¿La historia se repite?

Algunos dicen que las reglas cambiaron para siempre. Otros, que siempre ocurre el mismo error en cada final de ciclo. Jóvenes vs. veteranos ¿Quién ganará?

En estos últimos 3 meses nació toda una generación de “ganadores de la crisis del Coronavirus”. Son aquellos que invirtieron durante las bajas del 33% en los mercados a mediados de marzo, y hoy ostentan ganancias del 50% en cuestión de semanas. 

Pero no solo ganaron dinero, sino que además ahora se autoproclaman los verdaderos reyes de las inversiones sosteniendo que las viejas reglas para ganar dinero ya quedaron obsoletas, y ahora le llegó el turno a las nuevas generaciones de mentes rápidas, que están aggiornados con la última tecnología, y que toman riesgos cuando los demás temen. 

En Estados Unidos se está dando fenómeno alrededor de un joven blogger y emprendedor del mundo de los deportes de nombre David Portnoy, que debido a la cuarentena comenzó a probar suerte con las inversiones por internet, ganó, hoy ya es una celebridad en el mundo de las finanzas con más de 1.5 millones de seguidores en Twitter que copian sus jugadas o ”trades”. ¿Cuales son? 

  • Inversiones en aerolíneas que habían caído en desgracia. 
  • Inversiones en la compañía de alquiler de autos Hertz después de haberse acogido a la Ley de Quiebras por quedar al borde de la “muerte”. 
  • Inversiones en empresas tecnológicas como FacebookAmazonAppleNetflix Google, que nunca fallan.

Cada una de estas categorías de inversiones tuvieron rebotes espectaculares desde mediados de marzo a pesar del pesimismo de los inversores más veteranos como Warren BuffettCarl Icahn, o Howard Marks, entre otros. 

A estos casos, podemos agregar el de Tesla, que creció un 42% en menos de 2 meses inmediatamente después que su mismísimo fundadorElon Muskescribiera por Twitter que en su opinión las acciones ya estaban “demasiado caras”. Puede ver el twit del 1ro de mayo aquí

No hay advertencia que valga, no importa de quien venga ni qué argumentos utilice. La única regla que vale hoy en el mercado es el “momentum”: si todo está subiendo, entonces es momento de comprar. Punto. 

En este contexto, cualquiera que haya comprado algo, cualquier cosa, incluso acciones históricamente caras, empresas que generan grandes pérdidas o ya están en bancarrota, posibles descubridores de vacunas, Oro o lo que sea en los últimos 3 meses, ha ganado mucho, rápidamente y sin esfuerzo.

Es por esto que David Portnoy, el flamante gurú de las finanzas que hasta antes de la cuarentena había comprado solo una acción en su vida, aseguró que “ganar con las acciones es el juego más fácil que existe” y que “los hechos demuestran que es mejor inversor que Warren Buffett”. “Digan conmigo… las acciones solo pueden subir”, escribió en una publicación de Twitter

De hecho, si se detiene a pensar por un minuto, probablemente note que las ideas de Portnoy no son tan absurdas como suenan: si las empresas son buenas, ¿por qué bajarían sus acciones?; si una acción cayó en picada arrastrada por el pánico, con que solo recupere una cuarta parte cuando los ánimos se calmen…; o bien, no importa que una empresa pierda dinero hoy, lo importante es su potencial a futuro. Y las recientes ganancias parecen confirmar todas estas teorías. 

Ahora, si se detiene a analizar las inversiones en profundidad y no solo por un minuto, sino más bien un poco más, digamos, de 3 a 6 meses, leyendo libros, estudiando los reportes anuales y creando capacidad para detectar porqué tal empresa (y no otra) tendrá éxito en el mediano-largo plazo como para poder invertir una suma significativa y no apenas el 1-2% de su patrimonio, entonces dudaría mucho más que aquellos que se convencieron en tiempo record de hacer las inversiones antes mencionadas. 

