Las 5 empresas con mayor potencial

La intuición es buena consejera, pero solo cuando está entrenada. Hoy, la historia de un analista que se convirtió en multi-millonario por pensar “contraintuitivamente”

Hasta el infinito y más allá

El distanciamiento social y la cuarentena por el Coronavirus puso en jaque a muchos negocios que no solo recibieron heridas de muerte en los pasados meses sino que, además, deberán esforzarse por reencontrar su lugar en la “nueva normalidad” (y algunas ya ni a eso aspiran). 

Como contracara, otros negocios brillaron gracias a que el encierro forzoso prácticamente nos obligó a usarlos, o si ya lo hacíamos entonces ahora lo hacemos mucho más. ¿Puede usted hacer una lista de 15 servicios/sitios/compañías que se vieron beneficiadas por estos cambios de hábitos? No, no se preocupe; no es una “tarea para el hogar” en su rato de lectura; es solo un ejercicio de sentido común para reflexionar juntos sobre cómo funcionan las inversiones. 

¿Ya está? Bueno, aún si aceptó el desafío, probablemente no le haya dedicado más de 30 segundos a la tarea, la cual se le empezó a dificultar luego del 5to o 6to nombre, y probablemente la mayoría de estos se asocien con la tecnología. Es más, es posible que ni siquiera haya analizado la problemática en profundidad, sino que simplemente haya escogido los nombres que enseguida se le vinieron a la cabeza casi sin pensarlo (lo que en Marketing se conoce como “Top of Mind awareness” o TOMA). 

¿Pensó en algunos de los siguientes nombres? Amazon (o su versión local Mercado Libre), YouTubeFacebookGoogleNetflixInstagram. De ser así, no sería ninguna sorpresa dado que este listado es nada menos que una selección de las marcas que ya hoy son las más admiradas y valiosas del mundo (tenga en cuenta que Instagram le pertenece a Facebook y YouTube a Google, así que ese universo se reduce a solo 4 empresas). 

A la hora de invertir, la mayoría de la gente elegiría estas mismas compañías: todas ellas son admiradas, rentables y tienen capacidad de aumentar sus beneficios en el futuro, por eso, desde hace casi una década son consideradas las “estrellas del mercado” (el término FANG, formado por las iniciales de estas compañías, fue acuñado por el presentador televisivo Jim Cramer allá por el 2013) y encima ahora son nada menos que las grandes favoritas de los analistas financieros por resultar fortalecidas de la crisis actual.  

En los últimos años, las acciones de estas compañías han estado revalorizándose constantemente, creando una reacción interesante en los inversores: aquel que tenía una cartera diversificada, fue vendiendo las acciones que bajaban o que “les costaba subir”, y con ese dinero fue comprando acciones FANG que venían “subiendo bien” ya que además se presentaban como una inversión segura por todas las propiedades mencionadas (intuitivamente, se teme que la acción que bajó siga bajando, y se espera que la que subió siga subiendo). 

Las FAANG (ahora con doble ‘A’ por Apple que se agregó al acrónimo en 2017) junto con alguna otra que usted desee agregar, son al menos 5 de las empresas con mayor potencial para crecer y cambiar (más bien seguir cambiando) el mundo. Pero esto, obviamente, ya todos nuestros lectores lo sabían.

Ahora, ¿me creería si le digo que esta misma situación ya ocurrió antes, bajo los mismos buenos motivos, y los inversores perdieron casi todo su dinero? Parece imposible que hoy pueda pasar algo así con estas empresas, ¿no? No, no fue en la Crisis “.com” del año 2000; aunque también hubo una pérdida enorme allí, las razones fueron diferentes.

Me refiero a una situación mucho más parecida a la de hoy, con empresas excelentes y rentables, pero que fallaban en un único punto… ese único punto que marcó la diferencia entre el 5% de los inversores que ganaron, y el 95% de los inversores que perdieron. Le cuento.   

La historia de Howard Marks

Howard Marks es hoy un reconocido inversor que comenzó su carrera como analista de acciones en el Citibank en el año 1967, y su primera tarea fue analizar acciones conocidas como las Nifty Fifty o Nifty 50, que eran por entonces las más codiciadas por los inversores. 

Las Nifty Fifty eran las 50 mejores compañías de la bolsa estadounidense de los años ‘60 que tenían la particularidad de crecer más rápido que el resto mientras eran consideradas inversiones seguras y de alta calidad. 

Tal como el propio Marks relató en una entrevista, durante ese período se acuñó el término “Acciones de crecimiento”, muy popular incluso en nuestros días, para referirse a cierto tipo de empresas que crecían tan rápido, que no importaba comprar sus acciones “un poco más caras de lo que valían” ya que con el tiempo eso se justificaría. Ese era el ingrediente irresistible que caracterizaba a las compañías Nifty Fifty. Algunas de ellas eran Coca-ColaIBMWalmartPhilip Morris. Esas  empresas tenían un futuro tan brillante que difícilmente podían encontrarse “baratas” alguna vez, por tanto convenía comprarlas en cualquier momento y mantenerlas por muy largo plazo. Eso era, justamente, lo que los analistas financieros les recomendaban a los inversores, y con ese argumento estas acciones crecieron “hasta el cielo”. ¿Qué podría salir mal?

