La paciencia no es inacción. Es esperar al momento justo.

El mercado argentino perdió 70% en dólares desde su máximo de 2018 y solo este lunes llegó a desplomarse 48% en dólares. Para ponerlo en contexto: en los últimos 70 años, una baja de 48% representa la segunda peor caída diaria de las bolsas mundiales luego del -61,7% que registró Sri Lanka en 1989 al inicio de su guerra civil. Con esto, Argentina batió su propio récord dado que anteriormente ya se ubicaba segunda en el ranking de las mayores caídas diarias con el -45,2% que sufrió en el año 2002. 

“Imaginate que ponés todo tu dinero en un mercado, te levantás una mañana y ves que la mitad ya no está. Eso pasó hoy.”, decía Meb Faber el mismo día lunes 12 de Agosto. 

En un solo día, la mitad de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York registraron bajas promedio de 55% en dólares, la moneda local se devaluó 30% y el riesgo país alcanzó los 1.400 puntos (hoy ya en 1.900). 

Un evento como este era casi imposible que sucediera: tenía una probabilidad de ocurrencia de menos de una en un millón basado en los datos de la agencia Bloomberg (incluso el 35% que cayó en pesos tenía un 0,006% de probabilidad de ocurrencia¡Pero ocurrió! Fue un “Cisne Negro” bajo el concepto definido por el estadista e inversor Nassim Taleb, quien cuiriosamente ahora está buscando información sobre cómo invertir en Argentina luego de esta crisis (vea su twit). Los analistas no anticiparon este escenario; los que usaban herramientas de Análisis Técnico para predecir los precios de las acciones dijeron que “podía fallar” e hicieron “borrón y cuenta nueva”. 

¿Cómo quedó parado el inversor frente a esta situación? Enseguida lo discutimos. Pero antes, me gustaría hacer referencia a las reflexiones de los mejores inversores del mundo respecto a estos temas.

Sesgo de Familiaridad y Localidad

Con miles y miles de inversiones disponibles, ¿cómo exactamente decidimos en donde invertir? Una respuesta intuitivamente segura es invertir en aquello que uno conoce o le resulte más cercano. Para muchos inversores, esto tiene el efecto positivo de brindar el confort emocional necesario para tomar cierto riesgo. Sin embargo, nuestra tendencia o sesgo a invertir en lo familiar puede llevarnos subestimar riesgos y sobreestimar retornos con inversiones que creemos conocer bien, haciendo que nuestro portafolio sea más riesgoso, y no menos. A este efecto se lo conoce como Sesgo de Familiaridad

Una consecuencia de esto es que los inversores tienden a querer “diversificar su cartera” eligiendo distintos tipos de inversiones, pero que en su mayoría se encuentran localizadas dentro de su país de residencia. A este efecto se lo conoce como Sesgo de Localidad. El inconveniente en este caso es que si el país en su conjunto enfrentara una situación desfavorable, todas sus inversiones sufrirán ese desfavor, independientemente del esfuerzo que se haya hecho por “diversificar”. 

Charlie Munger, el multimillonario inversor vice-chairman de Berkshire Hathaway suele repetir que: “La regla número 1 de la pesca es pescar donde los peces están. Y el inversor debería hacer lo mismo”. Con esta frase, Munger, de 95 años, sugiere que el inversor no debe quedarse quieto en un lugar sino tomar la iniciativa de moverse hacia los mercados que presentan mejores condiciones y oportunidades, y alejarse de aquellos que le fueran inconvenientes. Esto apunta directamente a romper con el Sesgo de Familiaridad y Localidad aunque exige, por supuesto, salirnos de nuestra zona de confort y tener alguna noción de los mercados como para saber elegir a dónde “emigrar” para invertir. 

