Un poco de sana desconfianza

El domingo 27 de Octubre se cerró una etapa para Argentina. El gobierno que sucederá al actual tiene un enfoque distinto, con otra mirada de los problemas y otras soluciones. Entonces, ante tantos cambios, lo que muchos se preguntan es: ¿Qué pasará con el dólar, la inflación, la deuda con el FMI, y con Dylan (el perro del presidente electo)?   

Por eso, si usted busca “Qué pasará con el dólar argentina”, Google le devuelve 28 millones de resultados, donde la primera página está llena de noticias publicadas a cada hora.

La mayoría de esas noticias tienen títulos del tipo “¡Esto es lo que pasará con [complete con lo que más le guste]!” o directamente “Cómo aprovechar que [algo-que-se-asume-como-un-hecho]” donde usted podrá encontrar pronósticos de distintos especialistas que van desde los más optimistas a los más pesimistas. 

Si además de dar pronósticos muy concretos (“¡Dólar a $100!”, aunque al día siguiente baje), la noticia anticipa una catástrofe con un título dramático y fácil de recordar (“¡El peso va camino a desaparecer!”), muy probablemente esa sea una de las publicaciones más leídas, escuchadas o twiteadas.  

Pero esto no solo pasa en Argentina. En Estados Unidos hoy hay un abrumador caudal de noticias acerca de una posible recesión en el país del norte en el corto-mediano plazo que puede afectar al resto del mundo. Las recesiones son eventos que causan mucho daño en la economía de la mayoría de las personas, por eso es normal que despierten mucha ansiedad por saber cuándo y cómo ocurrirán.   

Por eso, uno de los bancos de inversión más grandes de Estados Unidos, Goldman Sachs, acaba de presentar un nuevo modelo para predecir las recesiones, que incluye “cambios de largo plazo” y “diferenciales de la curva de rendimientos del corto plazo” (no importa si no entendió lo que esto significa, lo importante aquí es poner atención al tipo de explicación) y concluyó que ahora hay un 24% de probabilidades de recesión en los próximos 12 meses

¿Qué significa esto para el inversor? Absolutamente nada. Que haya un 24% de probabilidades no impide que los mercados se desplomen mañana tal como pasó imprevistamente hace 90 años en el Crash del ‘29 (la semana pasada fue el aniversario de este evento que marcó el comienzo de la peor depresión de la historia), o que todo siga como está por 3 años más (recuerde que la probabilidad de que la bolsa argentina pierda un 48% en un día era prácticamente nula, y de todos modos ocurrió). Sin embargo, los “expertos” se esfuerzan en mejorar sus modelos y en refinar sus explicaciones. 

Recientemente, Bill Gates, quien es nuevamente el hombre más rico del mundo superando a Jeff Bezos por una nariz de diferencia, declaró que “los economistas en realidad no entienden de macroeconomía”, y profundizó: “La macroeconomía no es como la física, donde a partir de ciertos datos es posible obtener ciertos resultados. Hay tantos factores que influyen, que en realidad es imposible predecir cosas como ¿Volverán las tasas de interés a los valores normales? ¿Por qué no vuelven? Aún hoy los economistas están discutiendo qué pasó en el 2008. Imagínese que decir lo que va a pasar en el futuro es todavía más complicado.” 

Entonces, ¿Para qué dedican las empresas tanto esfuerzo en hacer pronósticos que no tienen utilidad y por qué nos interesa tanto leerlos? Aprendemos que el mejor inversor del mundo no presta atención a lo que dicen los economistas a la hora de invertir, e inmediatamente después corremos a leer o escuchar el pronóstico alarmista de aquel que no tuvo ni la millonésima parte del éxito con sus inversiones cuando dice “¡Vendan todo porque se viene la recesión!” o anticipan “¿Qué pasará con el dólar/inflación/deuda?”.

Aunque fallen en la mayoría de los casos, los pronósticos siguen existiendo por un motivo. Para explicar esto, nada mejor que uno de los más grandes especialistas en marketing revelando sus secretos. Le cuento.