Pero en el desplome de los mercados de los años 1973-1974, la mayoría de las empresas Nifty Fifty perdieron entre un 80 y 90% de su valor de mercado. Los inversores, que antes estaban dispuestos a comprarlas a cualquier precio, pasaron a no querer comprarlas a ninguno. Lo más curioso es que lo principal que allí cambió fue el ánimo de los inversores, ya que los negocios de muchas de estas empresas seguían tan fuerte como siempre

¿Cómo pueden haber perdido dinero (¡y tanto!) los inversores, con las mejores compañías de EE.UU.? ¿Qué fue lo que falló? Respuesta rápida: el precio al que compraronEl problema no estaba en las empresas, sino en los propios inversores.

Cuando una persona se suma al mundo de las inversiones, sin experiencia ni conocimientos, pero motivada por los ingresos pasivos que pueden obtener, el primer error que suele cometer es elegir acciones que intuitivamente le resultan “ganadoras”, es decir, que son “seductoras” o venden algo atractivo, que vinieron creciendo muy bien en los últimos años y tienen un futuro prometedor. 

Si un inversor duda de estar comprando “caro”, siempre encontrará alguna opinión en Internet que justifique su precio (“¡Hay que enfocarse en el futuro!”, “¡Destruirá a la competencia y se quedará con todo el mercado!”). Así es como muchos terminan comprando acciones de la compañía Teslaaún cuando se encuentran un 50% más arriba que cuando su propio fundadorElon Musk (quien más se beneficia si las acciones suben), advirtió que “ya estaban demasiado caras”, como comentábamos en el artículo anterior.

El segundo error, ya comentado, es vender las acciones que no crecieron como se esperaba, y comprar las que más crecieron en el último tiempo. Cuando esto lo hace mucha gente a lo largo del tiempo, las empresas “de moda” se vuelven más caras, y el resto, más baratas sin importar los verdaderos fundamentos. 

Por ejemplo: en el último tiempo, las acciones de Berkshire, conglomerado de inversiones de Warren Buffett, estuvieron bajando, mientras que las acciones de Apple estuvieron subiendo. Lo irónico, para quien analiza inversiones en profundidad, es que la principal inversión de Berkshire, es justamente Apple. Si Apple sube, Berkshire debería subir en vez de bajar. Pero hay mucha gente que hoy invierte por instinto y elige a Apple a estos precios simplemente porque les gusta, es más carismática o es lo primero que se le viene a la cabeza. De hecho, sus acciones ni siquiera deberían haber subido ya que sus ventas y sus ganancias se desplomaron un 30% en el 2020 (“¡Hay que enfocarse en el futuro!”, se siguen gritando algunos).      

Lo que suele tomar por sorpresa a los inversores menos experimentados es que aún las acciones de una excelente compañía pueden pasar de “caras” a “menos caras” (es decir, caer) y representar una pérdida para el inversor aún cuando siga teniendo un futuro brillante como fue el caso de las acciones de Amazon que cayeron un 95% en el año 2001, o de Google que cayeron un 50% durante la Crisis Inmobiliaria de 2008. Muchos inversores perdieron, aunque usted sabe dónde están esas compañías hoy.

La revancha del analista

Tras el desplome de las Nifty Fifty, el Citibank desmanteló el equipo de especialistas que se ocupaba de analizarlas y le encargaron a Howard Marks la tarea a analizar empresas que estaban cerca de la bancarrota. 

De esta forma, pasó de analizar a las empresas más admiradas de la época, a analizar las que nadie quería; de analizar empresas que estaban permanentemente “caras” a analizar empresas que estaban permanentemente “baratas”; pero lo más importante es que allí aprendió a que se gana mucho más dinero con las compañías que están “fuera del radar” que con las más codiciadas

Con esas nuevas habilidades Howard Marks creó un fondo de inversión de USD 10 mil millones para invertir en empresas en situación de bancarrota durante la Crisis Inmobiliaria de 2008. Sus resultados fueron extraordinarios. De esta forma, este ignoto ex-analista del Citibank no solo saltó a la fama, sino que además terminó por acumular una fortuna personal de USD 2 mil millones. 

Hoy Marks está nuevamente activo reuniendo USD 15 mil millones de sus inversores para invertir en bonos baratos de empresas que, según él, pronto caerán en impagos (“default”) por la crisis del Coronavirus. Pienso que pronto podremos ver si esta vez también tuvo razón.

Sebastian Ortega *, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

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