Lamentablemente, Argentina cuenta con otro record poco alentador: es uno de los países con menor porcentaje de adultos con educación financiera, con casi la mitad que sus vecinos Uruguay Chile ver reporte-, por tanto la gran mayoría de sus habitantes desconoce de inversiones, de mercados, de riesgos, de lo que le conviene y lo que no, cayendo por descarte en el atesoramiento de dólares o inversiones en “ladrillos”


Un juego de béisbol “sin strikes” 

Warren Buffett, quien es considerado el mejor inversor de todos los tiempos, suele describir el trabajo del inversor como el de un jugador de Béisbol (popular deporte en EE.UU. que consiste en golpear una pelota con un bate -en foto de ilustración del artículo-) pero con la rara característica de que el bateador puede decidir no batear hasta tanto le lancen una pelota verdaderamente oportuna –ver más-. “No hay penalidades por no hacer nada”, dice. 

¿Cuánto tiempo es posible esperar hasta que aparezca una oportunidad? “Todo el tiempo que sea necesario. Puedo pasarme años sin hacer nada hasta encontrar la oportunidad justa”, declaró el afamado inversor en su primera entrevista televisiva. Puede ver el video de la entrevista aquí

Buffett ha llegado a esperar más de una década hasta encontrar el momento justo de invertir en Coca-Cola (Buffett es hoy el accionista más grande de la empresa que creó nada menos que a Papá Noel) y esa espera resultó mucho más redituable que el de las personas que se pasan persiguiendo a la próxima inversión de moda, comprando y vendiendo frecuentemente, logrando resultados decepcionantes a lo largo del tiempo

El mercado de valores está diseñado para transferir dinero del impaciente al paciente”, dice Buffettpero sus efectos solo resultan evidentes en el largo plazo


Invertir en Argentina

Muchos inversores en Argentina, que se vieron afectados por esta propensión a invertir en lo familiar y local, perdieron la mitad del valor de su cartera en 24 horascon la impotencia de no poder hacer absolutamente nada al respecto: el mercado abrió ya muy abajo el lunes, no hubo “stop-loss” (supuesto mecanismo para cortar pérdidas) que los pudiera salvar… y pensar que hay gente que hasta cobra para enseñar estas cosas en cursos para inversores. 

Sin embargo, esto no fue ningún problema para el “Inversor Inteligente”, al fiel estilo de la definición de Ben Graham:

  • El inversor inteligente no se basa en pronósticos ni encuestas para invertir. Reconoce los límites de lo que sabe y no especula. Por tanto su cartera no depende de los resultados de unas elecciones, por más inesperadas que sean. Si alguien dice “El problema fue que nadie lo vio venir”, es que todavía cree equivocadamente que estos eventos pueden ser previstos, y no es así. Tampoco puede culpar a la “Mala suerte”. Un inversor puede y debe tomar medidas de prevensión. “Si se puede prevenir, no es un accidente” decía el slogan de una vieja campaña publicitaria. 
  • El inversor inteligente piensa más en evitar lo que pueda salir mal, que en intentar capturar todo aquello que pueda salir bien. Por tanto, no pondrá “todos sus huevos en una canasta” que se rompe cada 3 días. Recuerde que desde 1950, Argentina pasó el 33% de su tiempo en recesión; esto es más que Venezuela que pasó el 28% de su tiempo en recesión y 3 veces más que el 10% del tiempo en recesión que ostenta EE.UU. tal como analiza este artículo de Bloomberg
  • El inversor inteligente aprende de sus errores. Por tanto si le dijeron “¡El que depositó dólares, recibirá dólares!”, y no le cumplieron, no vuelve a confiar hasta que vea al menos una década de estabilidad económica, jurídica y política, incluso bajo la conducción de distintos partidos políticos. Warren Buffett es Demócrata y apoyó abiertamente a Hillary Clinton en su campaña para la presidencia de EE.UU., pero compró acciones el día que bajaron los mercados por la sorpresa de que Donald Trump, del partido Republicano, venció a su candidata en el año 2016. Eso es confiar en el país más allá de las alternancias y las propias orientaciones políticas. 
  • El inversor inteligente toma decisiones basadas en la razón. Puede poner su corazón y alma en el país que ama, pero pondrá su dinero allí donde las condiciones son más adecuadas para él. Por tanto, no invertirá en un lugar donde la moneda local se devalúa un 50% en 3 meses como en 2018 o un 30% en un solo día como el lunes (a menos que le sea favorable como en el caso que describiremos más abajo), por más que sea en su propio país. 
  • El inversor inteligente es optimista respecto del futuro. Entiende que las crisis son temporarias y generan oportunidades, por tanto aprovecha las bajas y espera con paciencia las recuperaciones. 
  • El inversor inteligente se mueve hacia donde las oportunidades están y se aleja de donde sus inversiones peligran. Por tanto…. bueno, usted ya sabe lo que aquí se escribiría con respecto a Argentina. 

