El problema no es el candidato, sino saber comprar barato

Si lo comparamos con la carrera de un tenista, el -48% de caída de la bolsa argentina fue apenas la “entrada en calor” antes del “partido” para el que debe prepararse el inversor. 

Tenga en cuenta que, a pesar de todo el revuelo, las elecciones primarias fueron solo un anticipo. Todavía faltan las verdaderas elecciones el 27 de octubre, donde hay un favorito y lugar para sorpresas. De hecho, tanto en las elecciones presidenciales del 2015 como en las primarias de 2019, siempre se produjeron sorpresas. La “sorpresa” es la nueva normalidad

¿Quién le gustaría que gane… el candidato A o el candidato B? Probablemente exista un candidato con el que usted particularmente sienta que todo sería mejor. 

El problema de desear que gane un candidato y no el otro, es que uno sobre-valora los beneficios de su candidato y rechaza cualquier ventaja que pueda venir de parte del candidato adversario. Esto distorsiona su capacidad de juzgar adecuadamente un escenario que no fuera el que usted quisiera. No estoy hablando de cuestiones ideológicas, sino de los hechos. 

Por ejemplo. Hace una semana se publicaron los resultados de un estudio, en donde le mostraron a los participantes (700 adultos) dos fotos: una del día de la asunción de Obama y otra del día de la asunción de Trump, y les preguntaron en cuál de ellas había más personas. Comparto las fotos a continuación: 
La respuesta es clara. Sin embargo, los votantes de Trump fueron 6 veces más propensos, con respecto a los votantes de Hillary Clinton (candidato adversario) y los que no votaron, a decir que la foto que está media-vacía tiene ¡más personas!  

El problema no está relacionado con la inteligencia o la educación (26% de quienes estaban a favor de Trump y tenían títulos universitarios respondió incorrectamente). Principalmente se debe a que “las personas intentan fusionar la realidad con sus creencias existentes para preservar su identidad ideológica”, concluye el artículo. Lo que están haciendo inconscientemente es “expresar su apoyo” por Trump más que responder de acuerdo a los hechos. 

Si usted compra participaciones de un negocio razonable a un precio suficientemente bajo (concepto conocido como “Margen de Seguridad”), no importa el candidato que gane, cualquier escenario hará que el precio de su inversión vuelva a niveles normales tarde o temprano. Por ejemplo. Hoy, en la bolsa argentina, los precios no tienen lógica: más de la mitad de las empresas cotizan por debajo de su valor contable. Puede ver aquí la nota de Mariano Gorodisch en El Cronista. Eso significa que, por ejemplo, una empresa que tiene activos por valor de $100, cotiza en el mercado a $50. Es algo así como comprar un billete de USD 1, a solo USD 0.50 (50 centavos). ¡Eso es absurdo, irracional… y muy conveniente! Basta con que el billete de USD 1 vuelva a valer USD 1, para que usted gane el 100% aún si el negocio no mejora. No hay que ser un genio. Solo hace falta comprar las “ofertas” y esperar a que pase la tormenta.

Recuerde que desde el 2002 hasta el 2014 (antes del actual gobierno), el Merval creció 19 veces en dólares (1900%) a razón de 28.07% anual promedio, luego de que hayan pasado 5 presidentes en 11 días, 1 año de Duhalde y el resto lo continuara quien probablemente lidere la política del país en los próximos 4 años o más. El problema no es el candidato, sino saber comprar barato.

Usted pensará: “¡Claro, pero estás contando la suba desde la recuperación de una crisis!”, y a eso yo respondo: “¡Bingo!¡Justamente esa es la clave!¡Las crisis traen oportunidades únicas para el inversor!”. De hecho la mayor rentabilidad se pudo obtener inmediatamente después del bajón: en los primeros 5 años, el Merval creció 10 veces, a razón de 58.49% por año en dólares. Por eso escribimos el artículo “La paciencia no es inacción. Es esperar al momento justo.” (espero que se haya entendido la relación que hay entre el artículo que escribimos y nuestra forma positiva de ver las crisis en el plano de las inversiones). Más aún, tenemos la billetera preparada para comprar más en caso que se den bajas más fuertes por un defaultOportunidades como éstas no aparecen todos los días, sino apenas cada 10 años más o menos, pero no todos están preparados para aprovecharlas.

Piloto de Tormenta

Oportunidades como las que mencionamos anteriormente son muy simples de entender, pero muy difíciles de aprovechar en la práctica, y la crisis que venimos analizando es un excelente ejemplo de ello. 

Las bajas ocurren siempre en medio del caos: recesión, países o empresas que dejan de pagar sus deudas, titulares apocalípticos en los medios, incertidumbre, pánico, etc. Justamente este caos es el que provoca que una empresa que tiene activos por $100, se remate en el mercado por $50. ¿Es que nadie se da cuenta? Por el contrario, todo el mundo se da cuenta, de hecho está pasando hoy mismo y salió publicado en el diario, pero pocos tienen el “estómago” (como dice Peter Lynch) para entrar cuando todos se pelean por salir corriendo, incluso a precios absurdos.  

