Una semana cargada de noticias

Inflación, dólar, covid, etc. Menos del 10% de esas noticias nos sirven. Los medios las generan, nosotros las filtramos.

Las noticias financieras de la última semana nos dijeron que los mercados bajaron un día por la nueva ola de coronavirus y subieron al día siguiente por la recuperación económica.

Mientras tanto, recibimos información de último momento por las redes sociales, WhatsApp sobre inflacióndólarcoronavirus, etc. Estímulos y más estímulos para nuestro cerebro que nos provocan emociones dispares en cuestión de segundos.

Sin ser conscientes de ello, percibimos estas señales como amenazas, incrementando los niveles de cortisol (estrés) o como irresistibles oportunidades, incrementando nuestros niveles de dopamina (deseo). En cualquiera de los casos, nuestro cuerpo se prepara física y mentalmente para reaccionar intuitivamente, bloqueando nuestras capacidades para pensar y mirar el largo plazo

Pero todos estos efectos juegan en contra del inversor. Esto es precisamente lo que nos hace “querer huir” cuando vemos nuestras inversiones bajar o “querer comprar más” cuando las vemos subir. Justo al revés de lo que deberíamos hacer.   

A pesar de que sabemos todo esto, nos cuesta mucho mantenernos alejados de las noticias. Pero esto no es una casualidad. En primer lugar porque están todo el tiempo a nuestro alrededor compitiendo por nuestra atención. Y en segundo, porque están diseñadas justamente para causarnos todas estas emociones

Es que las noticias que recibimos, son el “producto/servicio” de los medios de comunicación, y estos medios son empresas que, como cualquier otra, buscan incrementar ingresos, tienen que pagar a empleados, impuestos, y hasta tienen planes de crecimiento. ¿Cómo harían todo eso si sus noticias no le importaran a nadie? Los medios necesitan que nos importen sus noticias, o si no, mueren.

Naval Ravikant, creador de la red de inversores más grande del mundo, lo expresó de esta forma: “El objetivo de los medios de comunicación es convertir cada problema en tu problema”. Y lo hacen muy bien. La mayoría de la información financiera que consumimos, no está escrita por inversores exitosos, sino por profesionales narradores de historias que saben exactamente cómo provocar determinadas emociones en los lectores.

Los medios de comunicación están obligados a generar noticias cada día, tengan algo útil para contar o no (para ello les pagan sus suscriptores y auspiciantes). Si no ha pasado nada nuevo en el mundo, pues reciclan alguna noticia vieja. Lo importante es no perder el ritmo y, para ello, redactores y editores trabajan cada día para generar contenido en forma de artículo escrito, video de YouTube, foto de Instagram, o titular de Twitter

Queda en nosotros el tedioso trabajo de separar la información que nos sirve de la que no, del mismo modo en que seleccionamos los tomates en la verdulería antes de llevarlos. 

El 90% de la información que recibimos es puro “ruido” o se vuelve obsoleta en un día. Sin embargo, gastamos una enorme cantidad de tiempo y atención en leer aquello que no contribuye a nuestros objetivos. Shane Parrish, un pensador de las inversiones, suele decir que “el 90% del éxito consiste en no distraerse”.

Para invertir necesitamos enfocarnos y “enfocarse” es el arte de saber qué ignorar. Para ello, necesitamos en primer lugar saber lo que buscamos. Quien no sabe lo que busca, no sabrá juzgar si le sirve lo que encuentra.    

Claro está, juzgar las noticias es un trabajo racional (cognitivo). Implica pensar. El problema es que las noticias pegan directo en las emociones aún antes de que entendamos de qué se trata. Para cuando intentamos analizar lo que leímos, ya es tarde: ya pensamos bajo el efecto del estrés o euforia inicial. De ahí en más, todo lo que queramos analizar ya no tendrá sentido porque estará distorsionado por lo que sentimos (ver más en Distorsiones Cognitivas).

Para evitar todo esto, el mejor inversor del mundo, Warren Buffett, pasa su día aislado de las distracciones. Apaga todo tipo de notificaciones electrónicas, cierra la puerta de su oficina y se sienta a leer en silencio durante horas. Las oficinas de Berkshire se parecen más a una biblioteca que a la sede del conglomerado financiero más grande del mundo. 

Y así puede pasar mucho tiempo. Que haya noticias cada día, no significa que nos tenga que importar o que tengamos que hacer algo. Como Buffett contó en su primera entrevista televisiva, puede pasarse años sin hacer nada hasta que encuentre la oportunidad justa. 

El diablo moderno es la dopamina barata”, dice Naval Ravikant, en referencia a lo dañino que nos resulta quedar expuestos / vulnerables ante los estímulos que intentan imponernos los medios. El trabajo del inversor es justamente contrarrestar lo que nuestro cuerpo tiende a hacer automáticamente. Se trata básicamente de bloquear las emociones y darnos tiempo para poder hacer un análisis calmo y claro de lo que aprendemos. 
 
No es posible predecir lo que ocurrirá mañana con las inversiones. Tal vez suban, tal vez bajen. Pero noticias habrá siempre de sobra. Pase lo que pase, solo los más preparados para seleccionar lo que es importante de lo que no y analizarlo adecuadamente, serán quienes mejor puedan aprovechar las oportunidades.
¡Hasta la próxima!

Sebastian Ortega *, Director Ejecutivo de South Ventures

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