El inversor inteligente no solo estuvo completamente a salvo de esta crisis aún sin predecirla, sino que además quedó en una posición inmejorable para subirse a la recuperación que tarde o temprano ocurrirá. En el 2002 Argentina ya experimentó una baja parecida y, a pesar de las marchas y contramarchas, los mercados han subido muchísimo desde entonces. 

Pero para poder participar de su futura recuperación, es necesario saber cómo proceder. En el año 2017 escribimos un artículo llamado “Invertir en Argentina desde un lugar seguro” en donde explicamos que para poder aprovechar oportunidades en este particular país, debían darse ciertas condiciones, como por ejemplo, hacerlo desde jurisdicciones estables y seguras (EE.UU.), utilizar monedas fuertes (dólar/euro), contar con herramientas avanzadas (brokers de última generación) y no hacer nada, hasta tanto aparezca una situación claramente favorable para el inversor. 

En ese mismo artículo habíamos anticipado lo que nosotros teníamos planificado hacer cuando llegara el momento justo. Eso sucedió este lunes, a 2 años de haber compartido esas reflexiones, por tanto esta semana hicimos inversiones en un puñado de empresas argentinas de gran calidad pensando en la recuperación del país en la próxima década, siguiendo el método que describimos anteriormente.

Nuestro portafolio no solo cuenta con empresas de calidad que cotizan en EE.UU. como GoogleApple Berkshire Hathaway, junto con empresas privadas de alto potencial de crecimiento, sino que ahora además cuenta con selectivas participaciones en empresas argentinas compradas a precios de oferta, del mismo modo en que anteriormente invertimos en China durante la baja de los mercados por la guerra comercial con EE.UU. y en Rusia durante la pelea por el uso de la información con el gobierno. Este es nuestro concepto de diversificación de inversiones ante las oportunidades globales. Nada distinto de lo que comentamos hace unas semanas cuando actuamos frente a la baja del 20% en los mercados estadounidenses

Además, hace exactamente 12 meses compartimos otro artículo en donde analizamos una empresa de origen argentino, que cobra en dólares/euros pero paga en pesos argentinos/uruguayos, por tanto, paradójicamente, las devaluaciones en el sur la favorecen. Por eso, esta empresa creció nada menos que un 82% en dólares en lo que va del 2019 y en el peor día de la historia de los mercados argentinos cayó solo un 3.62% (fue la que menos cayó, representando solo el 5% de la caída que tuvo el mismo día Edenor con -59.36%). 

Salir ileso de los problemas y contar con respaldo financiero para aprovechar oportunidades especiales no es suerte. Tampoco requiere de ninguna capacidad extra: ni nosotros ni nadie anticipó lo que pasó. Pero es el resultado de seguir disciplinadamente una metodología de inversión probada que en el largo plazo da los mejores rendimientos, tal como lo hizo Warren Buffett desde sus comienzos. Si le interesa conocer más, puede encontrar información en este link

Poniéndolo en perspectiva, dos años de espera fue un tiempo insignificante para encontrar una oportunidad de esas que se dan una vez en un millón. “La paciencia es poder. La paciencia no es ausencia de acción, sino esperar el momento justo para actuar con los principios correctos y en la forma correcta”. Fulton J. Sheen

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter@sportega

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