La situación de Argentina fue apenas una “entrada en calor”, pero falta todavía el “partido” más exigente. No me estoy refiriendo a las elecciones de octubre, sino a una eventual baja en un mercado cuyo tamaño es literalmente 1000 (mil) veces más grande que el de Argentina, con capacidad de generar un caos 1000 veces mayor. Me refiero a las bolsas más grandes del mundo: las de Estados Unidos. Mientras la bolsa Argentina tenía un valor de USD 30 mil millones antes de caer un 48%, las dos bolsas más importantes de EE.UU. (NYSE y NASDAQ) suman USD 32 billones. 

Es esperable que las bolsas de Estados Unidos caigan algún día, pero nadie puede saber cuándo, ni cuánto bajarán, ni por cuánto tiempo. Incluso pueden subir todavía más antes de bajar. Solo sabemos que suelen bajar fuerte cada una década más o menos, y la última vez que eso ocurrió fue en el 2008 con la crisis inmobiliaria

Cuando vuelva a ocurrir, se generarán 1000 veces más oportunidades que las de hace 3 semanas, pero su “estómago” debe ser 1000 veces más fuerte para no salir corriendo. Estas situaciones atemorizan incluso a los más valientes y les hacen tomar decisiones que van en contra de su propio patrimonio. Por eso, cuando el miedo aumenta, los inversores salen a buscar respuestas en los mejores “Pilotos de Tormentas”: aquellos que tienen una probada experiencia y han sabido manejar estas situaciones con éxito. 

En uno de esos casos, le preguntaron a Warren Buffett:
Inversor: “¿Hacia dónde cree que irán los mercados?”
Warren Buffett: “¡No tengo idea hacia dónde irán los mercados! Yo prefiero que bajen. Pero mis preferencias no tienen nada que ver con eso. El mercado no sabe nada de mis sentimientos. Esa es una de las primeras cosas que debes aprender sobre las acciones. Pero quien es comprador neto en el largo plazo, querrá que sus empresas favoritas bajen para poder comprar más”.

Mientras que el interlocutor buscaba una respuesta que le alivie el estrés frente a una situación de crisis, el mejor inversor del mundo demostró una vez más que para estar en sus zapatos se necesita ser consciente que el futuro de los mercados no es predecible como muchos quisieran, pero además, que es muy importante poder pensar al revés de la mayoría. “No sé, pero prefiero lo opuesto a lo que prefieren los demás”, traduciría yo.

Y para dejar en claro su postura ante sus propios inversores, el 25 de febrero de 2017 escribió en su carta anual: “Aproximadamente en cada década, nubes negras taparán los cielos económicos y por un breve período lloverá oro. Cuando esto ocurra, saldremos a juntarlo con fuentones, y no con cucharitas té” dijo el “Oráculo de Omaha”. Puede encontrar más información aquí

Lo de “juntarlo con fuentones” se refiere a mantener dinero de reserva para comprar todo lo que sea posible cuando los mercados caigan, solo que él lo dijo con más elegancia. 

Las estrategias de inversión más exitosas no dependen de quién presida el país en los próximos años. Ya comentamos que Warren Buffett salió a comprar acciones el día que el mercado cayó cuando ganó el candidato adversario al que él apoyaba. Las estrategias exitosas consisten en aprovechar oportunidades que nadie ve o que nadie se anima a tomar, como ocurre en la Argentina de hoy. Esta estrategia que consiste en comprar acciones que coticen por debajo del valor de sus activos o flujo de dinero, fue apodada “Colilla de cigarrillo”, y fue con la que Buffett ganó los máximos rendimientos de su carrera en los años ’50.

Desde entonces, nada ha cambiado. Crisis tras crisis, baja tras baja, la receta de los grandes inversores del mundo ha sido siempre la misma a lo largo del último siglo: “Se trata simplemente de capitalizar el comportamiento humano. Hay personas que crean oportunidades para otros cuando están paralizados por el miedo o excitados por la codicia. El comportamiento humano trae éxito para quienes tienen la capacidad de desacoplarse de las emociones. En Wall Street hay analistas brillantes; son mejores que nosotros en matemáticas, pero nosotros sabemos más acerca de la naturaleza humana”, dijo Buffett

La práctica hace al maestro, y hasta el maestro se prepara para llegar en forma a sus “partidos”. El evento ocurrido en Argentina fue tan solo una “entrada en calor” y, a su vez, una oportunidad única para aprender todo lo que una crisis involucra, tanto sea si vive en Argentina o no, tanto sea si la crisis le afectó a sus inversiones o no. Estas situaciones van a seguir ocurriendo periódicamente a lo largo de su vida como inversor y por eso más vale empezar a entrenar desde temprano. Si algún día llega la crisis en el norte, estaremos también aquí para analizarla y repasar cómo nos fue.

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

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