Lo esencial es invisible a los ojos

Si usted perdió un 50% en un solo día con la bolsa argentina y, para dormir más tranquilo, decide pasarse a una de las inversiones más recomendadas del mundo, el S&P 500, le tomará 7.2 años en recuperar lo perdido.

Muy pocas personas ven el valor de evitar riesgos innecesarios (me suena aburrido incluso a mí de solo escribirlo), hasta que un día pasa aquello que no pasaba desde el 2002, que era casi imposible que suceda y que nadie lo había visto venir. Para cuando se volvió evidente, ya fue tarde: los inversores pagaron una fortuna (la mitad de su cartera y 7.2 años perdidos por adelantado) para aprender una de las lecciones más valiosas del mundo de las inversiones: “Regla número 1: no perder dinero; Regla número 2: no olvidar la regla número 1;”.

Pero lo más curioso es que, hasta antes de esta fatídica caída (la segunda caída diaria más grave de la historia de las bolsas mundiales), el fondo cotizante de la bolsa argentina era el que más había crecido en el 2019 con +42.1%en dólares, por encima del de cualquier otra bolsa en el mundo. 

Semejante suba fue una atracción imposible de resistir tanto para inversores individuales como para fondos institucionales, de Argentina y del mundo durante la primera mitad del año, aún cuando la economía real caía al 5.8%, la inflación era de 55.8%, y tenía el antecedente de estar el 33% del tiempo en recesiónincumplido sus deudas 8 veces (“defaults”) en los últimos 100 años, “corralitos”, etc. Tal vez le resulte imposible de creer, pero sí… el ser humano a veces se deja llevar por las apariencias.

El problema es que quien invierte con foco en lo aparente, pierde de vista la esencia de aquello en lo que se está metiendo: las acciones en ascenso son como una trampa para ratas que atrae a quienes miran solo el queso, ignoran dónde está ubicado y se juegan la cabeza por querer agarrarlo

Para no caer en la “trampa”, resulta más efectivo dedicar tiempo y esfuerzo a comprender la esencia de aquello en lo que uno invierte: su misión, su forma de comportarse, sus valores, etc., tratando especialmente de ignorar las apariencias

Esto me hace acordar a una vieja comedia llamada “Amor ciego” en donde el protagonista estaba deseoso de entablar relación con el sexo opuesto pero terminaba siempre frustrado por estar demasiado enfocado en las apariencias. En eso aparece Tony Robbins (conocido coach en el mundo de los negocios) quien lo hipnotiza para que solo pueda ver la belleza interior de las personas. A partir de allí comienza una secuencia de situaciones disparatadas, que juegan con la idea de cómo percibiríamos el mundo si pudiéramos ver más allá de lo que capturan nuestros ojos

Muchas de las mejores inversiones pasan a veces frente nosotros sin que siquiera podamos notarlo. Cuando las apariencias entorpecen nuestra capacidad de ver lo esencial, corremos el riesgo de ser atraídos a una inversión de dudosos beneficios, como Argentina en la primera mitad del 2019, o bien dejar pasar algo realmente bueno. Años más tarde, miramos hacia atrás y pensamos: “¿Cómo no lo ví?”

Por ejemplo. El 19 de mayo 2016 escribimos un artículo sobre la empresa Apple, por entonces una de las empresas más grandes, seguidas y admiradas del mundo. Puede ver artículo aquí. Por entonces analizábamos que uno de sus máximos inversores, Carl Icahn, había decidido vender todas sus acciones de Apple porque consideraba que ya no era posible continuar creando productos tan exitosos como los anteriores (iPod, iPad, iPhone). Las acciones de la empresa fundada por Steve Jobs parecían confirmar su inevitable destino: llevaban un año bajando ininterrumpidamente.  

Pero casi en simultáneo se conoció otra noticia: Berkshire Hathaway, la empresa conducida por Warren Buffett, había comprado acciones de Apple justo en el momento que Icahn vendió. ¿Quién tenía razón? “Solo el tiempo lo dirá”, escribimos en aquel artículo, prometiendo volver a analizar este tema en el futuro. 

Desde entonces, Apple rindió 135% entre suba de acciones y dividendos, lo que significa una ganancia de 30% anual promedio durante cada uno de estos últimos 3 años. ¡30% por año! Durante el mismo período, el S&P 500 se apreció un 40% en total, a razón de 10.09% por año. 

