, Bruce Greenwald de la Universidad de Columbia (donde estudió Warren Buffett), aseguró que “no se puede enseñar a ser un buen inversor”.

– Pero tampoco es condición necesaria: lo que se necesita para dominar las inversiones no requiere de tener un título de economista. Charlie Munger y Monish Pabrai, entre otros, lograron ubicarse entre los mejores inversores del mundo sin haber pasado por las aulas de la facultad de economía. Me refiero a que no lo hicieron como alumnos (el primero estudió Derecho y el segundo Informática), pero sí lo hicieron como oradores. De hecho, Charlie Mungerbrindó una charla en la Facultad de Economía de la Universidad de Santa Bárbara, Estados Unidos, explicando 9 motivos por los cuales la formación académica en economía falla en preparar a futuros inversores, y lo resume fantásticamente: “Las personas calculan demasiado, y piensan demasiado poco”. 

Hoy, ni siquiera es necesario ser economista para ocupar los puestos más altos en las instituciones financieras más importantes del mundo: Quien hasta esta semana fue la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y flamante nominada para presidir el Banco Central EuropeoChristine Lagarde, es abogada. Por tanto, cualquiera que tenga verdadera pasión por invertir, puede capacitarse y ganar experiencia independientemente de cuál haya sido su formación previa. 

Entonces, ¿cómo es posible reconocer a un buen inversor? 

Bueno, es muy sencillo y no requiere de ninguna licencia. “Un inversor es tan bueno como sus rendimientos”, suele escucharse. El “currículum” de un inversor no son los cursos que hizo ni su marketing, sino los resultados que obtuvo a lo largo del tiempo. Simplemente basta con consultarlos.

A la hora de ver sus rendimientos, Phil Fisher recomienda analizar no un año en particular, sino mínimamente el resultado de 3 años, que es el tiempo que pueden llegar a tardar ciertas acciones en reflejar el verdadero de una empresa. Puede leer más sobre esto en el libro “Acciones ordinarias, beneficios extraordinarios” en el apartado de Paciencia y Desempeño (pág. 244). 

Luego, cuando usted conoce los rendimientos, puede compararlos con los de algún índice de referencia, como por ejemplo el S&P 500, para entender si el trabajo del profesional agrega valor o no. Como usted sabe, cualquier persona puede invertir en el S&P 500 a través de fondos pasivos (ej, VOO) que tienen un rendimiento promedio histórico de 10.8% anual sin tener que hacer más que tomar una única decisión y sin necesidad de conocer de inversiones. El inversor racional que acude a las recomendaciones o decisiones de un experto es porque confía en que éste lo ayudará a conseguir rendimientos mejores que los del S&P 500 en el largo plazo. Incluso una pequeña mejora de, digamos, 3% puede generar una diferencia abismal con el correr de los años. Por ejemplo: USD 10.000 al 10.8% a lo largo de 40 años, resultan en USD 604.770 y al 13.8%resultan en USD 1.760.720 (casi 3 veces más).

Sin embargo, aunque un 3% adicional parezca poco ambicioso para justificar la existencia de un asesor o fondo, existen muy pocas personas que realmente logran obtener esa mejoría. De hecho, la mayoría de los fondos de inversión ni siquiera alcanzan a igualar a los promedios. 

Rendimientos de los fondos en comparación con los índices

La agencia de información financiera S&P Global, encargada de confeccionar el famoso índice S&P 500, publicó recientemente un informe con los rendimientos de los fondos de inversión estadounidenses durante el año 2018, en donde calculó qué porcentaje de ellos superó al índice que la propia agencia elabora.

Probablemente usted se imagine que con el avance de la tecnología y los millones de dólares que se invierten en investigación, los grandes fondos y bancos de inversión estarán haciendo fortunas para sus clientes con fórmulas que solo un selecto grupo de privilegiados maneja, parecido a lo que ocurre con la fórmula de la Coca-Cola

Por eso, es probable que le sorprenda saber que, de acuerdo al informe, durante el 2018 un 64.49% de los fondos tuvieron un rendimiento peor que el del S&P 500 que rindió -4.75% en ese período. Dicho de otro modo: 2 de cada 3 fondos profesionalmente administrados en Estados Unidos perdieron más que -4.75% el año pasado

Ahora, si analizamos períodos más largo del tiempo, por ejemplo, los últimos 15 años, todavía menos fondos pudieron lograr rendimientos razonables. Para el caso de los fondos que invierten en empresas grandes de alto potencial de crecimiento, el 94.51% perdió frente al S&P 500 Growth, y de los fondos que invierten en empresas pequeñas con alto potencial de crecimiento el 98.17% perdió frente a su índice de referencia S&P SmallCap 600 Growth¡Menos de 2 cada 100 fondos justificaron haber existido en los últimos 15 años! Pero sus comisiones las cobraron igual. 

Incluso hasta los fondos de propiedades inmobiliarias (Real Estate) demostraron ser poco efectivos: el año pasado, el 88.19% de los fondos perdió frente al S&P United States REIT

Es realmente brillante el trabajo de marketing que hacen la mayoría de las compañías financieras: logran persuadir a las personas de fijar su atención en las variables equivocadas al punto de hacerlos sentir orgullosos de participar del 95% que permanentemente pierde ante los mercados. Las compañías de inversiones se destacan mucho más por su marketing que por los resultados de sus inversiones. 

La industria financiera tiene incentivos para que todo siga funcionando así. Los razones por las que estas estadísticas no llegan a las manos del inversor, las resumí en 3 artículos: 

Secretos y estrategias de los inversores más exitosos del mundo – Parte 1
Secretos y estrategias de los inversores más exitosos del mundo – Parte 2
El precio de todo, el valor de nada

Básicamente, quien no tenga chances o no aspire a conseguir buenos rendimientos, no estará motivado a publicar las estadísticas que hoy compartimos aquí. La solución es asombrosamente simple: basta con preguntar cuál fue el rendimiento de los últimos 3 años, tal como recomienda Phil Fisher, y cuál es la estrategia para estar entre los fondos que en el largo plazo le ganan a los mercados. Aún si por cualquier circunstancia un fondo no tuvo un gran desempeño en el pasado, al menos debe contar con una estrategia superadora que se diferencie de la que usa el 95%. No es posible lograr resultados distintos repitiendo las mismas estrategias que el resto.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

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