Para mostrar esta diferencia, quiero compartirle el siguiente gráfico que explica lo que se conoce como Efecto de Dunning-Kruger según el cual, una persona con poco conocimiento sobre algún tema tiende a sobreestimar sus propias capacidades, y subestimar a los demás.

Sesgo cognitivo de Dunning-Kruger: A menor conocimiento, mayor confianza en sí mismo

Por esto, no resultó extraño cuando el 2 de mayo Warren Buffett, quien es considerado el mejor inversor de la historia, compartía su visión de los mercados diciendo simplemente: “No sé qué va a pasar” mientras daba los motivos por los cuales se deshizo de las compañías que tenían un futuro incierto o explicaba que no hacía inversiones porque consideraba que los precios no eran favorables para el inversor. Mientras Buffett vendía acciones de compañías aéreas, Portnoy y sus seguidores las compraban. ¿Quién hizo lo correcto? Lo sabremos más adelante. 

Pero lo más interesante fue que, sin hacer pronósticos, Buffett sí envió un mensaje a sus inversores al narrar los sucesos que acontecieron en la Crisis del ‘29 para que cada uno saque sus propias conclusiones. Allí dijo:

“El 3 de Septiembre de 1929, el Dow Jones batió sus máximos históricos con 381 puntos. Luego, en solo 5 semanas perdió un 48% hasta llegar los 198 puntos. Le tomó 9 meses en recuperar un 20% y alcanzar los 245 puntos. Eso fue gracias a que el miedo de una posible recesión había finalmente desaparecidoLa confianza en la fortaleza de la economía motivó a los inversores a comprar acciones. Pero el 20 de Septiembre de 1930, un año más tarde de aquella gran bajay cuando ya nadie lo esperaba, el Dow Jonescomenzó a descender a lo largo de los siguientes 2 años hasta alcanzar los 41 puntos”. Por tanto, USD 1.000 invertidos luego de la famosa recuperación, se transformaron en tan solo USD 170 para cuando los mercados tocaron fondo. Y agregó: “20 años le tomó a la gente perder el miedo a lo ocurrido en la crisis y 20 años le tomaron a los mercados volver a los niveles que había alcanzado en aquella recuperación”.  

Hoy el mundo no es el de 1929. Hoy se cuenta con más información y las instituciones poseen más herramientas para paliar los efectos de las crisis pero, por sobre todo, se cuenta con la experiencia para hacer bien todo lo que en el pasado se hizo mal. 

Sin embargo, hay un factor presente en cada crisis que parece nunca cambiar: la psicología de los inversores. Y es que en cada fin de ciclo se genera siempre una grieta abismal entre los más arriesgados y los más prudentes; entre los que especulan y los que invierten; entre los nuevos y los experimentados; entre los que tienen éxito en el corto plazo y los que tienen éxito en el largo plazo. Nota: La foto de ilustración del artículo es de la portada del periódico The Onion el 22 de Octubre de 1929 titulada “Comprar, comprar, comprar! Recomiendan los expertos” el día anterior a una de las peores caídas bursátiles de la historia. 

Desde hace 3 meses tenemos el privilegio de ser testigos directos del nacimiento y desarrollo de estas diferencias. Ninguno de quien nos lee ha estado invirtiendo durante la Crisis del ‘29, pero sí puede conocer los detalles a través del imperdible relato del libro “El Crash del 1929” de John Kenneth Galbraith. Los vaivenes psicológicos de los inversores se repitieron casi con exactitud durante los últimos 90 años; siempre apareció una generación de nuevos inversores que desafiaban las aburridas reglas universales: en el ‘29 fueron los jóvenes de la posguerra, en el ‘00 los inversores de empresas “.com” y en 2008 los que compraban propiedades inmobiliarias con créditos baratos.   

Entonces, ¿La historia se repite? No, cada situación es única. Cada crisis fue distinta a la anterior. Sin embargo, hay factores que se repiten y a ellos debemos prestarle atención ya que “La historia no se repite… pero rima”, como decía Galbraith en su libro.

Sebastian Ortega *, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

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