Con Apple, hasta quienes nos leen podrían haber conseguido el triple de rendimientos del S&P 500 desde el día en que publicamos nuestro artículo. El mundo entero podría haberlo hecho desde que Berkshire invirtió. Pero nada de eso pasó sino hasta mucho después (me refiero a después que las acciones subieron, que pareciera ser una confirmación de que todo anda bien). 

Cuando más tarde le preguntaron a Buffett cómo hizo para hacer una jugada tan exitosa ante los ojos del mundo y sin que nadie la viera, él dijo: “Apple no vale por las características técnicas del último teléfono, ni por las ventas del último trimestre. Apple vale por la relación que genera con sus usuarios en el largo plazo, que seguirán comprando en mayor o en mejor medida sus productos porque aman a la compañía. Más allá de toda su tecnología, es una compañía de consumo. Pocos inversores prestan atención a eso y para mí es esencial”. 

Mientras tanto, en mayo del 2016 la bolsa argentina estaba en 927 puntos en dólares. Hoy está en 508. Por tanto, USD 10.000 dólares invertidos en Appleen la fecha del artículo, valdrían hoy USD 23.540, mientras que USD 10.000invertidos aquel día en la bolsa argentina, valdrían hoy USD 5.480

Mirar la esencia e ignorar lo aparente permitió evitar riesgos y aprovechar oportunidades, y esto significó ganar 4.3 veces más que quien hizo lo contrario, en solo 3 años. Eso es, ni más ni menos, que lo que separa a ese 5% de inversores que le ganan a los mercados, respecto del 95% que pierde frente a ellos. Lo curioso es que esa misma oportunidad estaba disponible para el 100% de los inversores.  

Si dejó pasar la inversión en Apple hace 3 años, no se preocupe, hoy le traigo un nuevo caso para analizarlo en el presente y volver a mirar lo que haya ocurrido dentro de 3 o 5 años. Sobre esto, le cuento a continuación. 

No están escondidas, pero nadie las ve

La semana pasada se conoció que Bill Ackman, que maneja unos USD 7 mil millones a través de su fondo Pershing Square Holdingsinvirtió el 11% de su cartera en Berkshire Hathaway (supongo que a esta altura ya no necesita presentación).

Ante esta noticia, los propios inversores de Pershing Square Holdingsmanifestaron sus preocupaciones a Ackman, aludiendo que las acciones de Berkshire han mostrado una muy magra mejoría respecto del S&P 500 en los últimos años (semanas atrás nosotros escribimos sobre esto en este artículo) y además corren el riesgo caer si Warren Buffett se aleja de su conducción (tenga en cuenta que la próxima semana el “Oráculo de Omaha” cumple 89 años, y su socio tiene 95). Además, al igual que lo que ocurrió en 2016 con AppleBerkshire es una de las empresas más grandes y admiradas del mundo. ¿Qué podría haber de atractivo en ella que nadie está viendo?

Bill Ackman dedicó una extensa sección de su carta a inversores explicando que “aunque Buffett es uno de los inversores más observados del mundo, Berkshire está infravalorada debido en parte a que es una de las mega-compañías más incomprendidas”. 

Y siguió: “Berkshire no es una compañía de inversiones, sino la compañía de seguros más grande del mundo… la mitad de su valor viene de allí. Supera a sus competidores en reservas de dinero, confianza y eficiencia. Además, si encuentra oportunidades para invertir su enorme capital [se refiere a bajas en los mercados] la compañía debería crecer a razón de un 15% o 16% anual en el mediano plazo. Por último, Berkshire ya no depende exclusivamente de Buffett: él la diseñó para seguir siendo exitosa por décadas aún después de su ausencia”. 

Las palabras de Ackman respecto de Berkshire se parecen mucho a las de Buffett respecto de Apple en 2016: los inversores están tan concentrados en las apariencias, que no comprenden el valor de su esencia, haciendo que la compañía se encuentre hoy “barata” y sin el riesgo de caer (al menos no permanentemente) aún si Buffett se retira.  

Sin miedo a equivocarme, creo que Berkshire es hoy una buena inversión, y su verdadero valor se volverá evidente recién cuando los mercados bajen, tal como analizamos en este encuentro sobre el caso argentino. Usted puede hoy invertir en ella directamente, o también puede invertir en el GRIT Fund (ver aquí), que tiene un 12.7% de su cartera en Berkshire, similar al porcentaje que tiene Ackman desde su fondo Pershing

Cualquiera sea el caso, volveremos a tratar el tema en 3 o 5 años para analizar los resultados de ésta y otras inversiones durante el mismo período.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

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