LA “CERTEZA ARTIFICIAL”

Rory Sutherland es el vicepresidente de Ogilvy & Mather, una de las más grandes y renombradas agencias de publicidad en el mundo. Su función, tal como él la describe, es trabajar sobre la percepción de las personas y por eso fue el responsable de reclutar a un gran número de psicólogos para la compañía, con el fin de crear el mejor equipo especializado en Economía del Comportamiento.

En una reciente entrevistaSutherland explicó que “los problemas económicos son muy complejos para las personas y afectan a su impulso para actuar, como por ejemplo, decidirse para hacer una compra o decidirse para hacer una inversión”. La “indecisión” de las personas viene principalmente por no poder analizar con claridad y/o diferenciar alternativas por exceso de información, generando lo que se conoce como “parálisis por análisis” dejando a las personas en situación de inacción o procastinación (constante postergación): no compran, no invierten.

Una de las formas de destrabar estos problemas económicos”, continúa el vicepresidente de Ogilvy, “es creando CERTEZA ARTIFICIAL. A las personas les encantan las fórmulas porque les da la sensación de tomar una decisión con fundamento científico. ‘La respuesta es 74 porque lo dice la fórmula’ piensan“. Y luego concluye con una de las frases más interesantes de la entrevista: “En publicidad, primero identificamos el efecto que queremos lograr, y luego creamos los argumentos ‘casi-científicos’ que lo justifiquen”.

En criollo, cuando los “expertos” quiere que usted compre un producto, lea una nota, o haga una inversión, primero se enfocan en lo que quieren que usted haga, y luego idean justificativos que lo convenzan utilizando fórmulas y palabras que a usted le resulte “científico”, lógico o creíble

Así logran que usted tome muy en serio un análisis sobre dónde estará el dólar, la inflación, la tasa de interés de Estados Unidos o la recesión, para que usted confíe y actúe en base a eso, cuando en la práctica es sabido que todas esas situaciones macroeconómicas son imposibles de predecir. La complejidad de la realidad no se puede cambiar, pero estos trucos hacen que las personas no se paralicen y sigan las instrucciones como cuando llegamos a una ciudad nueva y usamos un GPS (solo que este tipo de GPS no nos lleva a donde nosotros queremos sino a donde una empresa o un “experto” quiere).

Nuestra intolerancia a la ambigüedad es tan fuerte, que con frecuencia necesitamos mentimos a nosotros mismos con certezas artificiales con tal de apaciguar las ansiedades y el caos que nos generan los problemas económicos. Aferrarnos a algo que puede fallar por mucho, nos trae más tranquilidad que ser conscientes de todo lo que en realidad no podemos conocer ni predecir. 

Sin embargo, confiar en algo que en realidad no es, es la principal razón por la que las personas pierden dinero con las inversiones. Jason Zweig, columnista del Wall Street Journal definió: 

RIESGO: diferencia entre lo que creemos que sabemos, y lo que realmente sabemos (también Buffett suele decir que “el riesgo en las inversiones viene de no saber lo que uno hace“) 

y asegura que “si alguien no es escéptico, no es inversor”, por eso cada vez que nos informamos de algo, conviene tener una sana duda de cuán verdadera es la información a la que accedemos, y nunca confiar a ciegas. Esta actitud escéptica, no solo se aprende, sino que se entrena

Por eso, cuando leemos que hay un “24% de probabilidades de recesión en breve”, y eso es explicado con fórmulas y palabras complicadas, es necesario aprender a juzgar qué tan válido puede ser ese pronóstico, y aún si lo fuera, juzgar si tiene algún tipo de impacto en nuestras decisiones de inversión, aún cuando la fórmula haya sido ideada por uno de los bancos de inversión más importantes de Estados Unidos. 

Y para despedirme, le comparto algunas otras definiciones para tener en cuenta:

Experto Financiero = alguien sin experiencia en negocios

Analista = alquien que no pondría su propio dinero en aquello que recomienda invertir a los demás

Estratega de mercado = alguien que cobra por tomar decisiones tirando una moneda al aire

Sebastian Ortega, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías