“Mentalidad de dueño” vs. “Mentalidad de almacenero”

Las apariencias engañan: 2 mentalidades completamente distintas que a simple vista parecen iguales y resultados que solo se ven con el tiempo

Cuando las personas se introducen en las inversiones, muchas imaginan que su tarea consiste en comprar algo a USD 10, venderlo a USD 15 y… ¡Ualá! Tenemos una ganancia del 50% o USD 5 para guardarnos en el bolsillo sin haber trabajado; y si podemos repetir eso muchas veces, entonces habremos encontrado un método extraordinario para crecer financieramente hasta el infinito. 

Este enfoque, simple e intuitivo, se parece mucho a la “Mentalidad del almacenero” que compra una botella de vino en el mayorista y luego la vende en el barrio; solo que en el caso de las acciones, las personas intentan comprar al precio más bajo posible mirando gráficos, leyendo las noticias, consiguiendo recomendaciones, etc. Además, tienen que actuar muy rápido ya que las “ofertas” en este particular “supermercado” se agotan enseguida. 

Sin embargo, quienes ganan consistentemente en los mercados, ven a las inversiones de un modo diferente: muy parecido a simple vistapero radicalmente opuesto en los detalles; y es por esto que el inversor desprevenido no suele notar la diferencia. Vea.

“Mentalidad de dueño” vs. “Mentalidad de almacenero”

Si usted administra un almacén de barrio, el proceso de comprar una botella de vino para venderla a un mayor valor, es super sencillo. En el peor de los casos, solo tiene que estar atento a si la inflación le cambia los precios a la hora de comprar o de vender. Pero aún así, estos cambios son más o menos predecibles (además los precios suelen moverse en una única dirección: ¡para arriba, siempre para arriba!). 

Mientras tanto, cuando se trata de acciones, los precios cambian segundo a segundo, a veces para arriba, a veces para abajo; a veces suavemente, a veces violentamente; y encima, en la mayoría de los casos se mueven por motivos imposibles de predecir. Por tanto, para que usted pueda lograr una ganancia con Mentalidad de almacenero, comprando una acción a bajo precio bajo y vendiéndola a uno superior, tienen que alinearse varios factores relativamente aleatorios, y a veces ilógicos, a su favor (arriesgaría a decir que eso ocurre no más seguido que la frecuencia con la que se alinean todos los planetas del sistema solar).

Así, el sueño de repetir ganancias de esta forma, poco a poco se convierte en decepción y frustración. Las estadísticas dicen que, luego de un tiempo de ganar y perder, solo el 1% de las personas terminan ganando algo de dinero. No hay nada de malo en la Mentalidad de almacenero. De hecho, grandes fortunas se han forjado de esta forma; pero en el mundo de las inversiones, este intuitivo enfoque simplemente no es el más efectivo (un pez, por más apto que sea para nadar, no sobrevive mucho tiempo si se lo saca del agua).

Por supuesto, de tanto en tanto alguna ganancia se logra, y esto renueva la fe en que “este sistema sí funciona”, llevando a las personas a prolongar los intentos por más tiempo del recomendado a pesar de sus frecuentes pérdidas: el 80% de quienes lo intentan, abandona esta práctica dentro de los primeros 2 años; después de 5 años, solo un 7% de las personas siguen intentándolo; algunos siguen intentándolo incluso hasta luego de 10 años de pérdidas. Puede ver aquí un artículo que escribimos sobre este tema.

En el lado opuesto del ring, están los inversores más experimentados que saben que las subas y bajas que ocurren de una semana a la otra, o de un mes al otro, responden a tantas variables desconocidas que no pueden predecirse (sin ir más lejos, recuerde las bajas de febrero o las subas de abril por el Coronavirus), por lo tanto no juegan a este juego, sino a otro, donde las probabilidades de ganar están más a su favor sin depender tanto de su buena suerte. 

Este otro juego es muy, pero muy parecido al anterior, solo que cambia en un detalle: se juega en el largo plazo (5 años, 10 años, 15 años y más). Alguno me dirá: “¿Tanto espamento por el tema del plazo? Yo tengo paciencia… espero más tiempo hasta que algún día pueda vender a un precio más alto y ¡listo!”. Bueno, esa es justamente la pequeña confusión que hace toda la diferencia. 

Verá. Al momento de tomar una decisión, su foco de atención y dedicación cambia drásticamente según el plazo y el nivel al que esté a punto de comprometerse. No es lo mismo invitar a una persona a cenar que proponerle casamiento. Son distintas las variables que usted analiza aún cuando se trate de la misma persona (o de las mismas acciones de empresas). 

Quienes invierten a muy largo plazo, no ven “símbolos” que suben y bajan de precio en la computadora, sino emprendimientos que crean valor, que tienen un plan y capacidad para alcanzarlos con personas brillantes detrás. Estos inversores se identifican con el propósito de las empresas y quieren ser parte de ellas, por eso su vínculo con las acciones va más allá de que un día suban y al otro bajen. Esta Mentalidad de dueño, junto con la dedicación y el compromiso convierte a las personas en mejores inversores con el paso del tiempo. 

Mientras que quien busca ganancias con Mentalidad de almacenero compra y vende mercadería (acciones, opciones, commodities, etc.) tratando de lograr múltiples y pequeñas diferencias a su favor (no garantizadas), quien tiene Mentalidad de dueño se basa en el efecto que provoca la composición de sus ganancias a lo largo del tiempo, esto es, que una modesta ganancia de 10% todos los años, termina multiplicando el capital por casi 20 veces (1.744% para ser exactos) en 30 años. ¿Cómo es posible semejante retorno si solo se gana un 10% por año? Justamente por el efecto que logran las ganancias al componerse. Y ¡ni le cuento si ese porcentaje anual es mayor! Bueno, mejor sí le cuento. A continuación le incluyo una tabla con los rendimientos de una inversión de USD 10.000 de acuerdo al porcentaje de ganancia anual y a los años de crecimiento.

Warren Buffett aún hoy acumula 55 años con un rendimiento de 20,3%. Peter Lynch alcanzó rendimientos del 30% pero por 13 años. 

No por nada hay quienes aseguran que el “rendimiento compuesto debería ser declarada la Octava Maravilla del Mundo”. 

Por último, luego de hacer una inversión a largo plazo, no es necesario volver a tomar decisiones por muchos años. Invertir, en este caso, se parece más a regar una planta todos los días y verla crecer, que a entrar a un campo de batalla y luchar al mejor estilo Rambo. Más acción no asegura mejores resultados, de hecho, en las inversiones, es todo lo contrario.

En el corto plazo, los mercados se mueven empujados por las inestables emociones de quienes compran y venden acciones, y en el largo, suelen reflejar el verdadero valor creado por las empresas. No hay duda que la forma más segura de invertir es a largo plazo descansando en los efectos del rendimiento compuesto. Así lo han hecho los más grandes ganadores de la historia como Warren BuffettSeth Klarman y Howard Marks (de quien hablamos la semana pasada). Sin embargo, esta estrategia no solo requiere de paciencia, sino más aún, de un cambio total de mentalidad. 

Pasar de Mentalidad de almacenero a Mentalidad de dueño, es una transformación que llevar mucho tiempo y energía pero, aquí también, los resultados personales se componen a lo largo del tiempo, por tanto, pequeños cambios pero consistentes, pueden lograr resultados extraordinarios a lo largo de los años. El mejor momento para comenzar a recorrer ese camino es “cuanto antes”.

Sebastian Ortega *, Director Ejecutivo de South Ventures

Twitter @sportega

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías