No lo que queremos oir, sino lo que necesitamos

Obtenemos lo que demandamos, y no siempre demandamos lo que nos conviene. En cualquier caso, alguien siempre saca provecho.

Hoy casi cualquier aplicación financiera nos muestra esas inversiones de las que todos hablan; miles de Gurús en internet que nos dicen lo que tenemos que comprar o vender; nos animan, nos consuelan, nos entretienen.

Sin embargo, pocos (por no decir ninguno) se han vuelto ricos por solo seguir las recomendaciones de intermediarios y consejeros, y esto no es una casualidad.

Resulta que el verdadero objetivo del Gurú es que le compremos más consejos (libros, informes, suscripción a alertas), y el verdadero objetivo del broker es que hagamos más compras y ventas, pidamos dinero prestado, etc. A cada uno de ellos les va mejor en tanto y en cuanto nos vendan más servicios, por tanto, tienen incentivos reales para decirnos lo que queremos oír (o “lo que no podemos dejar de oír”) más que confesarnos la incómoda realidad (y encima querer cobrarnos por ello). 

No es que no sepan lo que nos conviene verdaderamente. Ningún consejero o broker desconoce cuales son los mejores consejos para el inversor. El problema es que va en contra de sus propios intereses. 

Por ejemplo. Las empresas tabacaleras saben que el cigarrillo nos hace mal. Pero es el negocio de ellas vender tantos como sea posible. Si en un acto de extrema sinceridad recomendaran no fumar por cuidar de nuestra salud, entonces ellas mismas desaparecerían. No es que no les importemos, es que ellas hacen todo lo posible por sobrevivir. 

En el caso de las inversiones, si su broker le recomienda mantener una acción por 10 años y no pedirles dinero para invertir, ¿de qué vivirá él entonces? Si usted contrata un servicio de alertas de compra/ventas de acciones y su asesor no le ofrece una “gran oportunidad” cada semana… ¿Cómo justificará lo que le debitan mensualmente de su tarjeta de crédito?

Así como quien fuma tiene una mayor propensión al cáncer, quien compra-vende inversiones por períodos corto de tiempo tiene más chances de perder dinero (solo el 1% de quienes hacen trading ganan dinero). Esta información es de público conocimiento. 

Pero la clave es que estas empresas existen porque sigue habiendo gente que consume sus productos. Los inversores prefieren pagar por un artículo que revele el nombre de la empresa que más crecerá mañana aunque en el fondo todos son conscientes que “no es posible predecir la empresa que más crecerá mañana”. 

Son los propios consumidores/inversores quienes prefieren una confortable mentira antes que una incómoda realidad; y si hay demanda… entonces siempre aparecerá alguien que fabrique algo para venderles.  

Curiosamente, quien es llamado “El Oráculo”, nos referimos a Warren Buffett, no vende consejos. Y no solo él. Los buenos inversores no venden consejos, tal como escribió Naval Ravikant, creador de la principal red de inversión ángel del mundo. 

Sin embargo, Buffett sí tiene predilección por recibir determinados tipos de consejos. Pero no los que cualquier persona pensaría, sino el tipo de consejo que realmente le sirvió para construir una de las empresas más valiosas del mundo. ¿Cuáles? Conversaremos sobre ellos a continuación. 

El abominable hombre-”no”.

Warren Buffett conserva una excelente relación de 60 años ininterrumpidos con su gran socio Charlie Munger sin haber tenido nunca una discusión. ¿Qué es lo que Buffett más valora de Munger como socio? ¿Tal vez su capacidad para aportar buenas ideas de inversión tal como hacen los asesores/Gurús? No, nada de eso. Sino todo lo contrario.

Munger es un hombre muy inteligente. Un lector voraz y de personalidad fuerte. Munger ayudó a Buffett a cambiar su estilo de inversión.

En los primeros años de su carrera, Buffett compraba cualquier negocio, sea bueno o malo, que se encontrara extremadamente barato. Pero Munger lo ayudó a cambiar de estrategia para invertir en empresas de excelente calidad a precios razonables. Esto le trajo mejores rendimientos en el largo plazo.

Sin embargo, la principal característica de Munger es la de ser muy sincero y directo a la hora de hablar. En este sentido, es quien con argumentos se ha animado a criticar las ideas de Buffett ayudándolo a evitar muchas malas inversiones. Tal es así que Buffett llama a Munger “El abominable hombre-’no’”.

Alguien podría pensar que es poco valioso que alguien se dedique a criticar ideas. Pero Munger no lo hace por “llevar la contra”, sino que con agudeza plantea puntos de vistas que se complementan con los del Oráculo

Esto es lo que Buffett más aprecia de su socio: su capacidad para destruir ideas pensando de forma independiente. 

Munger no es un inversor muy popular. Es el tipo de personas que muchas veces no cae bien. No tiene filtros. Dice lo que muchos no quieren oír. 

Por el contrario. A nosotros no nos gusta que critiquen nuestras ideas. Más bien buscamos la aprobación. A veces buscamos la aprobación de quienes nos rodean, y a veces del “mercado”. 

Cada Warren Buffett necesita su Charlie Munger, escribió Jason Zweig en el Wall Street Journal, analizando que, en las inversiones como en la vida, siempre es mucho más valioso ese amigo que nos dice la verdad, antes que aquellos que endulzan nuestros oídos para obtener algo a cambio.

Pero para ello, nosotros debemos primero valorar la sinceridad de quien nos habla queriendo lo mejor para nosotros, aceptando hasta lo que puede resultar incómodo de escuchar.
¡Hasta la próxima!

Sebastian Ortega *, Director Ejecutivo de South Ventures

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